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Sincrotrón Alba: el acelerador de la ciencia

Por El Quinze
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Su nombre es casi tan difícil de pronunciar como lo es describir su funcionamiento de forma comprensible para los no entendidos en la materia. A vista de pájaro, el Sincrotrón Alba parece un extraño caracol, gigantesco y metálico, ubicado en Cerdanyola del Vallès, entre dos calles de nombres muy oportunos: la avenida de la Ciència y la calle de la Llum. En su interior, este complejo científico es un entramado de tubos, cilindros, cables, pulsadores y clavijas. Infinidad de piezas que hacen posible su principal cometido: unos potentes imanes aceleran electrones, produciendo así luz de sincrotrón, una radiación muy brillante, tanto que es millones de veces más intensa que la luz del Sol. Así es como el Sincrotrón Alba genera cerca de 6.000 horas de luz cada año, una luz que permite estudiar con detalle la estructura atómica y molecular de la materia, como si de una gran lupa se tratara. En el centro, 2.000 investigadores de la comunidad académica y el sector industrial realizan experimentos en ámbitos muy diversos: física, biomedicina, medio ambiente... Incluso en el estudio del patrimonio cultural: la luz de sincrotrón determinó que las manchas aparecidas en las pinturas murales del monasterio de Pedralbes eran hongos. Gestionado por el Consorci per a la Construcció, Equipament i Explotació del Laboratori de Llum Sincrotró (CELLS), propulsa partículas desde 2010. Y a pesar de ser un gran desconocido para muchos, brilla con luz propia: es una instalación científica de referencia en el Mediterráneo.