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Brexit La UE podría ofrecer a May sólo una extensión larga del brexit

La primera ministra pedirá a los 27 retrasar el brexit hasta el 30 de junio pero las instituciones europeas creen que eso no lleva a ningún sitio e intentarán convencer a los líderes de la UE de que sea hasta diciembre o marzo de 2020. Porque a día de hoy, Theresa May sigue sin plan para desbloquear la situación y en el borde del precipicio.

Emmanuel Macron saluda a Theresa May en el Palacio del Elíseo, en París. /REUTERS

Angela Merkel no estaba al pie de la alfombra roja, como suele ser habitual, cuando Theresa May ha llegado el martes a la reunión que ambas han mantenido en Berlín. Macron sí estaba preparado frente al Palacio del Elíseo, pero la sonrisa con la que ha posado para los fotógrafos junto a May transmitía de todo menos calor.

Quizá sólo sean casuales, pero los gestos de ambos líderes europeos reflejan a la perfección lo que está previsto que pase hoy en la cumbre extraordinaria de los 27. Porque a menos de tres días de que se vuelva a cumplir el plazo en el que Reino Unido debería abandonar la Unión Europea (el viernes 12 a las 24:00 horas, hora continental), May llega otra vez para pedir y ellos ya están hartos de conceder.

Con el Parlamento británico habiendo rechazado hasta tres veces el acuerdo alcanzado entre ella y la UE y sin aprobar ninguna alternativa, a Theresa May no le queda más remedio que solicitar una ampliación del Artículo 50 para poder retrasar de nuevo la fecha del brexit; más aún después de que el lunes se aprobara una ley que la obliga a ello. Ella pretende que la nueva fecha sea el 30 de junio, la Cámara de los Comunes está de acuerdo en esa fecha, pero todavía está por ver qué responden los 27. Porque el martes May se reunió con dos de ellos pero en la decisión intervienen otros 25, y la opinión de todos cuenta por igual.

¿Qué puede pasar en la cumbre?

La UE y sus líderes se han mostrado partidarios de conceder una nueva extensión pero para tomar esa decisión necesitan saber cuál es el plan de Theresa May de aquí al 30 de junio. El comodín, que confía que el Parlamento británico acabará aprobando su acuerdo, ya lo ha gastado. Así que eso no se lo van a creer. Y tampoco puede decirle a Bruselas que ha alcanzado un acuerdo con los laboristas porque a día de hoy no es así; las conversaciones entre ambas partes, de hecho, se han interrumpido hasta el jueves.

Así que parece poco probable que de aquí a mes y medio May vaya a ser capaz de desbloquear la situación… y ellos de creerla si eso es lo que les promete.

Las incertidumbres de una extensión corta

A sólo unas horas para que se reúnan todos los líderes en Bruselas, el presidente del Consejo, Donald Tusk, enviaba una carta a los líderes de los 27 en la que les insistía en que su deseo sería que el brexit se produjera lo antes posible, pero también que se produzca de forma ordenada. Pero a día de hoy, combinar estos dos factores es más complicado que mezclar el agua y el aceite.

Como el propio Tusk señala en esa carta: “Otorgar una extensión de este tipo (hasta el 30 de junio) aumentaría el riesgo de una serie de extensiones cortas y cumbres de emergencia. Casi con seguridad eclipsaría los asuntos de los 27 en los próximos meses. La continua incertidumbre también sería mala para nuestros negocios y ciudadanos. Y finalmente, si no llegamos a un acuerdo sobre cualquier próxima extensión, habría riesgo de un brexit sin acuerdo accidental”.

Los retos de una extensión larga

Por eso, Tusk propone a los 27 que “también deberíamos discutir una extensión alternativa más larga. Una posibilidad sería una extensión flexible, que duraría solo el tiempo necesario y no más de un año, ya que más allá de esa fecha tendremos que decidir por unanimidad sobre algunos proyectos europeos clave”. El líder de los negociadores de la UE, Michel Barnier, también es partidario de la extensión larga. Y tras la reunión de diplomáticos del martes por la noche parece que las fechas que se barajan serían diciembre de 2019 o marzo de 2020.

Pero no olvidemos que todo lo que suponga un brexit más allá de junio implica que Reino Unido tendría que participar en las elecciones al Parlamento europeo del próximo 23 de mayo… y nadie quiere tener al enemigo en casa. Ese es el temor que han manifestado Francia y España, entre otros. Para tranquilizarlos, Tusk plantea imponer unas garantía en caso de que se diera esta situación: que no se reabrirán la negociaciones sobre el Acuerdo de retiro; que en ese plazo no se iniciarán las negociaciones sobre el futuro de las relaciones entre Reino Unido y la UE más allá de la Declaración Política; y que Reino Unido tendría que mantener su sincera cooperación también durante este período crucial.

La amenaza de los 'brexiter' de perjudicar a la UE

El origen de los temores de que Reino Unido pueda usar su permanencia en las instituciones europeas para perjudicarlas viene después de que el brexiter radical Jacob Rees-Mogg lanzara varias amenazas en esa línea desde su cuenta de twitter, donde aseguró que: “Si una extensión larga nos deja atrapados en la UE, deberíamos ser lo más difíciles posible. Podríamos vetar cualquier aumento en el presupuesto, obstruir al supuesto ejército de la UE y bloquear los esquemas integracionistas de Macron”.

¿Y qué pasaría con May? 

Esa es otra cuestión: el futuro de May como primera ministra. Porque ella ya aseguró el pasado 20 de marzo en su discurso televisado al país que como primera ministra no estaba dispuesta a extender el brexit más allá del 30 de junio. Entones, si no tiene elección, ¿estaría dispuesta a dimitir? Si ella no se atreve a saltar desde el precipito en el que está ahora mismo, más de uno en su partido está dispuesto a darle el empujón que necesita.

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