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Brexit David Cameron: de montar el lío del brexit a cobrar 140.000 euros por discurso

Casi tres años después de dimitir por el inesperado resultado del referéndum sobre la salida de la Unión Europea, el ex primer ministro británico se dedica a dar conferencias. Acaba de terminar de escribir unas memorias que prometen ser un 'bestseller'. Mientras, cobran fuerza los rumores de que podría volver a la política. 

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David Cameron en una foto tomada en enero de 2016 en una cumbre de la Unión Europea, cuando aún era primer ministro. (REUTERS)

Viernes, 18 de noviembre de 2016. Nueva York. No hace ni cinco meses que presentó su dimisión y apenas cuatro desde que cerró tras de sí la puerta del número 10 de Downing Sreet. David Cameron hace su aparición en una sala repleta de banqueros de Wall Street dispuesto a pronunciar un discurso sobre el impacto del brexit. Se coloca en el lugar reservado para el orador, saluda y lee las primeras líneas. Después de un minuto leyendo, ya tiene 2.300 euros más en su cuenta bancaria. La conferencia dura una hora de reloj, así que echen cuentas. Cameron abandona entonces el lugar entre aplausos y con 140.000 euros más en el banco. Dinero fácil comparado con lo que ganó cuando fue primer británico entre 2010 y 2016, cuando su salario anual era de 166.456 euros.

Convocar el referéndum del brexit y salir huyendo después de perderlo puede que haya afectado a su imagen, pero no parece haber sido tan mal negocio para Cameron. De hecho, su actividad en estos tres años recuerda a aquel antiguo grupo de soldados de fortuna: si usted tiene algún evento, quizá pueda contratarlo. Sólo hay que ponerse en contacto con la empresa The Washington Speakers Bureau, que ofrece sus servicios presentándolo como "una de las personas influyentes a nivel mundial más destacadas de principios del siglo XXI". De todo eso de que en campaña electoral se comprometió a celebrar un referéndum sobre la salida de Reino Unido de la UE porque estaba convencido de que nunca tendría que convocarlo, que luego hizo una campaña nefasta porque nunca pensó que fuera a perder y que después de hacerlo se fue dejando a su país en un lío monumental, no dice nada.

Esa, dar discursos por el mundo, es una de las ocupaciones de David Cameron desde que se le perdió  la pista. Otra, escribir sus memorias. Prometió que gracias a ellas en otoño de 2018 el mundo entero sabría "las decisiones que tomé y por qué las tomé; seré sincero sobre lo que funcionó y lo que no", dijo. Y de hecho, parecía estar tan ilusionado como el que se compra lápices nuevos cuando empieza el curso; sólo que él se gastó 29.000 euros en una pequeña cabaña que plantó en el jardín de su casa de campo en los Costwolds porque decía que así se sentía motivado. Incontables la de chistes que se han hecho sobre ello y sobre que parece que a las musas les ha costado encontrarlo trabajando. ¡Si hasta su corte de pelo es motivo de mofa! 

Aunque él asegura que el retraso se debe a que no ha querido que su opinión pueda influir en las decisiones que se tomen sobre el brexit, quizá esto también sea una cuestión de dinero.

Antes de enfrentarse al folio en blanco Cameron contrató los servicios del editor estrella Ed Victor (fallecido poco después, en enero de 2017) conocido como superagente por la cartera de famosos con los que contaba como clientes. Cameron confiaba en que le conseguiría un contrato incluso superior al que logró para Tony Blair, que recibió 5,5 millones de euros de adelanto por su autobiografía. Pero a Cameron apenas pudo conseguirle 928.000 de la editorial Harper Collins.

Los rumores cuentan que en el texto pone fino a su excompañero de partido Michael Gove, una de las caras más visibles de los conservadores a favor de la salida de la UE, al que llega a llamar "lunático". Teniendo en cuenta que Cameron se sintió traicionado por él y que ahora mismo Gove es el hombre mejor posicionado para suceder a Theresa May como líder del Partido Conservador, no parece descabellado pensar que esté esperando el mejor momento para promocionar su libro y conseguir por las ventas lo que no logró que le pagaran en los despachos.

Nueva casa, vacaciones millonarias…

A Gove dicen que no ha vuelto a verlo desde que abandonó Downing Street, pero otra de las actividades de Cameron durante estos años ha sido jugar al tenis con Boris Johnson, otro de los posibles postulantes a líder de los conservadores y cara visible de la campaña a favor del brexit con el que sí habría hecho las paces.

También dedica su tiempo a su faceta como patrono del Servicio Nacional de Ciudadanos (NCS) un programa dedicado a potenciar las habilidades de los adolescentes que puso en marcha siendo primer ministro. Además, preside el Fondo Reino Unido-China y es presidente de la Alzheimer’s Research UK.

Aparte de la casa de Notting Hill en la que vive y la de los Costwolds, Cameron se ha comprado una tercera en Cornualles y se ha tomado algunas vacaciones; en enero el diario The Daily Mirror contó que pasó unos días en un resort de Costa Rica a 2.000 euros la noche

Rumores de una vuelta a la política

A pesar de todo esto, que a día de hoy Cameron no pueda entrar en el Palacio de Westminster no es un castigo; simplemente que no se ha renovado su tarjeta de acceso. Aunque quizá sea por poco tiempo porque los rumores de que podría querer regresar a la política tras la salida de Theresa May son cada vez más constantes, aunque una encuesta publicada en enero en The Washington Post indicaba que el 58% de los británicos tiene una mala imagen de él.

Así que puede que en breve volvamos a ver ejerciendo al hombre al que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, calificó hace sólo unos días como uno "de los mayores destructores de la era moderna". Durante todo este tiempo Cameron se ha mantenido más o menos en un segundo plano. Apenas ha concedido alguna entrevista aunque, eso sí, ninguna ha pasado desapercibida porque en todas ha insistido en que no se arrepiente de haber convocado el referéndum y que "hice lo correcto".

Sea lo que sea, parece claro que Cameron prepara su regreso porque ahí está la página web de su oficina en obras y con un gran coming soon (próximamente) escrito en grandes caracteres.