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Amato se perfila como el elegido por Napolitano para ser primer ministro

Fue primer ministro en el año 2.000, tiene 75 años y una pensión vitalicia de 'sólo' 31.000 euros al mes. El alcalde de Florencia, Matteo Renzi, llamado a recoger las ruinas del Partido Democrático, puede ser

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El presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, ha iniciado este martes las conversaciones con los representantes de los partidos políticos para proponerles al nuevo primer ministro. Giuliano Amato, exprimer ministro, es el candidato preferido por el recién reelegido jefe del Estado. A sus 75 años, Amato no es precisamente un símbolo de la renovación que ayer reclamaba Napolitano a los partidos durante su discurso de investidura. Y el hecho de haber sido subsecretario del difunto prófugo Bettino Craxi y cobrar una pensión vitalicia de 31.000 euros al mes, tampoco ayuda mucho de cara a la opinión pública, que según recordó ayer el presidente, reclama una reducción de los costes de la política. En cualquier caso, por ahora el Partido Democrático (PD), o lo que queda de él (la dirección dimitió el sábado tras fracasar estrepitósamente), el Pueblo de la Libertad (PdL) de Silvio Berlusconi y la coalición democristiana de Mario Monti, parecen de acuerdo con el nombramiento.

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En las últimas horas, sin embargo, ha cobrado fuerza el nombre de Matteo Renzi, alcalde de Florencia por el PD llamado a liderar los restos del centroizquierda. El partido no lo vería mal ya que de algún modo se reconocería su victoria en las elecciones. Él ya se ha mostrado disponible y, lo que es más importante, tampoco disgusta al PdL berlusconiano. Il Cavaliere pensó incluso antes de las elecciones en proponerle liderar una coalición "moderada". Pero políticamente hablando, aceptar que Renzi se convierta en primer ministro ahora es el mejor movimiento que puede hacer.

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La razón es simple. Con Pierluigi Bersani fuera de escena después de haber sido incapaz de formar un Gobierno y de que sus candidatos para la presidencia de la República (Franco Marini y Romano Prodi) fueran repudiados por el Parlamento, si Renzi -con el visto bueno indispensable de Napolitano- llegara a gobernar, sería el líder de un Ejecutivo con miembros del centroderecha de Berlusconi (ayer Napolitano dijo que el Ejecutivo debe ser de izquierdas y derechas o no será), lo que en la práctica sería visto por muchos votantes progresistas como el colmo de los colmos.

El líder de Izquierda, Ecología y Libertad, Nichi Vendola, socio del PD en el centroizquierda, ya ha dejado claro que sólo apoyará la opción de Renzi si su Gobierno no carga con ministros puestos por Berlusconi. Aunque sólo fuera por un tema de coherencia ideológica, Renzi debería valorar mucho si es el momento de quemar la bala del Gobierno. Básicamente porque parece que lo que se decida en los próximos días está destinado a ser un experimento raro para aprobar alguna ley que Bruselas exija y, sobre todo, la reforma de la ley electoral antes de andar de nuevo a las urnas.

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El rey Giorgio, apodo por el que se le conoce en Italia desde que en noviembre de 2011, tras la dimisión de Berlusconi, tomara las riendas del país y en cuestión de tres días colocara a Monti al frente del Ejecutivo, no piensa alargar mucho la situación de bloqueo postelectoral y los medios hablan de que incluso esta misma noche se podría conocer quién es el elegido definitivo.

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