El bloqueo de Ormuz por EEUU enroca a Irán, alarma a China y favorece a Rusia
El control por EEUU del paso de Ormuz tiende un pulso a Irán en la tregua, a costa de dañar la economía global, beneficiar al petróleo ruso e implicar a China en la crisis.

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El bloqueo naval del estrecho de Ormuz y las costas iraníes ordenado por Donald Trump pretende utilizar la misma estrategia de Irán para imponerse en la nueva ronda de negociaciones en Pakistán, que podría tener lugar esta misma semana según indicó este martes el propio presidente de Estados Unidos. Sin embargo, esa orden de Trump también pone en el filo de la navaja la actual tregua de dos semanas y la estabilidad energética internacional, refuerza la economía de guerra rusa, con su petróleo al alza, y acelera la implicación de China, de momento serena, pero muy alarmada ante la crisis abierta por Israel y EEUU el 28 de febrero con su ofensiva sobre Irán.
El bloqueo estadounidense, que se yuxtapone al cierre parcial iraní de la entrada al Golfo Pérsico, ha disparado la tensión entre Washington y Teherán tras una semana de alto el fuego. También ha hecho sonar todas las alarmas en los países que se nutren de petróleo en la región, como China. En la operación de la armada de EEUU participan 10.000 efectivos militares, una docena de buques de guerra y decenas de aviones de combate. Cualquier acción a destiempo de esta fuerza contra alguno de los petroleros chinos que pululan en la zona podría provocar una escalada de tensión de consecuencias incalculables.
Ese tráfico restringido en Ormuz, sumado al propio bloqueo iraní y agravado por los elevados costes de navieras y aseguradoras, llena de confusión la navegación en el Golfo Pérsico y no ayuda a aliviar la crisis económica que irradia desde la zona. Muchas previsiones pintan ya el fantasma de la recesión perfilado en la incertidumbre que emana de las oscilantes decisiones de Trump y la negativa de Irán para aceptar un armisticio si no se garantiza su seguridad a largo plazo por parte de Washington y Tel Aviv.
El cierre del estrecho anunciado por Trump el domingo, tras fracasar la primera ronda de negociaciones entre Washington y Teherán en Islamabad, y aplicado el lunes se fue definiendo en las últimas jornadas. El bloqueo estadounidense abarca toda la costa iraní y afecta a buques bajo cualquier bandera en el golfo de Omán y el mar Arábigo, al este del paso de Ormuz. Cualquier navío que entre o salga de esa zona sin permiso puede ser desviado e interceptado por las fuerzas de EEUU. Irán respondió amenazando a todo barco de guerra que intente acercarse a sus costas.
Daños graves a la economía global, sobre todo en Asia
Pese a las concesiones que EEUU o Irán puedan hacer para el paso de algunos petroleros y otros buques con carga por el estrecho de Ormuz, el bloqueo de esta vía marítima está causando ya graves problemas a la economía internacional. Un 85% del crudo que cruza Ormuz tiene a los países asiáticos como destinatarios, en concreto un 31% es para China y un 14% para la India.
Aunque China lleva tiempo diversificando sus compras de crudo y gas de otros proveedores, especialmente de Rusia, y pese a que Pekín dispone de reservas para aguantar seis meses, el bloqueo de Ormuz por EEUU podría suponerle al gigante chino importantes pérdidas. Con el inicial cierre iraní de esa vía de navegación, los petroleros chinos estaban cruzando sin muchos problemas con crudo iraní a bordo. La medida de fuerza estadounidense puede cambiar drásticamente todo.
China podría considerar el envío de buques de guerra para proteger a sus petroleros lo que dispararía la tensión en la zona. Pekín solo tiene una base militar fuera de territorio chino, pero esta se encuentra en Jibuti, en la costa del mar Rojo, es decir, muy cerca del área de conflicto de esta guerra.
China podría considerar el envío de buques de guerra para proteger a sus petroleros lo que dispararía la tensión en la zona
Desde que comenzó la contienda y pese al cierre selectivo del estrecho de Ormuz por Irán y de los ataques combinados de las fuerzas estadounidenses e israelíes contra instalaciones petrolíferas y gasíferas del país persa, lo cierto es que la exportación de crudo iraní había aumentado, al reducirse los envíos desde los países árabes del Golfo. Los principales destinos de los hidrocarburos iraníes han sido China, India, Pakistán y Turquía.
Hasta ahora, EEUU no ha intentado cerrar totalmente el grifo del crudo y gas iraníes, no tanto como un elemento de negociación con el régimen de los ayatolás, sino para no agravar más el impacto que está teniendo la guerra en el suministro de hidrocarburos al resto del planeta. Impacto que se sufre también en los propios EEUU, donde la subida de los precios, especialmente de los combustibles, está deviniendo en una amenaza para el futuro político de Trump, en caída libre y con un alto riesgo de fracaso ante las elecciones parciales de mitad de mandato que en noviembre decidirán la renovación de buena parte del Congreso.
Temor de que se repita la crisis económica de 2022
Según expertos estadounidenses consultados por el canal Axios, en la Casa Blanca (al menos en los departamentos más libres de las oscilaciones de Trump) no se quiere repetir el impacto que tuvo en la economía global el embargo y las sanciones impuestas sobre el gas y el petróleo rusos después de que Moscú ordenara la invasión de Ucrania en febrero de 2022.
Aunque EEUU se benefició de que se disparara la compra de su gas natural licuado, especialmente en Europa, el daño causado a la economía internacional fue muy importante. La guerra de Irán podría ser el golpe de gracia y el principal responsable sería EEUU, con su desestabilización de Oriente Medio y su servilismo estratégico ante Israel, avivando la catástrofe económica mundial en ciernes.
La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ya indicó este martes que la producción mundial de petróleo tuvo en marzo su mayor caída de la historia, con la reducción de 10,1 millones de barriles diarios (mb/d). Las pérdidas de producción de crudo este mes de abril podrían ser incluso peores. Las caídas acumuladas del mes pasado superaron los 360 millones de barriles y este abril ese volumen aumentará hasta los 440 millones de barriles.
Con el bloqueo en Ormuz, a principios de abril eran exportados desde el Golfo Pérsico 3,8 millones de barriles de crudo diarios, un desplome descomunal en comparación con los 20 millones de barriles diarios que salían de esa zona en febrero, antes de desencadenarse la guerra. Las pérdidas en las exportaciones de petróleo del Golfo pasan de los 13 millones de barriles al día, lo que ha reducido también la demanda de crudo y está precipitando la caída del consumo en buena parte del planeta y a una peligrosa recurrencia a las reservas de combustibles.
Según el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, citado por la agencia EFE, "abril debería ser peor que marzo" aunque se pare la guerra, "Es la crisis energética más importante de la historia", aseveró el directivo, pues el bloqueo afecta no solo al petróleo y el gas natural, sino también a fertilizantes, productos petroquímicos y al helio, elemento empleado con profusión como refrigerante en la industria de los semiconductores.
La Organización de las Naciones unidas para la Agricultura y la Alimentación de la ONU (FAO) ha advertido de que la crisis provocada por el bloqueo de la navegación en el estrecho de Ormuz puede provocar una crisis agroalimentaria global debido a esa interrupción de la exportación de combustible, que está disparando los precios de los alimentos y reduciendo las cosechas, y, sobre todo, de los fertilizantes. Serán los países más pobres los más expuestos a este retroceso en el cultivo, producción y gestión de los alimentos, acelerado por la inflación galopante.
También este martes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) previó que el crecimiento del PIB mundial para 2026 caiga otras dos décimas, hasta el 3,1%. Este porcentaje, si se prolonga la guerra hasta junio podría bajar hasta el 2,5% o incluso al 2%. El daño mayor sería para las economías emergentes de nuevo.
Presión a Irán de cara a unas nuevas negociaciones
Las cosas pueden ir a peor también para la resiliencia del régimen iraní. Las exportaciones de petróleo y gas representan el 15% del PIB de Irán. Si EEUU ignora el caos global y se empeña en dañar a Irán caiga quien caiga, al apretar el cerco de Ormuz y sus puertos, la Casa Blanca podría ahogar la economía iraní y poner en riesgo a la cúpula islámica, allanando el camino a una insurrección interna mayor a la de enero, también derivada de la depauperación del país.
En tal caso la única salida sería la mesa de las negociaciones. Este puede ser el objetivo de las nuevas medidas de asedio adoptadas por EEUU: puede llevarlas a cabo sin romper el alto el fuego y sustituir las bombas por la asfixia económica de Irán, eso sí, no a corto plazo. En tal caso, eso sí, la Administración Trump debería prepararse para afrontar una crisis económica mundial también sin precedentes.
Y no todos los países están dispuestos a que el bloqueo a Irán derive en una recesión a nivel planetario. En Europa, donde la influencia de la carestía petrolífera desde el Golfo Pérsico es menor, con un 4% de las importaciones de crudo procedentes de esas fuentes, ya se habla de presionar en todos los frentes, sin intervención bélica eso sí, para retomar la libre circulación por Ormuz.
Este viernes Francia y Reino Unido serán los anfitriones en una videoconferencia para países no beligerantes dispuestos a contribuir de alguna forma a una "misión multilateral y puramente defensiva, destinada a restaurar la libertad de navegación en el estrecho cuando las condiciones de seguridad lo permitan", según indicó el Elíseo.
Por bien que puedan sonar estas palabras, no hay ninguna expectativa de cómo pudiera actuar esa "misión multilateral" pacífica con tres contendientes como Irán, EEUU e Israel, a cada cual más traicionero en sus estrategias.
Por eso, China aludió este martes a la "peligrosidad e irresponsabilidad" del bloqueo estadounidense en el estrecho de Ormuz, pues, como dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Guo Jiakun, aumenta la incertidumbre sobre la seguridad de la navegación en la zona y "socavará el ya frágil alto el fuego".
El Kremlin toma ventaja
¿Hay alguien que salga ganando con esta guerra, además de Israel que tiene manos libres para invadir el Líbano y beneficiarse del desgaste iraní? Sí, Rusia ha duplicado solo en marzo sus ingresos procedentes de la exportación de su petróleo gracias al cierre de Ormuz y de las dificultades de los países del Golfo para vender su crudo. De hecho, los ingresos totales de Moscú por la venta del petróleo ruso crecieron en marzo un 94% intermensual, hasta los 431 millones de euros diarios, gracias a la subida de los precios y el incremento de la demanda de su crudo.
Según la AIE, Rusia recibió más de 16.000 millones de euros por las exportaciones de petróleo y sus derivados en marzo gracias a esa escalada de los precios del barril. Y aunque las sanciones internacionales por la invasión de Ucrania obligan a Rusia a vender su petróleo por debajo del precio de mercado, en marzo pudo colocar este hidrocarburo a más del doble que el precio de febrero, 78,38 dólares el barril, frente a los 32,7 del mes anterior.
Los principales clientes de Rusia en marzo fueron, en primer lugar, la India y, en segundo, China, favorecidos por el oportuno levantamiento de las restricciones que había impuesto EEUU al transporte naval de crudo ruso por estos países. Sea intencionada o no, la entente entre Trump y el presidente ruso, Vladímir Putin, parece funcionar mejor que nunca gracias a la guerra de Irán.

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