Qué se sabe de las víctimas mortales del ataque de EEUU a Venezuela una semana después
Los últimos reportes de medios venezolanos dan cuenta de 77 fallecidos durante la operación ilegal del 3 de enero. De ellos, 74 eran militares y otros 3, civiles.

Madrid-
Para el resto del mundo ha pasado una semana, pero para los habitantes de la urbanización Rómulo de La Guaira, en el litoral de Caracas, el tiempo se detuvo justo en el bloque número 12. Allí residía Rosa Helena González, una mujer que rondaba los 80 años y que murió camino del hospital como consecuencia del impacto de uno de los misiles lanzados por EEUU contra la urbanización.
La anciana es una de las tres víctimas civiles del ataque que EEUU llevó a cabo contra Venezuela el pasado 3 de enero y que tenía como objetivo derrocar al hasta entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro. Las tropas estadounidenses completaron con éxito la misión. Ahora, esta fecha pasará a la historia como el día en el que el presidente de EEUU, Donald J. Trump, ordenó el secuestro del mandatario venezolano y de su esposa, la expresidenta del Parlamento, Cilia Flores.
Es posible que no quede registrado con el mismo ahínco el asesinato de Rosa Helena, que pereció por un error de cálculo del Ejército de EEUU. Según recoge la prensa del norte y del sur del continente, es poco probable que el objetivo del ataque que mató a la anciana fuera la urbanización en la que residía, sino la Academia Militar de la Armada Bolivariana y que, según La Hora de Venezuela, se encuentra a un cerro de distancia de la urbanización siniestrada.
El centro era una de las ocho infraestructuras castrenses -entre bases, aeropuertos militares y academias- que había cerca de Caracas y que, por tanto, tenían una importancia central en la operación estadounidense. Además de reducir al máximo las defensas venezolanas, EEUU trató de impedir las comunicaciones entre las fuerzas de seguridad del estado y del gobierno venezolano.
Por eso, atacó las antenas militares que hacían posible dichas transmisiones y, por esta razón, el asesinato de la segunda civil, llamada Yohanna Rodríguez Sierra, no resulta tan azaroso como el de Rosa Helena González. Rodríguez era una mujer colombiana de 45 años que trabajaba como cuidadora de las antenas situadas en El Volcán, al suroeste de Caracas.
Según las informaciones recogidas por La Hora de Venezuela, la mujer y su hija, María Corina Morales, eran las únicas trabajadoras que quedaban en El Volcán debido a las fiestas de Año Nuevo. De acuerdo al relato de Morales, al ver los ataques contra las antenas, Yohana Rodríguez se acercó a la zona para fotografiarla. Cuando llegaba a las instalaciones, fue alcanzada por un segundo misil. Ella falleció, mientras que su hija resultó herida. Público no ha encontrado información personal sobre la tercera víctima civil.
El 6 de enero, el fiscal general de Venezuela, Tarek William Saab, anunció la designación de tres funcionarios de su despacho para investigar las muertes ocurridas en el marco del ataque de EEUU contra Caracas. En su comunicado se limitó a expresar que el fuego estadounidense había dejado "decenas" de fallecidos, sin especificar la cifra exacta que maneja el Ministerio Público venezolano.
Militares cubanos y venezolanos muertos
Pese a que algunos de los proyectiles de EEUU se desviaron de su ruta principal, causando víctimas civiles, la mayoría de los ataques lanzados contra Caracas alcanzaron sus objetivos. Por eso, los 74 nombres que, de momento, completan la necrológica del 3 de enero, son militares.
De ellos, 42 eran venezolanos, según las estimaciones realizadas por el medio venezolano Monitor de Víctimas, que suma a los obituarios publicados por el Gobierno de la República Bolivariana de Venezuela los soldados venezolanos asesinados en otras instalaciones militares y cuyas identidades sí han trascendido.
De acuerdo a un comunicado publicado por el Gobierno venezolano el día siguiente de los ataques, el 4 de enero, EEUU mató en su operativo a 32 militares cubanos. El 6 de enero, el periódico del Partido Comunista de Cuba, Granma, publicó las identidades de todos ellos.
Daños materiales en infraestructuras civiles
Una semana después del ataque, una nueva normalidad se está apoderando del país. En ella, el régimen venezolano, ahora en manos de la presidenta en funciones Delcy Rodríguez, ha pasado de enemigo total de EEUU a potencial colaborador. La oposición, en cambio, ha rebajado las expectativas de implementar su proyecto en el futuro próximo. Por su parte, Nicolás Maduro y Cilia Flores, presos en una cárcel de Nueva York, esperan el cierre de la investigación y el inicio el juicio oral en el que se les acusa de cometer delitos relacionados con el narcotráfico, cargos rechazados por ambos.
Mientras todo esto pasa, los residentes en el municipio costero de La Guaira, víctimas de uno de los ataques perpetrados por EEUU, piden a las autoridades venezolanas que cumplan con su promesa y reconstruyan a la mayor brevedad sus viviendas ya que, como explicó uno de sus vecinos, Keilyn Barreto, a La Hora de Venezuela, "no tenemos donde vivir".
Ella, Elisabeth Herrara y otras seis familias que residían en uno de los edificios impactados por EEUU han sido desalojadas de sus viviendas, para revisar los daños estructurales causados por las explosiones. De momento, dicen estar recibiendo ayuda del Estado venezolano en forma de alimento y de electrodomésticos. Esperan mientras rememoran el trauma del ataque y agradecen "el milagro" de haber salvado su vida. "Si ese misil hubiera caído 7 o 10 metros más adentro, sobre todo en la casa, hubiéramos muerto", evidencia Arturo Berti, otro de los vecinos cuya vivienda se vio afectada por los misiles que cayeron sobre Caracas el 3 de enero.
Nada a dicho sobre ellos Donald Trump, como tampoco se ha pronunciado sobre los tres civiles que, según el recuento realizado al momento de esta publicación, perecieron bajo fuego estadounidense en la última intervención de Washington en el sur del continente.

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