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Casi un centenar de muertos en las terribles inundaciones de Río

Las lluvias torrenciales provocan corrimientos de tierra sepultando miles de casas humildes

EFE

Al menos 95 muertos, 106 heridos y miles de damnificados han dejado numerosos deslizamientos de tierra registrados hoy en Río de Janeiro y municipios vecinos como consecuencia de uno de los peores y más prolongados aguaceros que recuerde la ciudad.

La tormenta, que ya dura más de 24 horas, dejó sumergidas grandes áreas de Río de Janeiro y su área metropolitana, en la que viven unos 12 millones de habitantes, pero fueron los derrumbes en las laderas de los cerros, habitados por gente humilde, los causantes de una catástrofe cuyo número de muertos puede superar el centenar, según las autoridades.

La tragedia se ensañó especialmente con la ciudad de Niteroi, vecina de Río, donde han sido confirmadas al menos 48 muertes por los aludes, y con la propia Río de Janeiro, donde el número de víctimas mortales asciende a 35, según datos del cuerpo de bomberos y la Defensa Civil.

En el municipio de Sao Gonzalo fueron contabilizados nueve muertes y las otras tres se registraron en Petrópolis, Nilópolis y Paracambí, todas cercanas a Río.

'No son las inundaciones las que han causado víctimas mortales, son los deslizamientos de tierra', dijo en una rueda de prensa el alcalde de Río, Eduardo Paes, al hacer un balance del desastre en su jurisdicción, en la que también hay cuatro desaparecidos, 56 heridos y 1.420 damnificados.

La mayoría de las muertes registradas en las últimas horas en la ciudad de Río de Janeiro fue como consecuencia de derrumbes en los barrios de Andaraí y Jacarepaguá, así como en favelas que ocupan los morros Dos Prazeres, Borel, Dos Macacos y Turano.

Paes, que ante el caos reinante hoy en la ciudad pidió a la población que evite al máximo salir de casa, subrayó la necesidad de que las cerca de 45.000 personas que viven en las favelas que coronan los cerros cariocas, consideradas 'zonas de riesgo', abandonen sus viviendas y busquen refugio en albergues públicos.

'Llamo la atención sobre el riesgo que corren quienes viven en las faldas de los cerros. La posibilidad de deslizamientos en las laderas es muy grande porque la lluvia volvió de manera intensa en la tarde de hoy', manifestó el alcalde de la ciudad que será sede de los Juegos Olímpicos de 2016.

La necesidad de que las personas salgan de las áreas sujetas a deslizamientos también fue subrayada por el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quien estaba en Río de Janeiro para atender compromisos oficiales, la mayoría de los cuales tuvo que cancelar ante el caos en el que quedó sumida la urbe.

'Tenemos que esperar que la lluvia pase para recomponer la ciudad, para intentar retirar a las personas de las áreas de riesgo, para construir las viviendas que faltan', dijo Lula. El presidente señaló que ante la magnitud del desastre 'lo único que se puede hacer en este momento es pedirle a Dios que pare un poco la tempestad para que se recupere la normalidad'.

Según el Instituto Nacional de Meteorología de Río de Janeiro, entre ayer y hoy ha caído en Río de Janeiro más del doble de la lluvia esperada para todo el mes de abril.

La tragedia de hoy se produce sólo tres meses después de que 52 personas murieran sepultadas por avalanchas de tierra que siguieron a un torrencial aguacero el día de Año Nuevo en el balneario de Angra dos Reis, también en el estado de Río de Janeiro.

Mientras las soluciones no llegan, los socorristas siguen revolviendo toneladas de tierra y lodo en busca de los cuatro desaparecidos y miles de personas se resignan a pasar la noche a oscuras debido a que las inundaciones interrumpieron el servicio de energía en varios barrios cariocas.

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