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Berlusconi amenaza con elecciones si Monti no le consulta las reformas

"Como somos el principal partido, deberá discutir todos los decretos con nosotros", proclama 'Il Cavaliere'

DANIEL DEL PINO

El pasado 13 de noviembre, un día después de haber presentado su dimisión, Silvio Berlusconi protagonizaba un golpe de escena de los suyos. No hacía ni cinco minutos que Mario Monti había entrado en el Palacio del Quirinal para aceptar el encargo de la formación de Gobierno que le había hecho el presidente de la República, Giorgio Napolitano, e Il Cavaliere aparecía en todas las televisiones con un videomensaje: "No me rindo", avisó. Y no se ha rendido.

El Senado aprobó con los votos favorables de su partido, el Pueblo de la Libertad (PdL), el plan de ajustes de 30.000 millones diseñado por Monti.

Pero como dijo el ex primer ministro por la tarde, "hemos aceptado esta maniobra económica con la que en parte no estábamos de acuerdo porque era un mal menor", no porque crean realmente en el Ejecutivo técnico.

Ahora Berlusconi, una vez puestos en marcha los recortes que nunca se atrevió a aplicar, pretende abrir una nueva fase en la que si el economista no le consulta antes a él todas las reformas que pretenda introducir, le retirará su apoyo parlamentario y forzará el adelanto de las elecciones.

Así de claro fue el pasado miércoles en una cena con los senadores del PdL: "Le he dicho que es la primera y última vez. A partir de ahora, como somos el principal partido, deberá discutir todos los decretos primero con nosotros antes de llevarlos al Parlamento. La campaña electoral ha comenzado. Si sigue con los aumentos de impuestos, entonces iremos a las elecciones. Nosotros somos los árbitros de esta situación".

Las palabras de Il Cavaliere aparecían hoy en la mayoría de las cabeceras italianas y resultan curiosas porque antes del ultimátum había almorzado con Monti, al que prometió, según dijo a los medios, "una colaboración leal y provechosa". Una semana antes, cuando el Gobierno veía cómo la aprobación del plan de ajustes se retrasaba por la oposición de las distintas formaciones a algunas de las medidas, aseguró que veía a Monti "desesperado" y pronosticó que "no acabará la legislatura. Creo que habrá elecciones en marzo".

Lo de Berlusconi no hace más que poner de manifiesto una realidad que se venía mascando desde el principio. El Gobierno Monti, al no haber salido de las urnas, nació con el lastre de depender de los mismos políticos que no hicieron nada por salvar al país de la debacle económica, y un mes después se ve chantajeado, corriendo el riesgo de caer antes de lo previsto.

"Le he dicho que es la primera y última vez", dice Berlusconi tras comer con Monti

La explicación es sencilla. Los partidos aceptaron la pausa técnica con la vista puesta en las elecciones de 2013. Si los profesores de Monti sanea-ban las cuentas, entonces la política podría empezar de cero. Y si los recortes eran dema-siado duros, como lo están siendo, siempre podrían pararles los pies y aparecer ante la opinión pública como los defensores del pueblo contra la tecnocracia impuesta por los mercados.

Esto, como ya sucediera en la Cámara Baja la semana pasada, se reflejó en el Senado. El plan de ajustes se aprobó por 257 votos favorables y 71 contrarios, lo que hace que Monti haya perdido 24 apoyos con respecto al día de su investidura.

La estrategia de Berlusconi ha empezado a movilizar también al Partido Democrático (PD). La formación de izquierdas cerró los ojos ante la dura reforma de las pensiones y las subidas de impuestos de Monti, que golpean sobre todo a las clases más desfavorecidas.

Pero ahora se está alineando con los sindicatos ante la esperada "fase dos", como la llamó el primer ministro en su discurso en el Senado: la reforma del mercado laboral.

Por su parte, Umberto Bossi, líder de la Liga Norte, el único partido que ha mantenido su posición de fuerza contra Monti, coincidió con Berlusconi en que "no llegará a 2013. Es imposible que lo haga con estos recortes".

La Liga va a seguir insistiendo en sus ideas secesionistas para recuperar los votos perdidos por su confianza ciega en Il Cavaliere y hoy, el dirigente de la formación, Roberto Calderoli, dijo sin tapujos que "el camino que lleva a la Padania ya no pasa sólo por Roma, sino por otros recorridos democráticos reconocidos y protegidos por el derecho internacional: el derecho a la autodeterminación de los pueblos". Es decir, la ONU.

Mientras alimenta los rumores sobre las urnas, Berlusconi sigue asistiendo a sus juicios y hoy tocaba el caso Mills, en el que está imputado por haber pagado un soborno de 600.000 euros al abogado británico David Mills, para que testificara a su favor en dos procesos antiguos.

Mills, que fue condenado en 2009 por ello, cambió hoy su postura ante el Tribunal de Milán, y en una videoconferencia desde Londres aseguró que sólo utilizó el nombre de Il Cavaliere para librarse de los problemas que le habría provocado con el fisco británico recibir dinero negro.