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El ala dura 'sarkozysta' se hace con el control de la derecha francesa

Jean-François Copé sale vencedor de unas ajustadas primarias marcadas por las acusaciones de fraude

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Jean-François Copé se convirtió anoche en el heredero oficial del legado de Nicolas Sarkozy por 98 votos tras vencer las elecciones primarias en la derecha francesa a su rival, el exprimer ministro, François Fillon.

Copé, que ya era secretario general de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), se coronó con el 50,03% de los votos, una cifra ajustada que el domingo dio pie a ambos candidatos a cruzarse acusaciones de fraude. Más allá de esto, lo que destaca de su victoria es que triunfa el ala más dura del partido, la misma que hizo naufragar a Sarkozy en las pasadas elecciones devolviendo el Gobierno de la República al socialista François Hollande.

El nuevo líder de la UMP ha destacado durante la competición con Fillon por su marcado discurso antimusulmán, de ahí que la lectura de muchos periódicos franceses hoy es que con él vuelve la 'derecha fuerte', un juego de palabras que hace referencia al último eslogan de campaña de Sarkozy. Copé ha copado las portadas y los comentarios después de contar un chascarrillo sobre un niño imaginario al que una banda de musulmanes cabreados de los suburbios parisinos le arrebataban su pain au chocolat por estar comiendo a plena luz del día durante el mes del Ramadán.

La anécdota inventada seguro que dibujo una sonrisa en la boca de Le Pen, con quien también coincide en que en Francia existe un supuesto racismo contra los blancos, una expresión que a Sarkozy le valió para sacar pecho delante de los más duros del partido pero que, en realidad, no ha hecho más que despertar el malestar en las capas más desfavorecidas de la población, esas que fueron el objetivo constante de los ataques del antiguo presidente.

Copé, a sus 48 años, hereda un partido roto en dos como muestr lo ajustado del voto. Por una parte está el ala dura a la que él representa y que pretende afianzar como una 'derecha desinhibida'; por otra la de Fillon, la derecha moderada que trata por todos los medios de borrar del mapa lo peor del sarkozysmo.

'Propongo a Fillon y a todos los que no me han apoyado que se unan a mi. Mis brazos están abiertos, desde mañana tenemos que empezar a trabajar, es lo que se espera del primer partido de la oposición', dijo Copé a sus seguidores en la sede del partido en París, después de anunciarse el resultado. Pero el recién elegido presidente de la UMP no podrá borra de la mente de muchos a su idolatrado Sarkozy, de quien desde hace unos días se dice que podría estar listo para reaparecer si Hollande no aguanta la legislatura.

'Lo que nos une es infinitamente superior de lo que nos separa. Nuestros adversarios están en la izquierda', agregó. No lo piensa así Fillon, que aceptó la derrota a regañadientes y que quiso urgar en la herida antes de retirarse: 'Lo que me afecta es la fisura en el corazón de nuestro grupo político, una fractura política y moral'.

Según los medios franceses, Copé ofreció esta mañana a Fillon ser su 'número dos', pero éste no ha aceptado.