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Los abogados piden calma

Las defensas de los detenidos de Chad solicitan a los políticos que no interfieran en su trabajo.

Isabel Coello

La guerra de declaraciones entre responsables políticos franceses y chadianos sobre la suerte de los detenidos por el caso Arca de Zoé sigue hiriendo sensibilidades en Chad. Juristas y abogados insisten en pedir a los gobernantes de ambos países que dejen de inmiscuirse en el asunto.

"Los políticos se están adueñando del asunto y cuando eso ocurre se corre el riesgo de que el peso de la ley quede de lado. Hay demasiada politización y mediatización en este asunto. Ambas van de la mano", opina la abogada Laminal Ndintam.

El letrado Alan Kagombe califica de "irresponsable e indigna de un jefe de Estado" la declaración de Sarkozy de que vendrá a buscar al resto de franceses detenidos "sin importar lo que hayan hecho".

"Quiere hacer prevalecer el derecho a la fuerza en lugar de la fuerza del derecho. Que deje a los jueces hacer su trabajo", se queja Kagombe.

Ambos abogados coinciden en señalar que ya ha habido un trato diferenciado para el caso. "Hay cuatro jueces de instrucción en Yamena. Normalmente una instrucción puede llevar como mínimo un año", explica Ndintam.

Kagombe añade que este proceso ha permitido constatar "una justicia de dos velocidades". Muchos de sus clientes chadianos esperan "meses o años antes de ver su instrucción completada o esperando la decisión del juez".

"Que Sarkozy diga que vendrá a por los franceses pase lo que pase no facilita la aplicación del acuerdo de cooperación judicial entre los dos países. Hay un problema de orgullo importante", opinó ayer el abogado defensor de los españoles Jean Bernard Padaré.

Para el letrado, los acuerdos podrían aplicarse mejor "si los políticos dejasen de intervenir". El problema, añadió, "es que Sarkozy actúa como si Chad no importara. Hay quien se preguntará de qué sirve que sean juzgados en Chad y enviados a Francia a cumplir su sentencia, en caso de que fuesen condenados, si nada más bajar del avión pueden ser perdonados, como ocurrió en el caso de las enfermeras búlgaras liberadas en Libia". Padaré tampoco tuvo grandes elogios para su propio presidente, Idriss Déby. "No estoy muy seguro de que esté del lado de la Justicia chadiana", fueron sus palabras.

Incluso el Sindicato de Magistrados de Chad ha decidido celebrar una asamblea el viernes para discutir las implicaciones del caso Arca de Zoé. "El objetivo es tomar una posición común, tanto frente a la politización del asunto como ante la actuación del juez en este caso", dijo a Público su presidente, Abdulahi Sheikh.

De momento, las llamadas a la mesura no han tenido mucho eco. El primer ministro francés, François Fillon, reiteró ayer que los encarcelados en Chad tienen, como franceses, derecho a la protección de su país. Por eso, Fillon prefiere que sean juzgados en Francia.

Semanas frustrantes 

Los abogados franceses de los seis miembros de Arca de Zoé, que llegaron el martes a Yamena, se reunieron ayer con sus clientes. "Tienen ganas de expresarse y contar su versión de los hechos. Estas dos semanas en detención sin poder hablar han sido frustrantes", dijo Céline Lorenzón, abogada del responsable de Arca de Zoé, Eric Bréteau.

Mario Stasi, defensor de la enfermera de la ONG, explicó que la defensa se basará en demostrar "que había una voluntad de salvar vidas, y que no se puede hablar de crimen, sino de delito".

El juez comenzó ayer a tomar declaración a los cuatro chadianos acusados de complicidad en el caso. Ninguno tiene abogado defensor, ya que en Chad no hay abogados de oficio.

Sólo cuando terminen estos interrogatorios se espera que el juez instructor decida si hace un careo entre algunos detenidos antes de tomar una decisión sobre las peticiones de libertad de los españoles.

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