El Supremo brasileño rechaza las "interferencias" de Trump y juzgará este año a los acusados de planear un golpe de Estado
El mandatario ha decretado aranceles del 50% a Brasil como represalia al proceso judicial en curso contra Jair Bolsonaro, que ha calificado como "caza de brujas".

La Corte Suprema de Brasil ha rechazado este viernes las "interferencias" del Gobierno de Donald Trump y ha garantizado que juzgará de manera "imparcial" al expresidente Jair Bolsonaro y al resto de acusados por intento de golpe antes de terminar el año.
Los once magistrados de la máxima instancia judicial del país han vuelto a sus trabajos, tras el receso de julio, tras las sanciones impuestas por el Ejecutivo de Estados Unidos en represalia por el proceso en curso contra el líder ultraderechista.
"Todos los acusados serán juzgados con base en las pruebas producidas, sin ningún tipo de interferencia, venga de donde venga", ha asegurado el presidente del Supremo, Luís Roberto Barroso, en una sesión en la que se reivindicó la independencia del Poder Judicial, en Brasilia.
La Administración de Trump, en su cruzada para defender a Bolsonaro de lo que ha denominado como una "caza de brujas", ha revocado el visado a ocho de los once jueces del Supremo, entre ellos a Alexandre de Moraes, instructor del proceso por golpismo.
En una segunda embestida, el pasado miércoles, el Departamento del Tesoro encuadró a De Moraes en la Ley Magnitsky, que autoriza al Gobierno a sancionar a ciudadanos extranjeros implicados en actos de corrupción o violaciones a los derechos humanos.
Se le han congelado así los bienes y propiedades que tenga el magistrado en EEUU, entre otras restricciones.
El juicio a Bolsonaro, cuya fase oral está prevista para septiembre u octubre, también le sirvió de excusa a Trump para decretar un arancel del 50% a parte de las importaciones brasileñas.
El juez carga contra los "pseudopatriotas"
De Moraes, presente en la ceremonia de este viernes, se ha manifestado por primera vez tras la ofensiva de Trump y ha afirmado que va a "ignorar" las sanciones aplicadas y que "continuará trabajando" en el caso del intento de golpe como hasta ahora.
"Juzgaremos a todos los responsables, absolviendo a quienes no tengan pruebas en su contra, condenando a quienes las tengan, pero juzgando, ejerciendo nuestra función judicial y sin acobardarnos ante amenazas, vengan de aquí o de cualquier otro lugar", ha dicho el juez.
El magistrado no ha citado de manera explícita a ningún investigado, pero ha arremetido duramente contra los "brasileños pseudopatriotas" que buscan, de forma "cobarde" y "traicionera", "someter el funcionamiento del Supremo al cribo de un Estado extranjero".
Ha parecido referirse así al diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente y quien se encuentra desde hace cinco meses en EEUU con el apoyo financiero de su padre.
El legislador ha reconocido con orgullo que se reunió con representantes de la Casa Blanca en busca de sanciones para el Supremo brasileño y para su país con la intención de ayudar a su padre judicialmente.
Jair y Eduardo Bolsonaro están siendo investigados por estas maniobras con el Gobierno de Trump en una pieza separada del caso del golpe.
Sin embargo, el juez defendió con énfasis la transparencia del proceso, que se desarrolla de forma "absolutamente pública".
La Fiscalía sostiene que el asalto a Brasilia fue el colofón de una trama cuyo "principal articulador" fue Jair Bolsonaro en su afán de anular las elecciones de 2022 y mantenerse en el poder, con el apoyo de antiguos ministros y algunos altos mandos militares.
Por ello, el líder ultraderechista se enfrenta a una posible pena de entre 12 y 40 años de prisión.

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