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Colonos en Hebrón:
"La lucha de los judíos contra los árabes siempre es religiosa"

La influencia de los colonos judíos en la política israelí crece de año en año. En las elecciones del martes la inmensa mayoría de ellos votarán por los partidos religiosos y nacionalistas que constituyen el principal soporte exterior de Netanyahu.

Soldados israelíes impiden que los palestinos planten olivos en tierra anexionada por la colonia judía de Ma'on, junto a Hebrón. ABED AL HASLHAMOUN / REUTERS

EUGENIO GARCÍA GASCÓN

HEBRÓN – Alrededor de 600 colonos votarán en Hebrón en las elecciones del martes. Es un número relativamente pequeño pero representa bastante bien el sentir de los más de 600.000 israelíes que residen en los territorios ocupados y que constituyen el núcleo más duro de la derecha religiosa y nacionalista, un sector que cada día tiene más influencia en todos los aspectos de la vida política israelí.

En los últimos comicios los colonos de Hebrón votaron masivamente a La Casa Judía, el partido de Naftalí Bennett, una formación que se estableció en lugar del histórico Partido Religioso Nacional (Mafdal) que siempre representó a la derecha nacionalista y religiosa, y en particular a los colonos. Es seguro que el martes se repetirá el sentido del voto de los colonos.

El voto de los colonos judíos en los territorios palestinos ocupados es prisionero del partido La Casa Judía, del millonario Naftalí Bennett

En la legislatura que termina, La Casa Judía ha sido el principal sostén del primer ministro Benjamín Netanyahu y Bennett asegura que también lo será en la próxima. Uno de los folletos propagandísticos que estos días distribuyen sus afiliados tiene como mensaje el principal eslogan de Bennett durante la campaña: “Dejemos de disculparnos”.

Bennett cree llegada la hora de que los judíos no se disculpen por nada de lo que han hecho en la Palestina histórica durante el último siglo. No es que hasta ahora se hayan disculpado, pero en opinión de este multimillonario de 42 años que viste la kipá de religioso y que amasó su fortuna en Estados Unidos, hay que estar orgulloso de ser judío y defender el país de cualquier veleidad derrotista.

El folleto consta de seis apartados: economía, asuntos sociales, educación, vivienda, política y seguridad, y judaísmo. En ningún momento habla de los colonos, pero no hace falta. Los colonos saben muy bien que nadie los representa mejor que Bennett.

En su condición de ministro de Economía, Asuntos Religiosos y Jerusalén, Bennett ha mimado a los colonos con una gran dedicación y ahora se dispone a cosechar el trabajo de los pasados dos años. No hace falta que haga campaña en las colonias porque ese voto es prisionero de La Casa Judía.

Bennett está a favor del Gran Israel y ni siquiera contempla negociar con los palestinos

“No nos fiamos de Netanyahu”, comenta David Wilder, portavoz de la comunidad judía de Hebrón. “En 1997 Netanyahu cedió la mayor parte de Hebrón a Arafat. Eso hace que desconfiemos de él y explica que en las anteriores elecciones el Likud apenas obtuviera una pequeña fracción de nuestros votos”.

“Por supuesto, Netanyahu no nos gusta al cien por cien, pero es mejor que (Yitzhak) Herzog (el laborista que lidera la opositora Unión Sionista), porque si Herzog gana nos echará de nuestras casas y se las dará a nuestros enemigos, y esto sería una catástrofe para el pueblo judío”, explica Wilder.

A pesar de todo, los colonos se sienten discriminados por el Gobierno. Se estima que cada año visitan Hebrón, donde se venera la supuesta tumba de Abraham, casi un millón de turistas, la inmensa mayoría israelíes aunque también los hay extranjeros. Sin embargo, la ciudad no cuenta con infraestructuras turísticas. Los colonos no acaban de entender por qué se lleva a los líderes extranjeros que llegan al país en visita oficial al Museo del Holocausto y no a Hebrón, que en su opinión es un lugar histórico más importante y no solo para los judíos.

En el folleto de La Casa Judía se dice que el partido de Naftalí Bennett destruirá todos los túneles que Hamás ha construido en la franja de Gaza, que pondrá fin la liberación de “terroristas”, que devolverá a la cárcel a los palestinos liberados en el acuerdo con Hamás a cambio de la libertad del soldado Guilad Shalit, y que se pasará una ley que prohíba cualquier canje de prisioneros.

El folleto no habla en ningún momento de cómo resolver el conflicto con los palestinos ni, por supuesto, de “territorios ocupados”. No hace falta. Todo el mundo sabe que Naftalí Bennett está a favor del Gran Israel y que ni siquiera contempla negociar. Algunos israelíes dicen que si no se resuelve, este asunto será una tragedia para Israel, pero esta no es ni mucho menos la opinión de los colonos.

Los colonos son ahora los principales defensores de que haya un solo Estado desde el Mediterráneo al río Jordán

¿Implica esto que caminamos hacia un solo Estado desde el Mediterráneo hasta el río Jordán? Esta ha sido una idea defendida por los progresistas israelíes y extranjeros tradicionalmente, pero ahora sus principales defensores son precisamente los colonos, y numerosos políticos como Netanyahu dan pábulo a la misma idea sin el menor problema.

“Estamos a favor de un solo Estado”, confirma David Wilder. “Estamos a favor de un Estado que incluya a los árabes, y no a favor de dos Estados. La idea de los dos Estados es una idea que ha muerto, que ha dejado de ser viable. No hay elección: sólo es posible un Estado. Las estadísticas muestran que los judíos crecemos más rápidamente que los palestinos y que hay innumerables judíos en Europa y Estados Unidos que pronto vendrán. Por lo demás, nosotros estamos a favor de dar la nacionalidad israelí a los árabes que no sean terroristas”.

Cada mes que pasa, la solución de un único Estado es más factible. Resulta muy difícil imaginar que un primer ministro israelí, sea del partido que sea, vaya a ser capaz de ordenar la retirada de cientos de miles de colonos, cuyo número crece sin descanso pese a la oposición, solamente verbal, del presidente Barack Obama y de la Unión Europea.

Este es un conflicto religioso y no político, territorial o económico. Esto mismo ocurre en Irak o en Siria, aunque haya europeos y americanos que no lo quieran ver así. La lucha de los judíos contra los árabes siempre es religiosa”, continúa David Wilder, sentado en un sofá de espaldas a una pared de estanterías cargadas del techo al suelo de libros religiosos.

Obama es un antisemita que odia a Israel y odia a los judíos, y que apoya a la oposición contra Netanyahu”, explica este colono oriundo de New Jersey, mostrando la página web de un influyente diario de Estados Unidos que afirma que Obama está financiando en Israel la oposición a Netanyahu.

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