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Decenas de miles de personas despliegan en Washington manifestaciones festivas contra "el racismo y la desigualdad" 

La capital de Estados Unidos es el centro de las manifestaciones multitudinarias y festivas celebradas en todo el país en protesta por la muerte de George Floyd, cuyo segundo memorial fue celebrado ayer en su pueblo natal, Raeford.

Manifestación en Washington para reclamar justicia por el asesinato de George Lloyd.- EFE
Manifestación en Washington para reclamar justicia por el asesinato de George Lloyd.- EFE

Manuel Ruiz Rico

En el 76º aniversario del Desembarco de Normandía y en la misma semana en la que Donald Trump usó al ejército contra su propio pueblo, decenas de miles de personas abarrotaron Washington en protesta por la muerte de George Floyd el pasado 25 de mayo en Mineápolis, Minnesota. La tensión extrema de los primeros días de la semana, en la que Trump desplazó hasta la capital a soldados la 82ª división aerotransportada (que participó en el 44 en el Día D), se tornó ayer en festividad, música y cánticos liberadores. Las manifestaciones de la capital se replicaron en todo el país mientras que en Raeford, Carolina del Sur, el pueblo natal de Floyd, se celebraba el segundo de los memoriales tras su muerte. El último tendrá lugar mañana lunes en la ciudad en la que creció, Houston, Texas.

La desescalada militar emprendida por el Pentágono el viernes dejó una ciudad prácticamente en manos de la Policía Local y con sólo una presencia testimonial de cuerpos federales o efectivos de la Guardia Nacional. Todo el mundo ocupó las calles con una consigna: honrar la memoria de George Floyd, celebrar la protesta multitudinaria y reclamar un cambio.

"Soy de las Islas Vírgenes pero vivo en Washington. He venido a protestar no sólo por la muerte de George Floyd sino contra esa muerte como símbolo de un sistema racista y de opresión que genera cada vez más desigualdades" explica una joven que prefiere no dar su nombre por seguridad. "El caso de Floyd, el vídeo con su detención y su muerte, han servido de catalizador para la protesta masiva contra otras muchas cosas que no funcionan en este país", añade.

Un periodista de la CNN llegó a ser detenido mientras retransmitía en directo y ha habido equipos dañados

No es la única que prefiere no dar su nombre. Otra joven de 32 años, negra, de Chicago, pide lo mismo y alerta: "Cuidado. Los periodistas no estáis seguros tampoco. Sois el enemigo de esta administración. Mira lo que ha pasado esta semana". Se refiere a la detención y ataques a decenas de periodistas en las diferentes protestas que se han sucedido a lo largo y ancho del país desde la muerte de Floyd el 25 de mayo. Un periodista de la CNN llegó a ser detenido mientras retransmitía en directo y ha habido equipos dañados, reporteros agredidos y atacados con pelotas de goma y gases lacrimógenos.

La capital se acostó el viernes expectante. Sabía que había que guardar fuerzas para el sábado, cuando se esperaba una manifestación de las históricas. Los organizadores previeron el viernes que reunirían a un millón de personas en la ciudad, cifra que se alcanzó el 21 de enero de 2017 en la Marcha de la Mujer, celebrada un día después del inicio del mandato de Trump. El ejército pronosticó una cifra menor, unas 200.000 personas. La policía no detalló anoche una cifra concreta pero dio por hecho que hubo muchas decenas de miles de personasen la capital, lo que supone la mayor manifestación antirracista en la ciudad desde finales de los años 60.

Varias decenas de miles de personas manifestándose son, en cualquier caso, muchísimas para una ciudad de 706.000 habitantes. Desde por la mañana, se veía a hileras de gente yendo hacia el corazón de la ciudad: el triángulo formado entre la Casa Blanca, el Congreso y el Monumento a Lincoln, en el llamado National Mall, donde Martin Luther King pronunció su famoso discurso Tengo un sueño y donde se realizaron en los 60 y 70 las masivas marchas contra la Guerra de Vietnam.

La primera protesta estaba convocada a las 12.00 precisamente en el Monumento a Lincoln. La última de ellas, la undécima del día, se celebró a las 21.00 horas frente a la Casa Blanca, en el tramo de la avenida 16 que desemboca ante la residencia presidencial; ese segmento de vía que la alcaldesa de Washington decidió renombrar oficialmente el viernes como Black Lives Matter Plaza: Plaza Las vidas negras importan.

A pesar del violento inicio de semana, el miércoles y el jueves ya no hubo ningún detenido en la ciudad relacionado con las protestas. La desescalada del viernes con la retirada de los militares en activo y de otros cuerpos policiales allanó el camino a la jornada festiva de ayer. El calor y el sol (hasta 34 grados con mucha humedad) pusieron el resto para que todo fuera cordialidad, cánticos, música y un vaivén de miles de personas recorriendo la ciudad y lanzando consignas que ya son la música herida de esta país desde la muerte de Floyd: I can’t breath! Black Lives Matter, Take a Knee, 8.46 segundos, Fuck Trump. 

Las manifestaciones exhibían la imagen de unidad y armonía:"Es lo que necesitamos"

 De tanto en tanto, moteando las calles, surgían puestos más o menos improvisados de voluntarios donde uno podía hacerse gratis con agua, comida o gel desinfectante para las manos. En la calle I había dos camiones de la ONG World Central Kitchen, de José Andrés, dando avituallamiento en forma de comida y bebida a los transeúntes.

Las manifestaciones exhibían la imagen de unidad y armonía. "Es lo que necesitamos, el país está muy dividido, muy polarizado, necesitamos un líder diferente, alguien que desde la Casa Blanca deje de instigar la división y la polarización", explica Britney, de 28 años, que prefiere no dar su apellido. "Es debido a mi trabajo, prefiero no dar mi apellido", se excusa. Nadie se fía a pesar de todo. "Ha sido una semana muy complicada", añade, "con una ciudad militarizada como yo jamás había visto en este país, en mi país. Las calles de Washington llenas de militares y de policías, muchos de esos sin una plaza que los identificase… daba miedo", señala Britney, que es de Florida y lleva cuatro años viviendo en la capital del país.

"¿Eres policía?", pregunta la joven de Chicago de 28 años. Es negra, está llegando a la manifestación de la calle 16. "Trabajo en asuntos relacionados con la política y prefiero no dar mi nombre", se disculpa. Lleva cinco años viviendo en Washington. "El vídeo de Floyd ha hecho estallar todo. La situación estaba muy tensa por la covid-19. Llevamos más de 100.000 muertos en este país. Hay una tradición muy larga de abusos policiales y de injusticia social", añade, "y esto afecta muchísimo a los negros. Yo soy negra y soy cuestionada constantemente por ello y en situaciones completamente cotidiana".

"Hace poco", prosigue, "en el supermercado, sospecharon de mí y me preguntaron si podría pagar todo lo que estaba comprando. Es así constantemente. Este país está asentado sobre la herida del racismo y esa herida no ha sido aún curada y sellada. Estados Unidos aún no ha sido honesto con su pasado", concluye.

La alcaldesa Muriel Bowser, quien junto al Pentágono es de las que más ha hecho por rebajar la tensión en la capital desde los poderes públicos, se sumó a la protesta sobre las 14.30 horas en el tramo de la 16 hacia la Casa Blanca renombrado como Black Live Matter. Señaló a sus conciudadanos: "Todo el mundo debería ver qué está pasando en Washington. Nosotros no queremos que el gobierno federal le haga esto a otros estadounidenses". Más tarde, en su Twitter, escribió: "En noviembre, decid: el siguiente". En referencia a las elecciones presidenciales de ese mes.

El pulso ciudadano se ha salido con la suya ante Trump. El presidente estuvo desaparecido toda la jornada. La Casa Blanca informó de que no había nada previsto en su agenda en todo el fin de semana. Sí que el presidente se expresó vía Twitter para escribir su cacareada consigna de la semana: "¡Ley y orden!", un grito que ayer contrastaba con el ambiente festivo de la ciudad. Hasta hubo grupos de la guardia nacional, que patrulló prácticamente desarmada, aplaudiendo a los manifestantes en algunos momentos, de tan distendido que se respiraba el ambiente en la capital del país.

"Todo Estados Unidos ha visto esta semana lo que ha pasado en Washington y todo el mundo ha mirado esta semana a Estados Unidos. La muerte de George Floyd ha mostrado el racismo que sigue habiendo en este país", explica David Cook, washingtoniano, negro, padre de dos hijos de cuatro y tres años. "Volví anoche de Los Ángeles. Allí participé en las protestas que ha habido y hoy tenía que participar aquí también, junto a mi familia, en mi ciudad. Episodios como el que sufrió Floyd pasan constantemente pero ahora el vídeo ha circulado mucho y ha servido para que se tome conciencia. Necesitamos esa conciencia para iniciar un diálogo, tenemos que hablar para cambiar este país", explica.

"¡Basta de hablar! No dejemos que la vida de George Floyd sea en vano", dijo el sheriff Hubert Peterkin

En Raeford, Carolina del Sur, se celebró por la mañana el segundo memorial por George Floyd. Uno de los que tomó la palabra, cuenta la cadena NBC, fue el sheriff del condado, Hubert Peterkin, quien instó a las fuerzas del orden de todo el país a hacer un reconocimiento: "Somos parte del problema. Como agentes de la ley, no tenemos la autoridad para intimidar, empujar a la gente y matarla porque tenemos una placa y un arma. Esto tiene que cambiar. No paramos de hablar y hablar y hablar hasta que vuelve a suceder… ¡Basta de hablar! No dejemos que la vida de George Floyd sea en vano".

"Hay un problema con la policía en Estados Unidos y se acentúa cuando eres negro", asegura Cook. "Me han parado muchas veces simplemente por eso. Y cuando la Policía te para en el coche nunca piensas: ya están aquí los buenos, sino al revés, te dices: espero no tener problemas. Tienes miedo", dice este washingtoniano, que celebra que las manifestaciones actuales están formadas "por todo tipo de personas, de todas las razas, condición, edades. Las nuevas generaciones tienen otra visión, están viniendo con otros ojos y otra energía y son las que van a cambiar este país. Yo confío mucho en eso. Creo que el caso de Floyd servirá para promover ese cambio, para potenciar el diálogo que esta sociedad necesita".

Cook, con todo, sabe que el cambio no será inmediato. "En tres o cuatro años tendré que tener con mis hijos la misma conversación que mi padre tuvo conmigo: me explicó qué tengo que hacer y qué no para evitar problemas con la policía, simplemente por ser negro, qué decir, qué ropa llevar o no llevar, qué actitud tener, qué gestos no hacer. Esa conversación no la tienen los blancos con sus hijos. En un país así", lamentó, "hemos vivido todo este tiempo".

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