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Ben Alí atribuye las revueltas en Túnez a grupos extranjeros

El presidente califica los violentos disturbios en la calle de «actos terroristas»

 

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El presidente de Túnez, Zine al Abidine Ben Alí, considera que las revueltas callejeras motivadas por el elevado paro que sacuden el país desde hace tres semanas son obra de grupos extranjeros que organizan lo que califica como "actos terroristas". Ante la ola de protestas, el Gobierno ordenó anoche el cierre de todos los colegios y universidades del país.

Los disturbios violentos que se saldaron con 14 muertos el fin de semana en Túnez continuaron ayer. La policía abrió fuego para dispersar a las multitudes en dos localidades, Regueb y Gassrine, pero no se registraron víctimas, según contaron testigos a Reuters.

"Los incidentes son la obra de bandas de jóvenes gamberros camuflados que atacan edificios gubernamentales por la noche e incluso a los civiles dentro de sus domicilios, y es evidente que son actos terroristas", dijo Ben Alí ayer en un discurso televisivo.

"Estos incidentes son obra de grupos extranjeros que no pretenden nada bueno para nuestro país", añadió el presidente, que lleva 23 años en el poder en un país que no está acostumbrado a las rebeliones callejeras.

En los choques entre fuerzas del orden y manifestantes han participado también militares, según denunció ayer el partido opositor tunecino Etajdid (Renovación) que ha exigido que los soldados regresen a los cuarteles y que se abra una investigación.

"Pedimos que se frene el uso de la fuerza y se respeten las libertades fundamentales"La Unión Europea y Estados Unidos, que suelen hacer la vista gorda ante los abusos del presidente tunecino porque lo consideran un valioso aliado en la lucha contra el terrorismo, han subido la presión sobre Ben Alí.

"Pedimos que se frene el uso de la fuerza y se respeten las libertades fundamentales", dijo ayer una portavoz de la Comisión.

Washington también expresó su preocupación por la forma en que Túnez está manejando las protestas. El Ministerio de Exteriores convocó al embajador estadounidense en el país para expresarle su "perplejidad".

A pesar de que atribuyera las revueltas violentas a extremistas extranjeros, Ben Alí prometió ayer la creación de 300.000 nuevos puestos de trabajo hasta 2012 para intentar desactivar las protestas contra el paro.

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