Las claves de "la madre de todos los acuerdos": así es el pacto comercial entre India y la UE
Tras dos décadas de negociaciones, las dos potencias firman un acuerdo después de que Trump les haya impuesto aranceles.

Bruselas--Actualizado a
Las negociaciones por un acuerdo comercial entre la Unión Europea y la India comenzaron hace casi dos décadas. Sin embargo, el retorno de Donald Trump en la Casa Blanca y la subida de aranceles de los Estados Unidos al resto de potencias mundiales ha facilitado un acercamiento entre Bruselas y Nueva Delhi, que este martes por la mañana han cerrado lo que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha bautizado como "la madre de todos los acuerdos". Os detallamos las principales claves del acuerdo.
Zona de libre comercio de 2.000 millones de personas
En la misma línea que Von der Leyen, el comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha calificado el pacto como el "mayor acuerdo comercial de la historia". En concreto, Bruselas destaca que la industria europea se va a abrir a un nuevo mercado de unos 1.400 millones de personas –India es el país más poblado del mundo– y que se va a crear una zona de libre comercio de 2.000 millones de personas.
Según los datos facilitados por la Comisión Europea, ambas potencias ahorrarán 4.000 millones de euros anuales en aranceles. Cabe recordar que el comercio entre la Unión Europea y la India ha aumentado considerablemente en los últimos años. Solo en la última década, las transacciones entre ambas partes han aumentado un 90%, hasta alcanzar los 48.800 millones de euros registrados en 2024.
Los intereses de cada potencia
Bruselas quiere principalmente importar maquinaria y materiales clave para impulsar la industria limpia europea, como baterías eléctricas, productos químicos, diamantes o acceso a servicios digitales. Además, la Comisión Europea pretende aumentar las ventas de automóviles, bebidas alcohólicas y diversos productos alimenticios y agrícolas.
Por su parte, la India ha presionado para que se reduzcan los aranceles aduaneros sobre la ropa, el acero, los productos petrolíferos, la maquinaria eléctrica y, entre otras cosas, los productos farmacéuticos. Otra de las intenciones de Nueva Delhi es que los ciudadanos indios tengan un mejor y más fácil acceso al mercado de trabajo de la Unión Europea.
La gran rebaja de aranceles
Actualmente, India aplica aranceles muy elevados a los productos europeos, que en algunos casos alcanzan hasta el 150%, lo que en la práctica ha cerrado las puertas del mercado indio a las empresas europeas. De media, los derechos de aduana se reducirán al 33%, una rebaja substancial y especialmente en un momento en el que los aranceles van al alza en el comercio internacional.
Los aranceles sobre el vino exportado por la UE a la India pasarán de ser del 150% al 30% y el 20%, los de la cerveza del 110% al 40% y los de otras bebidas alcohólicas del 150% al 40%. El aceite de oliva y la margarina estarán exentos de aranceles, mientras que hasta ahora estaban sujetos a un tipo del 40%, al igual que las galletas y los alimentos ultraprocesados (antes al 50%), los zumos vegetales y las bebidas no alcohólicas (antes 55%) y el cordero, cuyas tasas de aduanas eran del 33%.
El pacto también pone fin a los aranceles sobre la maquinaria y los motores de vehículos, que ahora eran del 44% y el 110%, los productos farmacéuticos (antes del 22%) y el hierro y el acero, que se mantuvieron en el 22%. Sin embargo, algunos de los productos más controvertidos sobre los que ambas partes no lograron ponerse de acuerdo, como la carne de vacuno, el azúcar o el arroz, han quedado fuera del acuerdo comercial para evitar que se prolongaran aún más las negociaciones.
Nuevos aliados
La Unión Europea se está quedando cada vez más sola en el tablero internacional. Trump no deja de atacar y humillar a los aliados europeos desde que recuperó la Casa Blanca, la invasión del régimen de Vladímir Putin cortó de raíz los lazos con Rusia y Bruselas ve cada vez como una amenaza más creciente la potencia industrial de China. En este contexto, la UE ha encontrado en la India a un nuevo socio, al que considera fiable y con gran potencial.
De hecho, la firma del acuerdo entre la UE e India se enmarca en la búsqueda del bloque europeo de nuevos aliados, que sustituyan al menos en parte a Estados Unidos, China y Rusia. La intención de Bruselas es diversificar socios y, por lo tanto, reducir dependencias y ganar en autonomía. Un ejemplo en este sentido es el polémico acuerdo comercial firmado con Mercosur estos últimos días.
Próximos pasos
La encajada de manos escenificada por el primer ministro indio, Narendra Modi, el presidente del Consejo Europea, António Costa, y Von der Leyen, no significa que el acuerdo ya vaya a entrar en vigor en los próximos días. Aún falta que lo negocien el Consejo de la UE, que es el organismo comunitario que representa los Estados miembros, y el Parlamento Europeo de la luz verde. Visto el ejemplo reciente de Mercosur, el camino del acuerdo comercial con la India aún también puede ser largo y tumultuoso.
La visión de los expertos
El exnegociador de acuerdos comerciales la Comisión Europea, Ignacio Bercero, destaca la “significativa” rebaja de los aranceles entre las dos potencies con el acuerdo comercial cerrado este martes. “Se eliminan o reducen en el 96% de las exportaciones de la UE”, subraya el experto del think tank europeo Bruegel. Además, considera que el hecho de que se haya dejado al margen del acuerdo algunos de los productos más sensibles de las negociaciones, como son la ternera o el arroz, “tendría que hacer más fácil la ratificación del pacto que con Mercosur”.
En la misma línea, la presidenta de Transform Europe, Mara Farré, ve con buenos ojos el acercamiento de la Unión Europea a India, especialmente después de los constantes ataques de Trump. Sin embargo, se muestra muy escéptica con el resultado final y la capacidad de los “líderes y tecnócratas neoliberales” de las instituciones europeos para conseguir y ratificar finalmente un acuerdo comercial positivo para las dos partes y toda la ciudadanía. “Abrirse a la India me parece una idea sensata, pero no me fío ni un pelo de las políticas comerciales de la Unión Europea”, declara Farré en una llamada telefónica con Público.

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