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Chávez y Uribe, al borde de la ruptura total

Los dos presidentes se intercambian violentas acusaciones unas semanas después de elogiarse mutuamente

GORKA CASTILLO

Hugo Chávez se ha tomado su tiempo para soltar la bomba. En la madrugada del lunes anunció en su programa televisivo Aló presidente que las relaciones con España y Colombia han pasado directamente al "congelador" diplomático. "No quiero romper relaciones, allá ellos, pero estamos preparados para cualquier cosa. Es una crisis generada por el presidente (Álvaro) Uribe y por sus mentiras", dijo el jefe de Estado venezolano.

Tanto fuentes oficiosas del Gobierno venezolano como opositoras no ocultaron su inquietud por las consecuencias de esta medida, especialmente en el caso colombiano. En la actualidad, Venezuela importa del país vecino productos manufacturados pero sobre todo alimentos básicos como la leche que en la mayoría de los supermercados de la capital brilla por su ausencia. Se calcula que alrededor de dos millones y medio de colombianos trabajan en suelo venezolano.

Sobre esta crisis insólita, especialmente por el duro lenguaje utilizado en ambas direcciones, pende la negativa de Álvaro Uribe a que Hugo Chávez siga negociando un acuerdo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) para que se libere a 45 rehenes. Lo que parecía estar al alcance de la mano se ha convertido en una crisis diplomática. El líder venezolano calificó a Uribe de "cínico y mentiroso" por no respetar las bases acordadas para tener una comunicación directa con la comandancia guerrillera.

El presidente colombiano no se arredró y en un comunicado leído a última hora del domingo calificó a Chávez de "querer instaurar un Gobierno insurgente en Colombia" y de maltratar al continente latinoamericano "hablando de imperialismo, cuando él, basado en su presupuesto quiere montar un imperio".

Horas más tarde, Chávez cuadró el círculo del terremoto diplomático en una larga entrevista concedida a cuatro periodistas venezolanos en el Palacio de Miraflores, sede presidencial en Caracas.

Guerra abierta

El jefe del Estado lanzó toda su artillería dialéctica contra Uribe y asumió que esta crisis repercutirá en los intercambios económicos entre los dos países. "A mí ni me importa romper relaciones económicas y políticas con Colombia", dijo cuando estaba aún más enfadado. "Nosotros tenemos dignidad y estoy seguro de que el pueblo entenderá esta decisión".
En los últimos cinco meses, Colombia importó de Venezuela productos energéticos por valor de 4.400 millones dólares, un 62,9% más que el pasado año por estas mismas fechas, según datos del Banco Central colombiano.

Poco después, Chávez dirigió sus críticas hacia España, a quien también advirtió de que "congelaría las relaciones diplomáticas" si el rey Juan Carlos no termina de disculparse públicamente por lo que considera "una falta de respeto" por mandarle callar en público en la última Cumbre Iberoamericana celebrada el 10 de noviembre en Santiago. De ahí no pasó. Con esta diatriba, Chávez daba así la puntilla a los dos pulsos internacionales que le mantenían en vilo desde hace un mes, en vísperas de un referéndum constitucional, que según las encuestas, no tiene tan ganado como algunos esperaban.

Por otro lado, Uribe también consigue reforzar su imagen de político duro al que no se puede intimidar. Sin embargo, parece que la sucesión de declaraciones -cada una más alta que la anterior- está en el origen de la crisis.

El sábado, después de que la mediación hubiera tocado a su fin, Uribe aún mantenía un tono conciliador. Entonces, reiteró su "disposición de mantener un diálogo constructivo" con Chávez y advirtió que las FARC tenían el interés de "crear fisuras y antagonismos entre Colombia y Venezuela". 24 horas después, el diálogo se tornó en batalla.

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