El Gobierno de Milei, en pie de guerra contra Ricardo Darín por el precio de la vida (y de las empanadas)
El actor comentó en televisión el encarecimiento de la vida en Argentina señalando el precio de uno de sus productos gastronómicos estrella, lo que ha provocado una respuesta airada del Ejecutivo del país.

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Al ministro de Economía argentino, Luis Caputo, se le ha visto muy nervioso en las últimas horas por dos hechos particulares, ambos vinculados a la economía doméstica, al día a día de la gente. El primero, cuando le preguntaron el motivo por el que no trae a Argentina sus dólares del exterior, mientras le exige a la gente que retire el dinero que tiene ahorrado en casa; el segundo, por su enfado con el actor Ricardo Darín, quien en un programa de televisión se mostró preocupado por el elevado costo de la vida en el país, algo que tuvo a bien ejemplificar con el hecho de que la docena de empanadas vale "48 mil pesos".

Casualmente, esto último también partió desde el cuestionamiento al patrimonio foráneo del ministro con cuentas offshore. Más allá de la metáfora de Darín, los precios de las empanadas tuvieron una subida muy fuerte desde que Milei está al frente de la Casa Rosada.
Según el IPCBA, el Índice de Precios al Consumidor que elabora el ente estadístico de Buenos Aires, la inflación desde que el ultraderechista es presidente subió un 218% en territorio porteño, mientras que el precio de las empanadas ha sufrido un alza del 240. No en vano seis o siete docenas valen lo mismo que una televisión, la cesta de la compra equivale al precio de un ordenador de gama media y salir a comer fuera en familia representa más del 10% de un salario medio.
Confundido por la arremetida del reconocido actor, Caputo salió al paso con una pesquisa doméstica de precios de empanadas más baratas y una virulenta campaña anti Darín en redes sociales, echando mano de los habituales trolls pagados por el partido libertario que gobierna el país y hasta de escraches públicos del propio presidente, Javier Milei. Inédito.
Demostró así no comprender o intentar negar lo que dijo, de una manera muy simple, Darín: que Argentina tiene un esquema de precios de alimentos muy elevado que ya viene de décadas, pero que se profundizó en el último año y medio, sobre todo post devaluación del Gobierno de Javier Milei en diciembre del 2023. Y que esto perjudica a la gente común, a los sectores que más relacionan sus ingresos con la cesta básica de la compra. Darín no hablaba de empanadas, sino que ponía el foco en un tema sensible y real, que es el desconocimiento del Gobierno de las complejidades del mercado interno, los alimentos y los ingresos de la población.
"Ricardito" y los 'trolls' de las empanadas
"¿Cómo ves la Argentina, Ricardito?", le preguntó la presentadora durante la entrevista televisada. Darín respondió, con sorna, que lo ve "fantástico, fantástico. La veo muy bien. Ahora que ya están sacando los dólares de los colchones... (...) El tema son los colchones. Muchos colchones están un poco apolillados, pero...". Y siguió afirmando que "la verdad es que no entiendo nada. Me llama un poco la atención eso de sacar los dólares del colchón. ¿De quién están hablando en ese sentido? No sé, una docena de empanadas vale 48 mil pesos. Hay algo que no me termina de encajar. No comprendo de lo que están hablando. Hay gente que lo está pasando muy mal. Muy mal”. Fue entonces cuando la presentadora apoyó su comentario y clausuró la intervención argumentando que, en efecto, "los precios son terribles".
En este contexto, en una entrevista en televisión, Caputo interpeló al actor de El Eternauta al decir que "todo bien si él puede comprar sus empanadas en Mi Gusto o en Don Julio (dos establecimientos caros), pero las empanadas no valen eso, Ricardito; es como si mañana vas a Porsche y dices que los coches valen 200 mil dólares... No, quédate tranquilo Ricardo, la gente come empanadas ricas por 16 mil pesos". Poco antes, ya habían movilizado a un ejército de trolls en redes que procedieron a mofarse del argumento de Darín con tal de ridiculizar su premisa.
En concreto, expusieron de forma pública precios más baratos para la docena de empanadas. Además, el propio Milei llegó a postear en su Instagram una empanada de oro con la referencia a la "empanada de Darín", y hasta exhibió una imagen elaborada con Inteligencia Artificial con el actor exhibiendo una empanada de oro. No contentos con ello, los diputados Lilia Lemoine y hasta el bonaerense ultra Agustín Romo se pronunciaron en contra del actor a través de sus redes.
En medio de semejante acoso desde el Ejecutivo, el actor –que se ha mostrado crítico con todos los gobiernos y que prefiere no dar un posicionamiento político partidario– contestó con altura, pero cuestionándole a Caputo su falta de respeto. "Cada uno interpreta lo que quiere con eso. En realidad, si miras bien se entiende claramente a qué me refiero. Por supuesto que hay todo tipo de empanadas más caras, más baratas, depende del barrio que te toque y demás. Pero en realidad me parece que queda claro que estábamos hablando de que los precios están elevados", expresó en declaraciones a televisión.
Agregó que "esto no tiene nada que ver con hablar mal del gobierno ni mal del señor Caputo, que me trató de Ricardito, lo cual es bastante despectivo para un funcionario público votado en democracia, deberían ser un poquito más educados. Yo nunca le traté mal, no le conozco. No entiendo por qué me dice Ricardito y se refiera a mis palabras como 'una estupidez', con lo cual me estaría tratando de estúpido".
Asimismo, expresó: "No me parece bien que haga eso un funcionario público, pero no importa. Más allá de eso, ¿querés reinterpretar lo que quise decir? Va en cada uno, pero es una demostración. Es una oportunidad para comprobar hasta qué punto hay tanta gente cargada y que vuelca todo su odio o su bronca".
Por último, expresó su derecho a expresarse en libertad. Dijo que "si empezás a tener miedo de poder decir lo que pensás, sin ofender a nadie, sin insultar, como hizo este señor... Te empezás a quedar callado y eso no está bien porque estamos en democracia. Yo respeto al Gobierno, no le falto el respeto como he respetado a todos, aún no estando de acuerdo. Pero hay que cuidar las formas. (...) Si de arriba no te tratan bien, es difícil sostenerlo abajo. Nosotros estamos abajo. Somos ciudadanos”.
La docena, un símbolo
Si uno se apoya en datos numéricos se ve que no sólo el poder de compra de alimentos ha disminuido en los últimos meses, sino que éstos últimos están tan caros que se equiparan de manera peligrosa a lo que cuestan bienes duraderos. Existe, de hecho, un estudio interesante de la consultora PxQ que publicó meses atrás Página 12, en el que se muestra que los precios en dólares en Argentina son los más caros del mundo, incluyendo alimentos y hasta bienes duraderos.
Pero antes de ver esos casos, hay que aclarar que más allá de la metáfora de Darín, los precios de las empanadas tuvieron una subida muy fuerte con Milei. En abril, de hecho, la docena aumentó casi un punto y medio por encima de la inflación. ¿Qué pasó en los últimos doce meses? Los precios de las empanadas subieron un 80% frente a una inflación del 52 en Buenos Aires.
El ejemplo de las empanadas, como el del resto de los alimentos, impacta aún más cuando se lo compara con los bienes duraderos. Hoy, seis o siete docenas de empanadas (dependiendo del precio) cuestan lo mismo que una televisión de 32 pulgadas en cualquier cadena de electrodomésticos. En esa línea, un ordenador de gama media se consigue hasta por menos de 700 mil pesos, una cantidad que supone algo más de la mitad de la cesta básica de la compra. Tres kilos de asado, con la subida que ha sufrido la carne, equivalen al valor de una licuadora, y comer fuera para una familia tipo, con un menú muy básico, equivale a algo más de un 10% del ingreso medio en Argentina, que a día de hoy está entre los 800 mil y el millón de pesos.
En síntesis, no sólo los precios de los alimentos son muy caros, sino que el Gobierno se empecina en restringir los aumentos salariales para que los sueldos no suban más del 1%. ¿El resultado? Lo que dijo Darín, una situación muy compleja para buena parte de la población. Una expresión simple, directa y efectiva, que el Gobierno buscó que se quede en la anécdota de la empanada, pero que, evidencia mediante, hizo mella en un Gobierno que niega el impacto social de los precios y salarios.
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