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Un ataque contra el Parlamento de Túnez deja 18 turistas muertos

Entre los extranjeros fallecidos hay un matrimonio de jubilados de Barcelona. La Policía abate a dos terroristas, presuntos yihadistas, que se atrincheraron en el museo del Bardo. Los atacantes tomaron varios rehenes. Mueren además un agente, un conductor de autobús y una limpiadora del museo

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Miembros de las fuerzas de seguridad toman posiciones en los alrededores del Parlamento de Túnez y del Museo del Bardo. - REUTERS

Al menos 18 turistas, entre ellos un matrimonio de Barcelona, han muerto este miércoles tras el ataque y posterior asalto policial al complejo que alberga el Parlamento de Túnez y el museo del Bardo. Las fuerzas de seguridad tunecinas apuntan a que se trataría de una acción de grupos yihadistas vinculados con la organización de Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI), con el movimiento radical Ansar al Sharia o incluso con una rama del Estado Islámico (EI), autoproclamado en Siria e Irak.

Entre los turistas extranjeros muertos hay ciudadanos de nacionalidad italiana, francesa, colombiana, japonesa, polaca y australiana. Las cifras todavía no están claras ya que varían entre los datos que ofrecen las autoridades tunecinas con los que empiezan a aportar los diferentes gobiernos. El resto de fallecidos son un policía, un conductor de autobús y una limpiadora del museo además de dos supuestos terroristas, abatidos por la Policía. El atentado ha dejado además unos 40 heridos, algunos de ellos de gravedad, y varios desaparecidos.

El primer tiroteo se produjo cuando los guardias del Parlamento intentaron detener a varios uniformados que no llevaban armas reglamentarias 

Entre los muertos confirmados figura un matrimonio de jubilados de Barcelona identificados como Antoni Cirera Pérez y Dolors Sánchez Rami, que se encontraban en Túnez celebrando sus bodas de oro. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, precisó que formaban parte de un grupo de 90 españoles que habían llegado a Túnez en dos cruceros, uno de la compañía Costa Concordia y el otro de MSC Splendida. 

Los sucesos comenzaron a primera hora de la mañana cuando la guardia de seguridad del Parlamento se percató de que varios uniformados, aún no está claro el número exacto, no llevaban armas reglamentarias. Al pedirles que se detuvieran, se desató un tiroteo durante el cual, según diversos testimonios, al menos cuatro asaltantes lograron llegar al museo, el más importante de Túnez y reconocido por sus piezas antiguas y su colección de mosaicos clásicos de Roma y Grecia.

Varios testigos aseguran que vieron a los presuntos terroristas salir de la mezquita que hay a medio camino entre el edificio de la Asamblea y la institución cultural y disparar contra un autobús turístico, donde había cuatro brasileños, cuatro argentinos, cuatro colombianos, diez mexicanos y 28 españoles.

Según Wasel Busid, el guía del grupo de turistas, al salir del vehículo un joven, vestido a la manera occidental, abrió fuego con una metralleta. "No pude ver más que sangre y muerte", relató. Los compañeros del pistolero, mientras, retuvieron al resto como rehenes antes de atrincherarse en una zona del Parlamento que comparte muro con el museo. 

Fuerzas especiales tunecinas evacuan a algunos turistas. - AFP

Tras poner en marcha un dispositivo de máxima alerta y después de varias horas de asedio, las fuerzas de seguridad irrumpieron en el museo. En el operativo policial, según el Gobierno tunecino, murieron un policía y dos presuntos yihadistas.

Fuentes de los servicios de seguridad de Túnez identificaron a los terroristas como Yaber Jachnawi, originario de la región de Kaserín, en el suroeste, y Yasín Labidi, del barrio capitalino Ibn Jaldún. El padre de Jachnawi reconoció que su hijo, al que consideraba desaparecido, le había telefoneado desde Irak hace tres meses donde se había sumado al movimiento radical Estado Islámico.

Tras varias horas de asedio, las fuerzas de seguridad irrumpieron en el museo. En
el asalto, según el Gobierno tunecino, murieron los dos terroristas y un policía

Las informaciones sobre lo ocurrido en el interior del museo siguen siendo confusas. Según la narración de uno de los supervivientes, Josep Lluis Cusidó, alcalde de la localidad tarraconense de Vallmoll, los terroristas entraron al complejo y comenzaron a disparar de forma indiscriminada. "Estamos vivos de milagro", contó Cusidó.

Fuentes de seguridad habían informado previamente de la detención de uno de los presuntos yihadistas, un estudiante de 22 años. En su comparecencia tras el ataque, el primer ministro tunecino, Habib Essid, no descartó que los atacantes abatidos fueran apoyados por dos o tres terroristas más.

Anteriormente, el portavoz de Interior informó de que antes del asalto no llegaron a evacuar a todos los turistas que se encontraban en el interior del museo. Según las distintas informaciones, el número de personas que estaban atrapadas varía entre 10 y 30, entre las que habría varios niños a tenor de las imágenes que han ido llegando.

Repunte de la actividad yihadista

El ataque de este miércoles es el peor atentado sufrido por Túnez desde 2002, cuando una veintena de turistas alemanes perdieron la vida en un ataque similar en la isla de Djerba. Túnez ha sido escenario en las últimas semanas de un repunte de la actividad yihadista en la región de Kasserine, en la frontera oeste con Argelia, zona montañosa que utilizan como bastión radicales locales y también otros procedentes del país vecino y otros estados de la zona como Mali, Marruecos o Mauritania.

Desde 2012, decenas de guardias nacionales tunecinos han muerto o han resultado heridos en combates o causa de atentados y emboscadas islamistas en Mont Chambi, escenario el pasado julio del peor ataque islamista sufrido por las fuerzas tunecinas, que causó 15 muertos.

La fragilidad de las fronteras con Argelia y Libia es una
de las preocupaciones del primer Gobierno post transición de Túnez

A mediados de febrero, cuatro agentes de la Guardia Nacional de Túnez murieron en un ataque de presuntos yihadistas en Kaserine, considerada uno de los feudos de células islamistas radicales afines al grupo Al Qaeda en el Magreb Islamico (AQMI) y a la rama norteafricana del Estado Islámico (EI). Ese ataque fue reivindicado por "Falamage Okba bin Nafa", considerado uno de los tentáculos de AQMI a lo largo de la endeble frontera entre Túnez y Argelia.

La fragilidad de las fronteras con Argelia y Libia es una de las principales preocupaciones del primer Gobierno post transición de Túnez, que ha visto como el yihadismo ha crecido en el país en los últimos años, al abrigo de la incertidumbre política y de la guerra civil libia.

Un precario sistema educativo, unido al alto índice de paro y la falta de esperanzas en una sociedad atrapada por la crisis económica han hecho, además, que las tesis de los radicales islámicos hayan comenzado a calar en una nación conocida tradicionalmente por su modernidad y laicismo. En la actualidad, Túnez es uno de los países que más nacionales aporta a las filas del EI, con más de 300 tunecinos emigrados a Siria e Irak para unirse a la lucha de Abu Bakr al Bagdadi.