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China culmina el ritual para renovar a sus viejos dirigentes

Xi Jinping, llamado a ser el nuevo presidente, liderará la próxima generación de mandatarios que se encargará de mantener el inmovilismo político del país

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Las negociaciones para la designación de los nuevos líderes chinos acabaron justo cuando debía. El XVIII Congreso del Partido Comunista de China (PCCh) arrancó la semana pasada con los deberes hechos para que a su conclusión se den a conocer los nombres adecuados.

La lista de los candidatos al Comité Central, el más amplio de los tres principales órganos de dirección del Partido, está ya en manos de los 2.268 delegados después de que el Presidium del Congreso diera su aprobación a los nombres este sábado, según divulgó la agencia oficial Xinhua. El miércoles, el día de clausura del Congreso, se dará a conocer quiénes han quedado incluidos en este órgano directivo, de cerca de 350 miembros, y a su vez los integrantes del Comité Central elegirán a los miembros del Politburó, de una treintena de asientos.

Posteriormente, el jueves, se darán a conocer los integrantes, nombrados por el Comité Central, del selecto puñado que compone el Comité Permanente, el máximo órgano de dirección colegiada del Partido que rige los destinos de la segunda economía del mundo. El proceso de selección y votación, no obstante, es poco más que una formalidad. Hay pocos candidatos más que número de puestos, con lo que los delegados tienen poco que debatir.

Los nombres de los nuevos altos cargos del Partido están ya decididos de antemano

Los nombres principales están ya decididos de antemano. A menos que haya una mayúscula sorpresa, al frente del Partido, como secretario general, se encontrará Xi Jinping, el actual vicepresidente del país. Como 'número dos' le acompañará el viceprimer ministro Li Keqiang. El proceso de transición culminará en marzo de 2013 con la celebración de la Asamblea Nacional, cuando Xi será nombrado presidente del país, en sustitución de Hu Jintao. Li, por su parte, reemplazará a Wen Jiabao como primer ministro.

Ambos nombres, como los de quienes les acompañarán en el Comité Permanente -que se reducirá de nueve a siete miembros- han sido objeto de intensas negociaciones en las altas esferas del Partido que se han alargado hasta el último momento. Xi Jinping está considerado un hombre de Jiang Zemin, expresidente del país y que aún mantiene una considerable influencia entre bambalinas. En tanto, a Li Keqiang se le ve como un mayor simpatizante de las reformas y pertenece a la esfera de Hu Jintao.

Así, Xi Jinping está llamado a presidir China durante la próxima década. Con 59 años, es hijo del ex viceprimer ministro y ex vicepresidente del Parlamento Xi Zhongxun, lo que lo convierte en un principito, uno de los hijos e hijas de los privilegiados líderes retirados o fallecidos de China. 

El 'principito' Xi Jinping es hijo de un antiguo líder del país que cayó en desgracia 

Más bien robusto y de rostro mofletudo y con el cabello negro separado por una raya impecable, creció entre la élite del partido hasta que su padre cayó en desgracia durante la Revolución Cultural de Mao Zedong. Xi Jinping se vio obligado a trasladarse a una zona rural, desde donde se las arregló para acceder a la prestigiosa Universidad de Tsinghua, en Pekín, donde estudió ingeniería química antes de empezar a ascender dentro del Partido.

Casado con una famosa cantante del país, ocupó la secretaría del PCCh de Shanghái antes de que le encargaran la organización de los Juegos Olímpicos de Pekín 2008. A diferencia del robótico Hu Jintao, Xi tiene un rictus más afable y se le ve más relajado ante la televisión. Sin embargo, más allá de la fachada, el perfil que asumirá de presidente sigue siendo toda una incógnita, aunque no son pocas las voces de expertos que, a pesar de ser presentado como un reformista ante el inmovilismo político de Hu de los últimos años, le definen como un conservador sin carisma que no cambiará para nada el rumbo actual de China.

Para dar un lavado de cara al hermetismo que rodea al PCCh, Xi estará acompañado de un nuevo Comité Permanente compuesto por perfiles muy variados y con una gran diferencia en su formación respecto a las anteriores generaciones de líderes, en su mayoría, tecnócratas. Junto al nuevo presidente chino, ingeniero, habrá economistas, doctores en Derecho, e, incluso, puede que una graduada en químicas que, por ser la primera mujer en entrar a este comité, también marcaría un hito en la historia del país.

El Congreso de este año se ha visto salpicado por los últimos escándalos de corrupción

El nombramiento de todos ellos ha sido pactado durante meses, o incluso años. Este prolongado proceso se ha visto sobresaltado este año por varios escándalos como el de Bo Xilai, el secretario general del Partido en la ciudad de Chongqing caído en desgracia tras saberse que su esposa había dado muerte a un empresario británico y él mismo quedara como sospechoso de corrupción. El propio Wen Jiabao se ha visto salpicado por estos escándalos después de que The New York Times revelara que la familia del todavía primer ministro chino acumuló una fortuna de más de 2.000 millones de euros durante sus diez años de mandato.

Para tratar de calmar las aguas y dejar claro que al Partido le preocupa y mucho la corrupción, Hu Jintao centró su discurso de inauguración del Congreso sobre esta lacra y avisó a los dirigentes chinos sobre el abuso de poder. Según el diario de Hong Kong South China Morning Post, Hu también se retirará como jefe militar del país como un intento de limpiar la imagen del PCCh y rechazar la influencia que, por ejemplo, Jiang Zemin todavía mantiene dentro del Partido. La nueva cúpula del Partido, con Xi Jinping y Li Keqiang al frente, serán los encargados a partir de ahora de lidiar con la vieja guardia y preparar el mismo camino que se han encontrado hecho para la próxima generación de dirigentes chinos.