El daño de los microduelos en la era Tinder: "Es una forma de sufrimiento que aún no sabemos nombrar"
Belén conoció a Jorge a través de la popular aplicación de citas; todo iba viento en popa hasta que, dos meses después, el joven desapareció sin dar explicaciones.
"Estas rupturas afectan a la autoestima, a la confianza y a la forma de vincularse", dice la psicóloga Elena Daprá, que analiza las consecuencias del 'ghosting', 'breadcrumbing' y 'zombieing'.

Madrid-
Storytime. Más de 58.000 me gusta en TikTok. Una joven mira a cámara. El gancho: "No me había hecho ghosting, estaba en coma". Relata cómo un chico con el que hablaba desapareció de un día para otro. Un año después, le llegó esa explicación: había estado en coma todo ese tiempo. "¿Qué tan grave tenía que ser para dejar de hablarme?" A su lado, otro joven remata con ironía: "Aun así, nos sigue pareciendo una excusa muy mala".
A estas alturas, casi todo el mundo sabe lo que es el ghosting, pero para quienes no lo conozcan, se trata de la desaparición repentina de alguien con quien parecía estar construyéndose un vínculo, sin explicaciones ni despedidas. También se habla del breadcrumbing (dar migas), donde la otra persona dosifica la atención lo justo para mantener el vínculo en suspenso, sin intención de hacerlo avanzar. O el zombieing (resurgir), cuando quien se esfumó sin previo aviso reaparece tiempo después como si no hubiera pasado nada.
Lejos de ser excepciones, estos comportamientos están bastante extendidos. Según los últimos datos del estudio Ghosting y breadcrumbing: prevalencia y relaciones con los comportamientos vinculados a las citas online entre jóvenes adultos (2020), en España cerca de un 20% de las personas reconoce haber sufrido o practicado ghosting, mientras que un 30% afirma haber experimentado breadcrumbing.
En 2019, Belén (nombre ficticio para preservar su identidad) tenía 25 años cuando conoció a Jorge, de 27, a través de Tinder, la popular aplicación de citas. Durante semanas intercambiaron mensajes y, después, comenzaron a verse con regularidad. "Todo iba genial. Era atento, maravilloso, me daba los buenos días y las buenas noches, se interesaba por mí y compartía cosas importantes de su vida", recuerda la joven al otro lado del teléfono. Pero la relación se truncó de repente. De la noche a la mañana, Jorge desapareció. "Fue como si se lo hubiera tragado la tierra". Meses después volvieron a coincidir y él le pidió disculpas, justificando su silencio con que "su padre se había puesto muy malo". Un argumento que Belén nunca llegó a creer.
Sin embargo, la joven habla de un "microduelo", marcado por la frustración y la confusión. "Me había hecho ilusiones. Sentía que me había engañado, que me había mostrado una versión de sí mismo que no era real. Pero también me culpaba, pensaba que quizá le había agobiado o que había ido demasiado rápido", confiesa a Público. Su autoestima también se vio afectada. "Me sorprendía que se hubiera fijado en mí, lo veía como alguien muy interesante, muy atractivo…un tío muy guay".
Belén (nombre ficticio): "Me hice ilusiones, me culpé y pensé que quizá le había agobiado y por eso había desaparecido de un día para otro"
Después de esta experiencia, decidió borrar la aplicación. "Me daba pereza volver a empezar para que todo acabara igual. No quería sentir que se reían de mí otra vez". Su forma de relacionarse cambió. "Me volví más cauta, siempre con una alerta en la cabeza: Cuidado, a ver si otra persona vuelve a desaparecer". "El ghosting está totalmente normalizado y quien lo hace no suele ser consciente del daño que puede causar", concluye la joven.
Hiperconectados y con "corazones agotados"
La psicóloga sanitaria Elena Daprá confirma a Público que cada vez son más habituales en consulta los casos vinculados a este tipo de experiencias. ¿Qué son los "microduelos"? "Pérdidas emocionales aparentemente pequeñas, pero repetidas y sin reconocimiento social", explica. "No hay una ruptura formal, ni despedida, ni un relato claro… pero sí hay impacto. Los pacientes no vienen por una relación que terminó, sino por el desgaste de empezar emocionalmente una y otra vez", completa.
Elena Daprá, psicóloga: "Los efectos del microduelo tras el 'ghosting' son la hipervigilancia, la fatiga emocional o la desconfianza"
¿Sus efectos? "Afectan a la autoestima, a la confianza y a la forma de vincularse". En terapia, cuenta Daprá, se repiten patrones como la hipervigilancia ante el rechazo, la rumiación constante, la fatiga emocional o una desconfianza progresiva hacia los demás. "Y hay un elemento clave: el cambio en la narrativa interna", puntualiza. "La persona deja de pensar esto no ha funcionado para empezar a creer hay algo en mí que no es suficiente".
Aunque se da especialmente en jóvenes, la sanitaria señala que cada vez atiende a más adultos emocionalmente agotados. "Personas con trayectoria vital, incluso con relaciones largas previas, que dicen: Esto no me había pasado nunca". Sobre quienes practican ghosting, la especialista identifica un mismo molde: "Ilusión breve, interrupción brusca y ausencia de cierre… repetido muchas veces". Un comportamiento que, según su diagnóstico, no puede entenderse sin el contexto actual. "Hoy tenemos más oportunidades de conexión que nunca, pero también más interrupciones, más desapariciones y menos cierres. Es una forma de sufrimiento emocional que aún no sabemos nombrar bien. Y, además, el entorno tiende a minimizarlo con frases como pero si no era nada, dejando a la persona sola con su dolor".
Daprá señala también a un cambio estructural: "No ha cambiado el corazón humano, ha cambiado la velocidad a la que se rompe". En su opinión, por ejemplo, el diseño de las aplicaciones de citas favorece vínculos rápidos, múltiples y fácilmente sustituibles. "Cuando el vínculo entra en la lógica de consumo —se conecta rápido, se descarta rápido, se sustituye rápido—, se generan más duelos, más frecuentes y con menos tiempo para elaborarlos". A este escenario se suma la incertidumbre vital. "La inestabilidad laboral, la dificultad para proyectar un futuro o la inseguridad económica influyen directamente en la capacidad de sostener relaciones. Muchas personas quieren vincularse, pero no pueden sostener ese vínculo", dice.
Elena Daprá, psicóloga: "Cuando el vínculo entra en la lógica de consumo, se generan más duelos y con menos tiempo para elaborarlos"
Ante esta realidad, la psicóloga propone algunos tips: reconocer la pérdida y darle nombre, diferenciar entre la fantasía y la realidad para no quedarse enganchado a lo imaginado, y regular el uso de las aplicaciones para no utilizarlas desde la ansiedad. "Y algo fundamental en terapia: aprender a cerrar internamente lo que no tuvo un cierre externo". "Vivimos en sociedades hiperconectadas, con más estímulos y más opciones, pero con menos profundidad y menos sostén", termina. "Por eso ya no tratamos solo rupturas: tratamos acumulaciones de pequeñas pérdidas invisibles".

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