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Los abogados de Assange desafían a la fiscal sueca Ny

La vista se alarga y obliga a convocar una nueva sesión el próximo viernes

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La de Julian Assange no es una vista de extradición cualquiera. Ni en la sala ni fuera de ella. Quizá no se esté juzgando aún el fondo de las acusaciones, pero la declaración de los testigos presentados por la defensa obligó ayer a ambas partes a una descripción tan minuciosa de los contactos entre la Fiscalía sueca y los abogados de Julian Assange que el juez tuvo que decretar una prórroga. Los dos días previstos para la vista no fueron suficientes. Concluirá el próximo viernes con los alegatos finales de ambas partes.

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Los abogados del editor de Wikileaks intentaron al igual que el lunes poner en cuestión la labor de la fiscal sueca Marianne Ny a través del testimonio de un fiscal sueco retirado y del abogado de Assange en Suecia, Björn Hurtig. Se encontraron con un hueso duro de roer en la fiscal británica que representa los intereses de la acusación sueca.

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El resultado no fue propicio para los intereses de Assange. Hurtig tuvo que admitir que cometió un error al sostener hasta ahora que pasaron cinco semanas desde los hechos hasta que la fiscal Ny le dijo que quería interrogar a Assange. No fueron cinco, sino tres.

Tampoco era un detalle demoledor, pero la defensa no se tomó muy bien el revés. A la salida del tribunal, el abogado Mark Stephens retó a gritos a Ny a que diera la cara el viernes, algo a lo que legalmente no está obligada: "¡Te desafío, Marianne! ¡Ven a Londres! ¡Ven el viernes y sométete al interrogatorio de Robertson!" (el otro abogado de Assange).

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Fue un espectáculo un tanto histriónico con el que se cerró una jornada en la que los protagonistas fueron los SMS que se enviaron Ny y Hurtig. En este caso que no deja de sorprender, restaba por conocer un detalle insólito. La fiscal sueca envió requerimientos al abogado por SMS a Hurtig con la petición de que Assange volviera a Suecia para prestar declaración.

Los hechos ocurrieron entre el 20 y 22 de agosto. El 15 de septiembre, Ny comunicó que Assange podía abandonar Suecia. Tres semanas después, lo quería de vuelta y se negaba a que declarara por videoconferencia. Hurtig afirma que Ny no llegó a decirle que tuviera la intención de procesar a su cliente.

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