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Ecuador Rafael Correa, de presidente a perseguido

El expresidente de Ecuador ha pasado de ser una figura de gran prestigio a estar perseguido por delitos de secuestro y corrupción. El actual presidente, Lenín Moreno, y él, guardan una fuerte enemistad. 

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Foto de archivo de Rafael Correa. EFE

El que fuera presidente de Ecuador durante una década, Rafael Correa, está atravesando un proceso judicial que podría llevarle a ser encarcelado si no hubiera puesto tierra de por medio.

El expresidente se aloja en Bélgica —lugar de origen de su mujer— y asegura que está viviendo un complot político liderado por el actual presidente de Ecuador.

Al poco de abandonar la Presidencia en favor de Lenín Moreno, que llegó a ser su vicepresidente, comenzó un proceso de desavenencias entre ambos en el que Correa aseguró que la intención de Moreno era deshacer todo lo que la Revolución Ciudadana había conseguido. 

Por su parte, Moreno ha criticado duramente la gestión de Correa y le ha relacionado en varias ocasiones con corrupción, redes clientelares y malversación de fondos. Actualmente, el expresidente se encuentra procesado por el caso Balda, por el que el político Fernando Balda fue secuestrado. La fiscalía le acusa de ser el dirigente de esas operaciones y haber usado dinero público para ello. 

El Caso Balda, una nueva causa contra Correa

En Ecuador los procesos judiciales no avanzan si el acusado no se personifica, por lo que ahora que Correa está en Bélgica, el juicio quedará estancado. En caso de salir culpable, podría ser condenado entre cinco y siete años de cárcel. 

El conocido como caso Balda, por el nombre del legislador secuestrado, es la primera acusación que enfrenta el exmandatario ecuatoriano, aunque tiene otras causas abiertas en fase de investigación. Pese al llamamiento oficial, Correa no irá a juicio, ya que la normativa penal ecuatoriana no permite, salvo excepciones, que el proceso judicial avance en ausencia del acusado. Al tratarse de un delito de secuestro, el juicio quedará suspendido para Correa a menos que se entregue voluntariamente o sea detenido. Según el Código Penal ecuatoriano, su pena de cárcel oscilaría entre cinco y siete años.

Lenín Moreno, contra todo el que apoye a Correa

El presidente de Ecuador ya tuvo un fuerte encontronazo con Jorge Glas, su vicepresidente y único apoyo que quedaba en firme a Correa dentro de las principales voces del Gobierno. 

A Glas le empezaron a acosar casos de corrupción a través del caso Odebrecht —el mismo caso por el que se imputó a Lula Da Silva—, a lo que el vicepresidente alegó que se debía a una persecución política. 

Fue entonces cuando Lenín Moreno, dado que constitucionalmente no podía destituirle hasta que no saliese como culpable de un caso de corrupción, decidió quitarle todas sus capacidades como vicepresidente. Tras ser encarcelado, e declaró en huelga de hambre a modo de protesta. 

Rafael Correa denuncia un abuso de las autoridades y de la justicia para cubrirle de casos que manchen su imagen para conseguir inhabilitarlo y tenerlo preso, como ha pasado con Lula Da Silva. 

El expresidente lleva desde el 3 de julio con una orden de detención preventiva, por lo que si entrase en el país sería detenido. Fue un firme opositor al referéndum propuesto por el actual gobierno del 4 de febrero, lo que demuestra que mientras Lenín Moreno esté en el poder, Correa denunciará sus acciones. El que fue un líder de masas de Ecuador, ahora lucha contra viento y marea por defender su inocencia. Lo que sigue siendo una incógnita es de dónde surge la enemistad entre Correa y Moreno, que llegaron a ser los dos políticos más importantes del país, ambos de Alianza PAÍS.