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La conferencia de Londres, clave para Afganistán

Karzai está obligado a despejar las dudas sobre su liderazgo, mientras se decide la cuantía de las ayudas y la misión de las nuevas tropas

DANIEL DEL PINO

Mañana se celebra en Londres una conferencia de donantes sobre Afganistán que posiblemente cambiará el rumbo del país para bien o para mal. Ayer, Naciones Unidas decidió levantar las sanciones a cinco ex jefes talibanes que dejaron las armas. La medida puede extenderse a más militantes. EEUU y los países aliados en el conflicto afgano creen imprescindible que el Gobierno de Hamid Karzai empiece a negociar con los más moderados para llevar la reconciliación al país.

Karzai, por su parte, deberá dar muestras de que es capaz de gobernar con transparencia si quiere seguir contando con el apoyo occidetal.

En este sentido, el descontento de la Casa Blanca es grande. Antes de las elecciones del pasado mes de agosto, EEUU ya tenía dudas sobre si el candidato designado por el ex presidente Bush después de la invasión es el adecuado para guiar las reformas necesarias en el país. Karzai fue acusado en los comicios de fraude y toda la sombra de la corrupción que llevaba arrastrando consigo se hizo más evidente.

De esas dudas surgieron tensiones entre Washington y Kabul, que sin duda se verán acrecentadas por la filtración ayer de varias cartas del embajador de EEUU en Afganistán. Karl Eikenberry, en una serie de misivas, trató de explicar a la Administración Obama sus dudas sobre la idoneidad de que Karzai siga en la presidencia del país. 

Eikenberry calificaba a Karzai de "compañero estratégico inapropiado" y le acusaba de "continuar evitando tomar la responsabilidad en temas básicos como el gobierno o el desarrollo", según las comunicaciones que fueron difundidas ayer por el diario The New York Times.

Para el embajador norteamericano, Karzai no quiere "que EEUU deje el país y se contenta con toda la inversión que hagamos. Asume que estaremos ocupando todo su territorio en una guerra contra el terror interminable que le asegurará estar a salvo de cualquier tipo de fuerza insurgente".

Además, el diplomático avisaba a Washington de que, "después de Karzai, no hay una clase política que pueda conseguir que la identidad nacional se transmita a las zonas tribales" y dudaba de que "aunque erradiquemos la corrupción, el país tiene muy pocos recursos, escasas vías para distribuirlos, y lo más importante, pocas o ninguna capacidad política para llevar a cabo cualquier tipo de acción gubernamental".

El momento de la filtración es el peor. Mañana, Karzai compartirá mesa con la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en la capital británica.

Los otros dos temas del día serán el despliegue de más soldados y la obligatoria negociación con los talibanes. El pasado lunes, el general al mando de las tropas de la OTAN, Stanley McChrystal, avisó desde el Financial Times que, como militar, el creía que ya se ha "combatido demasiado". McChrystal aseguró que es el momento de iniciar las reformas necesarias para que los afganos entiendan el papel que pueden desempeñar para desarrollar su país.

E inevitablemente, en este aspecto, el Gobierno de Karzai tendrá que negociar con los talibanes. Se viene hablando desde hace tiempo sobre la necesidad de sentarse a hablar con los denominados "talibanes moderados". La amnistía concedida ayer por la ONU a cinco de los jefes que han depuesto las armas es señal de este compromiso.

Pero uno de ellos,  el ex ministro Abdul Wakil Mutawakil, pidió más este miércoles. "Doy la bienvenida a la medida, pero necesitamos más de la ONU. Hay todavía muchos nombres en la lista que habrían de ser retirados", dijo a la agencia Efe. Tanto él como los otros cuatro formaban parte del Gobierno del Mulá Omar de 1996 a 2001, antes de la invasión. La ONU, desde 1999 estaba sancionando a los talibanes en el poder por su incapacidad para respetar los derechos humanos.

El hecho de concederles la amnistía para que negocien con Karzai, sin embargo, podría legitimar la imposición de su ideología de nuevo.

El futuro de Afganistán, según la OTAN, pasa por integrar a los talibanes. AFP

Por último, está el despliegue de las tropas. A los 30.000 soldados suplementarios que enviará EEUU hay que sumarles los que Alemania, España, Italia y Reino Unido han comprometido. El objetivo, tal y como desvelaba McChrystal en dicha entrevista, es hacerse con el control de los cinturones tribales en la frontera con Pakistán y asegurar las provincias de Helmand y Kandahar. Estos son los principales bastiones de los talibanes y lugar del mayor número de bajas occidentales.

La otra misión para los militares será la formación del Ejército afgano con la vista puesta en que en un futuro próximo el país sea capaz de defenderse por sí mismo. A principios de semana se especuló con que la OTAN está pensando en 2011 como fecha para ceder el control a los afganos. Aunque tal y como están las cosas ahora no parece que en un año sea posible.

A pesar de los razonamientos de políticos y cúpula militar, una vez más surgen voces discordantes con el aumento de las tropas. El propio Eikenberry, en una de esas cartas, aseguraba a la Casa Blanca que esto sólo "creará más dependencia de los afganos". Asimismo, abogaba pordialogar con karzai "para explicarle cuáles son nuestros objetivos y lograr un compromiso sobre lo que esperamos de ellos".

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