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Brasil Bolsonaro vs Lula da Silva, pugna por las grandes ciudades brasileñas en 2020

El escenario político brasileño gira en torno a los movimientos de cara a las elecciones municipales de octubre, la gran oportunidad de la oposición para frenar a la ultraderecha.

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Lula Da Silva en un acto de campaña.

El combate del año en Brasil ya está en marcha. En 2020 los focos volverán a iluminar la pugna entre Jair Bolsonaro y Luiz Inácio Lula da Silva en las elecciones municipales. Los votantes no tendrán que decidirse directamente por ninguno de ellos, y, sin embargo, ambos aspiran a movilizar a su electorado en masa para que sus candidatos sean elegidos. En juego, sobre todo, el gobierno durante cuatro años de las principales ciudades brasileñas, como São Paulo, Río de Janeiro, Belo Horizonte, Brasília, Porto Alegre o Salvador de Bahía como máximos reclamos.

Lula da Silva sigue obcecado en algo que le provocó pesadillas en las pasadas elecciones presidenciales: no dejar que nadie se acerque o supere por la izquierda al Partido de los Trabajadores. "El PT no nació para ser un partido de apoyo”, enfatizó en la primera reunión ejecutiva de su organización tras su salida de prisión, en noviembre. Busca, casi exige, candidaturas propias en los municipios más deseados, sin alianzas enrevesadas y sin dar aire a partidos progresistas con aspiraciones de inquietar su liderazgo.

Si la izquierda ha de unirse para vencer a la ultraderecha, deberá ser en torno a proyectos comandados por el PT de Lula. Su obstáculo más alto, precisamente, es la sombra del propio Lula, que no ha dejado crecer liderazgos alternativos en los últimos años, a pesar de la extrema necesidad por la que ha pasado el partido.

Octubre será la meta de una carrera de fondo ya lanzada, que en marzo y abril acogerá los últimos movimientos tácticos de los partidos, que en mayo verá a los precandidatos articulando financiamientos colectivos y que el 15 de agosto confirmará a los candidatos oficiales a las alcaldías. Ese será el punto de no retorno a partir del cual tanto Bolsonaro como Lula da Silva tendrán que dar la cara sin titubeos.

Acumulación de partidos

Téngase en cuenta que nada es evidente en el firmamento político brasileño. Cuenta con 33 partidos y pronto podrá expandirse hasta límites inexplorados. En la base de datos del Tribunal Superior Electoral aparecen 77 nuevas organizaciones en pleno proceso de formación, incluido el último proyecto del presidente Jair Bolsonaro, Aliança Pelo Brasil. Bolsonaro abandonó el Partido Social Liberal hace dos meses tras una ardua disputa interna y acusaciones de fraude electoral aún por resolver.

"Es muy difícil, no me voy a engañar, la probabilidad es de un 1%"

Hay una realidad, sin embargo, que Bolsonaro no oculta. Su nuevo partido no llegará a tiempo para los comicios municipales; es decir, no podrá contar con candidatos propios. Necesitaría recolectar medio millón de apoyos antes del mes de marzo, en al menos nueve estados del país, que a continuación deberían ser validados uno por uno por la Justicia Electoral. Por el momento ha reunido las firmas de cien mil fieles. “Es muy difícil, no me voy a engañar, la probabilidad es de un 1%”, comentó ante los medios de comunicación en una comparecencia en el Palacio de la Alvorada, residencia oficial, el pasado 21 de diciembre.

De momento, su estrategia pasa, como en 2018, por esquivar en todo lo posible la confrontación directa, donde sabe que tiene mucha menos experiencia que Lula da Silva. Al quedarse sin respaldo de ningún partido, Bolsonaro está teniendo que elaborar nuevos discursos. Según el líder ultraderechista, el detalle de llegar tarde a las elecciones municipales con su Aliança Pelo Brasil, sin ningún candidato bajo sus siglas, no es ninguna “obsesión” para él. Incluso asegura que se encontraría bien en un posible escenario que permitiera la presencia de candidatos que fueran por libre. “Ahora tenemos que discutir cómo serían las candidaturas de diputados y senadores, porque si fueran independientes para mí sería estupendo”, señaló, con vistas ya en las siguientes presidenciales, en 2022. “Si yo concurriera como candidato sin partido, sería excepcional. Intenté hacer eso en las elecciones [de 2018] pero no lo conseguí”.

Centrándose estrictamente en las próximas elecciones municipales del mes de octubre, Jair Bolsonaro duda entre ir al cuerpo a cuerpo contra Lula da Silva o intentar rebajar ante la opinión pública el impacto de esta convocatoria, para minimizar el impacto de una posible debacle. Sin partido propio, elegir a qué candidato a alcalde apoyar para competir con el Partido de los Trabajadores y sus aliados no es tan inmediato como parece. “Si hubiera algún nombre bueno, nos subimos al estrado sin ningún problema”, ha confesado el actual presidente. La única condición que pone sobre la mesa es que esos candidatos no estén afiliados a partidos no alineados con la ideología que le acompaña desde hace décadas.

Haddad podría volver a luchar por la alcaldía de São Paulo

El miedo a la derrota se nota en ambos contrincantes. Tampoco el Partido de los Trabajadores de Lula da Silva conseguiría levantarse de otra caída similar a la de las elecciones presidenciales de 2018. El pánico a enterrar definitivamente el futuro político de figuras como Fernando Haddad, el candidato presidencial que sustituyó a Lula contra Bolsonaro, pesa más que las ganas de asegurar determinados ayuntamientos. Haddad podría volver a luchar por la alcaldía de São Paulo, ciudad que gobernó entre 2013 y 2017 –tras ser ministro de educación–, pero eso sería restringirle demasiado: hoy por hoy es el mejor lugarteniente de Lula a nivel nacional. Y es que Lula da Silva, aunque haya salido de prisión, aún sigue inhabilitado para presentarse a las elecciones presidenciales de 2022.

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