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EEUU pide la liberación de Mursi

Los islamistas egipcios vuelven a tomar las calles para condenar el golpe de Estado

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El Gobierno estadounidense pidió la liberación del depuesto presidente egipcio Mohamed Mursi, quien sigue detenido por las Fuerzas Armadas del país desde el golpe militar de la semana pasada. La portavoz del Departamento de Estado, Jennifer Psaki, pidió por primera vez oficialmente el fin del arresto de Mursi, una medida que ha motivado violentas y multitudinarias protestas para pedir su liberación y su restitución en el poder.

Psaki dijo que está 'de acuerdo públicamente' con el llamamiento del Gobierno alemán para que se libere a Mursi, que sus partidarios creen que está detenido en la sede de la Guardia Republicana, aunque no se conoce su paradero. Washington ha tardado más de una semana en pedir la liberación de Mursi, pese a que ha reiterado su preocupación por la detención 'arbitraria' del derrocado mandatario. Asimismo, ha pedido un transición rápida a un nuevo gobierno democrático y sigue evitando referirse a la intervención de las Fuerzas Armadas como un golpe de Estado.

Tras las multitudinarias protestas que el pasado 30 de junio exigieron la renuncia del mandatario islamista y elecciones anticipadas en el país, el Ejército egipcio depuso el 3 de julio a Mursi, quien había ganado las elecciones en junio de 2012. En cuanto a si EEUU reconocerá a Mursi como presidente una vez liberado, Psaki apuntó que el Gobierno estadounidense 'está trabajando con el Gobierno interino' de transición encabezado por el presidente Adli Mansur. Asimismo, Psaki confirmó que la embajadora estadounidense en Egipto, Anne Patterson, se ha reunido ya con Mansur, aunque no precisó la fecha u otros detalles del encuentro.

Entre tanto, los islamistas egipcios han vuelto a manifestarse en El Cairo de forma masiva, en su empeño de condenar el golpe militar y lograr la restitución de Mursi. Los simpatizantes del presidente depuesto continuaron protestando en la plaza Rabea al Adauiya, feudo islamista del este de la capital egipcia y escenario de una sentada constante en las últimas dos semanas. Lo que empezó como una forma popular de defender la legitimidad de Mursi, elegido en las urnas en junio de 2012, frente a las protestas que pedían su dimisión se ha convertido en un intento, por ahora infructuoso, de que el islamista vuelva al poder.

La mayoría de los asistentes se resguardó bajo la sombra de las tiendas de campaña y de las jaimas mientras cumplía con el ayuno de Ramadán, mes en el que los musulmanes conmemoran las primeras revelaciones divinas del Corán que recibió el profeta Mahoma. Absteniéndose de tomar líquidos y otros alimentos desde la salida hasta la puesta del sol, los manifestantes recurrieron a echarse agua por encima o taparse la cabeza con gorras y paños húmedos. Otros prefirieron seguir los discursos políticos cerca del escenario principal, junto a la mezquita.

En sus inmediaciones también se encontraban algunos dirigentes de los Hermanos Musulmanes, como el clérigo islamista Safwat Higazi, sobre quien pesa una orden de arresto de la Fiscalía por supuestamente haber incitado a la violencia que causó el lunes pasado 51 muertos frente a la sede de la Guardia Republicana. 'Todas esas acusaciones son falsas y carecen de pruebas', aseguró, confiado en que las fuerzas del orden no irrumpirán en la plaza para detenerlo. La cofradía se resiste a reconocer a las nuevas autoridades y a dialogar con ellas, incluido el primer ministro, Hazem el Beblaui, que no ha descartado ofrecer a los islamistas algunas carteras.

El clérigo insistió en que cualquier diálogo pasa por el regreso al poder de Mursi, que en ese caso 'podría celebrar elecciones anticipadas presidenciales si así quiere o convocar un referéndum para que el pueblo decida sobre ellas'. El miembro de la ejecutiva del partido Libertad y Justicia, brazo político de los Hermanos, Mohamed el Beltagui se mostró igualmente dispuesto a admitir un adelanto electoral 'desde la legitimidad'. Y puso como condiciones 'la vuelta del presidente elegido, de la Shura (Cámara alta del Parlamento) y de la Constitución', actualmente suspendida. El responsable, también buscado por la Justicia, denunció que los islamistas están siendo objeto de detenciones, órdenes de arresto y asesinatos, en alusión a los confusos sucesos frente a la Guardia Republicana. El Beltagui condenó los últimos ataques contra las Fuerzas Armadas en el Sinaí, como los que hoy causaron la muerte de un policía, al tiempo que los consideró una 'consecuencia del golpe de Estado'.

Por otro lado, una multitud se congregó en la céntrica plaza de Tahrir para romper el ayuno con la comida del 'iftar', en un acto convocado por el movimiento Tamarrud (rebelión) y el Frente de Salvación Nacional, contrarios a Mursi. El frente, principal alianza no islamista del país y defensora de la pasada intervención militar, llamó a 'recuperar los objetivos de la revolución del 25 de enero de 2011' que desbancó del poder a Hosni Mubarak y que incluyen los deseos de libertad y justicia social.