Menos dependencia rusa y estadounidense: así puede cambiar la UE con el fin de la era Orbán
La derrota del primer ministro húngaro en las elecciones de abril facilitaría el buen funcionamiento del bloque comunitario.

Bruselas--Actualizado a
Viktor Orbán lleva más de quince años seguidos en el poder en Hungría. A pesar de sus inicios como un líder conservador tradicional y proeuropeísta, el primer ministro húngaro se convirtió poco a poco en el principal dirigente de la ultraderecha europea y se ha hecho un país a medida. La Justicia europea ha sentenciado en contra de su Gobierno por medidas contrarias a los derechos de las minorías y especialmente del colectivo LGTBI+. También ha sido sentenciado en varias ocasiones por la Justicia europea por incumplir normativas europeas en materia de transparencia y anticorrupción, así como de separación de poderes y antioligopolio. Además, se ha convertido en la principal oveja negra de la Unión Europea al ser el dirigente más próximo a Vladímir Putin y uno de los principales aliados de Donald Trump en el bloque comunitario.
Sin embargo, las proyecciones electorales apuntan a una potencial derrota electoral en los próximos comicios legislativos de Hungría en abril. Según las encuestas recogidas por la prestigiosa revista Le Grand Continent, el Partido del Respeto y la Libertad (Tisza, PPE), liderado por Péter Magyar, cuenta con un 47% de intención de voto, frente al 41% del Fidesz (Patriotas por Europa) de Viktor Orbán. Unos resultados que podrían suponer el fin de la era del actual primer ministro húngaro.
Más allá de Hungría, un eventual cambio de gobierno podría suponer grandes cambios en el bloque comunitario. Orbán ha sido el primer y principal líder político contrario a aplicar sanciones contra el régimen de Vladímir Putin y a mandar ayuda humanitaria y militar a Ucrania. De hecho, en muchas ocasiones, el primer ministro húngaro ha bloqueado –también una intención electoralista para su público nacional– todo tipo de medidas relativas a la guerra de Ucrania, si bien en algunos casos ha acabado levantando el veto a cambio de contrapartidas y la UE está empezando a utilizar argucias legales para tramitar iniciativas sin unanimidad.
En este sentido, el investigador del Institute of Geoconomics Yusuke Ishikawa apunta que Orbán ha “creado una imagen” de Ucrania, Volodímir Zelenski y las instituciones europeas como un “antagonista de Hungría y de los húngaros”. Es decir, la animadversión a Bruselas es uno de sus principales caballos de batalla electorales, justamente al contrario que su principal rival político, Péter Magyar, que se reivindica constantemente como europeísta. “La comunicación estatal húngara pretende inculcar un sentimiento negativo sobre la relación entre Bruselas y Ucrania en la imaginación colectiva de sus votantes antes de las elecciones parlamentarias de 2026”, añade el experto.
Orbán siempre ha utilizado electoralmente las cumbres europeas y ha sacado partido al hecho de nadar a contracorriente del resto de líderes europeos. Últimamente, sin embargo, su electoralismo se ha acrecentado. El pasado jueves, en la cumbre de jefes de gobierno y de Estado de la UE, se centró sobre todo en hablar sobre Ucrania en las declaraciones a la prensa, a pesar de que el encuentro trataba sobre competitividad. Al ser preguntado cómo mejoraría la industria y la economía comunitaria, el primer ministro húngaro se limitó a responder que “dejando de enviar dinero a Ucrania”.
Un aliado menos de Trump
El primer ministro húngaro, junto con otros líderes europeos de extrema derecha, como Meloni, es uno de los principales aliados del presidente de Estados Unidos en la Unión Europea. Orbán siempre lo reivindica como un referente a seguir y en ningún caso le ha reprochado sus continuas amenazas y humillaciones a los Estados miembros europeos, aunque sean también perjudiciales para Hungría. “Sería la evidencia de que se detecta cada vez más a Trump y a sus aliados en Europa como una amenaza”, apunta Marga Ferré, presidenta de Transform Europe.
De hecho, Ferré enmarca las malas proyecciones electorales para Orbán en un contexto de derrotas electorales de la extrema derecha en diferentes Estados europeos. La experta pone de ejemplo Países Bajos -donde ganaron las fuerzas progresistas-, la gran derrota de la extrema derecha en los comicios presidenciales de Portugal o, por ejemplo, la victoria de la izquierda en las últimas legislativas francesas. “La derrota de Orbán sería una noticia maravillosa. Empieza a haber una pequeña reacción —no masiva, pero existente— a la extrema derecha”, añade la presidenta de Transform Europe.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.