Público
Público

El antisemitismo repunta en Occidente como nunca desde la Segunda Guerra Mundial

Los incidentes antisemitas se están disparando por todas partes a un ritmo de vértigo y de momento no se ve la manera de revertir la tendencia. En Occidente hay unas 150 organizaciones, casi todas claramente judías, que ayudan al Gobierno israelí a hacer frente al fenómeno. Israel acusa a los gobiernos occidentales de no hacer lo suficiente para atajar el problema, pero nunca examina si el comportamiento del estado judío tiene alguna responsabilidad en la tendencia.

Un hombre camina entre las tumbas que fueron profanadas con esvásticas en el cementerio judío de Quatzenheim. / Reuters

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

Las estadísticas son claras: el antisemitismo está repuntando en Occidente de una manera sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial. La semana de Navidad hubo ocho ataques y atentados contra judíos solamente en el área de Nueva York, la ciudad judía por excelencia de los Estados Unidos, y ataques similares en distintos países de Europa, como el Reino Unido y Alemania, entre otros.

En el caso de Francia, las estadísticas policiales disponibles revelan un alarmante incremento de los incidentes antisemitas del 74% con respecto al año anterior, según el cómputo del Kantor Center de la Universidad de Tel Aviv. El mismo presidente Emmanuel Macron ha confirmado que Francia está “ante la peor ola de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial”. Y esta misma tendencia se hace evidente a nivel global.

En los Estados Unidos, donde muy pocos judíos pensaban que se iba a llegar a una situación semejante, el número de ataques y atentados ha aumentado de manera casi exponencial. Solamente en el área de Nueva York, en 2019 su incremento fue de un 63% con respecto a 2018, según la información provisional ya disponible.

Francia está "la peor ola de antisemitismo desde la Segunda Guerra Mundial", dice Macron

La prensa hebrea se hace eco de cualquier incidencia por pequeña que sea, una circunstancia que contribuye a la creciente alarma por este fenómeno. En diciembre el líder del partido Israel es Nuestra Casa, Avigdor Lieberman, dijo que la única manera que tienen los judíos occidentales para combatir el antisemitismo es emigrar a Israel, un llamamiento que repiten periódica y constantemente los líderes sionistas de casi cualquier tendencia.

Después de cada ataque, también los políticos occidentales responden con declaraciones condenatorias. Cuando procede, las víctimas son hospitalizadas o enterradas, y se renuevan las declaraciones contra el antisemitismo. Un número cada vez más numeroso de organizaciones judías de los cuatro puntos cardinales repite sin descanso declaraciones que se han convertido en usuales y tópicas. Así, hasta que todo vuelve a repetirse.

Los mandatarios occidentales acostumbran a decir que el antisemitismo es “inaceptable” y que “las autoridades tienen la obligación de garantizar la seguridad de los judíos y sus instituciones”. La realidad es que las autoridades de Estados Unidos, el Reino Unido, Alemania y Francia continuamente están reforzando la seguridad de las instituciones judías de su territorio, aunque las medidas son siempre insuficientes y el antisemitismo sigue creciendo.

Según el periódico hebreo Makor Rishon, hay “numerosos organismos que se ocupan del antisemitismo en Israel y en el resto del mundo”, y sin embargo se echa en falta un dirección general que los dirija y coordine para que su misión sea más eficaz. No es suficiente con que después de cada incidencia haya condenas, es preciso que los medios disponibles actúen coordinados bajo una autoridad clara. “Ha llegado el momento de pensar seriamente en un sistema centralizado”, recomienda el rotativo.

Se estima que alrededor de 150 organizaciones trabajan en Occidente en la lucha contra el antisemitismo con unos presupuestos de centenares de millones de euros o incluso más. La Liga Antidifamación, el Centro Simon Wisenthal, el Museo del Holocausto, la Agencia Judía, el Congreso Judío Mundial, el Congreso Judío-Europeo, son algunas de las más conocidas y operan las 24 horas del día.

En Israel no menos de cuatro ministerios participan en la lucha. Los ministerios de Exteriores, Asuntos Estratégicos y Defensa son los que más se ocupan y los que dedican más dinero. Y no siempre lo hacen con transparencia puesto que a menudo sus actuaciones se llevan a cabo con el mayor secretismo y ocultación, y violando, o forzando, las leyes de los países donde realizan las operaciones.

Alrededor de 150 organizaciones trabajan en Occidente en la lucha contra el antisemitismo

También hay otro buen ramillete de instituciones públicas y privadas al margen de los mencionados ministerios que trabajan en los mismos menesteres desde Israel.Sin embargo, este descomunal esfuerzo no está reduciendo las incidencias antisemitas. Al contrario, parece que su trabajo no tiene ninguna repercusión clara. De ahí que algunas voces en Israel exijan al gobierno que coordine el esfuerzo con el fin de que sea más eficaz, lo que solo se podrá demostrar si se reducen los ataques y atentados contra judíos. Para ello, quizá sea necesario adoptar algún tipo de medidas que hasta ahora no se han tenido en cuenta.

Mientras tanto, algunos líderes israelíes y numerosas organizaciones judías del mundo están exigiendo lo que califican de “soluciones globales”. Su razonamiento es que si el problema es global, las soluciones requeridas también deben ser globales. Pero esto ya es así en cierta manera, puesto que las organizaciones judías ejercen una fuerte presión sobre los mandatarios occidentales para que cambien las leyes de sus países.

Esta es una táctica característica de Israel y que le ha dado buenos resultados hasta ahora. Los israelíes, directamente o a través de las organizaciones judías, descargan la culpa del antisemitismo en los otros, y nunca entran a examinar hasta qué punto ellos mismos son responsables de la mala imagen que Israel tiene en amplios sectores de la opinión pública occidental, en gran parte debido a la brutal ocupación militar de los territorios palestinos.