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"Bolívar era un burgués y no es nuestro referente"

Los miembros del Movimiento Carapaica han guardado las armas y se han convertido en un grupo cívico-militar. Aunque consideran que la reforma constitucional “es algo blanda”, el próximo domingo votarán en favor del ‘

GORKA CASTILLO, enviado especial

Guerrilla urbana. La actividad armada del Movimiento Carapaica se remonta a 1989, cuando el Ejército disparó contra la población hambrienta de Caracas que se levantó contra el Gobierno de Carlos Andrés Pérez y mató a 3.000 personas.

Hoy dicen que las cosas han cambiado. Aunque su objetivo final es la construcción de un Estado socialista puro, apoyan con reservas la propuesta de reforma constitucional pretendida por Hugo Chávez.

Por eso han decidido quitarse las capuchas y mostrar sus rostros. Lejos queda su última acción sonada. Ocurrió en 2002 y tuvo como destinatario a un vehículo de la Policía metropolitana que se levantó contra Chávez.

Desde los cerros, en un mirador oculto del barrio 23 de Enero, lanzaron un proyectil que atravesó el blindaje del coche e hirió a uno de sus ocupantes. Era un aviso de lo que podía venir si no devolvían al presidente a la sede del Gobierno. El misterio es saber quien les suministró aquel armamento pesado. No hay respuesta.

¿Quiénes son los Carapaicas?

Un grupo insurgente clandestino hasta la llegada a la presidencia de Hugo Chávez en 1998. Con el cambio de política llegamos a un consenso para pasar a la reserva. Pero estamos preparados para reaccionar a las necesidades populares. Hemos decidido transformarnos en un grupo cívico-militar.

¿Hay más grupos en su misma situación?

Sí. Cada grupo está organizado por sectores, por barrios. Están los movimientos Tupamaros, Simón Bolívar, Las Piedritas, Cartolini, Alexis Vive, etc. Hacemos una vida política-social en la parroquia del 23 de Enero.

¿Consideran que ya no es imprescindible la violencia?

Las cosas han cambiado y ya no es necesario cubrirnos el rostro con una capucha ni andar armados. Esto no significa que el movimiento revolucionario se haya disuelto. Nos mantenemos alerta a cualquier intento de sabotaje militar al actual Estado de Derecho. Ya ocurrió en la crisis de 2002, cuando la derecha intenta dar un golpe de Estado en Venezuela apoyada en una policía metropolitana represiva. Entonces, actuamos desde los cerros.

¿Siguen armados?

Tenemos nuestro contingente.

¿Comparten las ideas de Chávez?

Somos grupos muy diversos. Hay quien comparte su modelo de Estado y lo apoyan. Sin embargo, tenemos sectores que consideran que la reforma constitucional es demasiado blanda ya que aspiran a la construcción de un Estado socialista donde la propiedad privada quede abolida.

Entonces, tendrán disensiones sobre el Partido Socialista Unido de Venezuela creado por Chávez.

Creemos que es un partido heterogéneo donde el ideario socialista no está completamente reflejado. Dentro del PSUV hay grupos que plantean caminos liberales y otros que somos comunistas. No descartamos que a largo plazo pueda quebrarse el partido. Para nosotros, Simón Bolívar era un burgués y no es nuestro referente.

¿Qué modelo político se está construyendo en Venezuela?

No podemos decir que estemos siguiendo patrones económicos y políticos ya establecidos. El socialismo venezolano no copia el modelo cubano ni la socialdemocracia europea. Estamos inventando un nuevo sistema que nosotros llamamos socialismo del siglo XXI, que reconoce la existencia de tres modelos de propiedad: la privada, la pública y la social, es decir, las unidades de producción y distribución de bienes comunales como los servicios, sanidad y cultura destinados a los barrios gestionados por el poder popular. Nuestra economía del futuro será múltiple, pero con un propósito social. Por eso es necesaria la reforma constitucional.

Da la sensación que todo está planteado como una lucha de clases. Los pobres, los chavistas, contra los ricos, los antichavistas.

Lamentablemente no es así porque no se plantea la expropiación de ningún medio productivo y están surgiendo nuevos ricos. Los grupos económicos tienen ahora más ganancias, aunque la riqueza está más repartida. Nosotros, los habitantes de los cerros de Caracas, ya podemos bajar al centro comercial a comprar comida. Antes era impensable. La revolución bolivariana, que yo personalmente no comparto al 100%, sólo ataca los monopolios de cuatro o cinco familias. Por lo tanto, es una lucha ideológica, de conciencia. Pero hay una parte del pueblo que se siente marginada, que ve cómo sus derechos legítimos pueden ser drásticamente recortados.

¿Quiénes?

Por ejemplo, muchos de los que ustedes llaman escuálidos. La reforma constitucional está planteada en términos democráticos. La jornada electoral del domingo no está dirigida al pueblo chavista, sino al pueblo venezolano. Todos debemos y podemos ejercer nuestro derecho al voto para decir si la aceptamos o no.

¿Y si los partidarios del ‘no' ganan el referéndum?

No pensamos en este supuesto pero, si se produce, sabremosadministrarlo bien.

¿Cómo?

Pues quizá planteando un proceso de Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución y no 69 artículos como ocurre ahora.

¿Temen que pueda sucederle algo a Hugo Chávez?

Estamos alerta. Sabemos que la CIA está en Venezuela porque hay muchos intereses económicos. Sabemos que esta gente trabaja en función de las conspiraciones internacionales y desearían hacerlo desaparecer, pero se ha rodeado de un buen cuerpo de seguridad. Sin embargo, cuando sale al extranjero nuestra preocupación aumenta. Fidel Castro ha advertido sobre estos temores y casi nunca se equivoca cuando habla de estas cosas.

¿Qué es para ustedes la democracia?

La participación directa del pueblo en las grandes decisiones del Estado. Para nosotros no es democracia que un grupo selecto represente los intereses colectivos de una gran masa porque es imposible que lo hagan con equidad ya que están al servicio de las clases oligarcas. Defendemos la democracia participativa, no la representativa.

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