Los demócratas de EEUU rompen el tabú y marcan distancias con los lobbies proisraelíes
El giro es sintomático de un cambio en la perspectiva que los estadounidenses tienen sobre Israel y Palestina.

Washington-
Enfrentarse a los grandes lobbies proisraelíes, como la AIPAC, siempre ha sido casi un acto suicida en la política estadounidense. Estos grupos de presión se han encargado de regar durante años con millones tanto las campañas demócratas como republicanas y han hecho caer en su momento a candidatos y congresistas que les resultaban molestos. Los casos más recientes: los legisladores demócratas Cori Bush y Jamaal Bowman. Ambos fueron desbancados en los procesos de primarias de 2024 por rivales que la AIPAC dopó.
Bush y Bowman precisamente perdieron sus asientos por ser voces muy críticas con el genocidio israelí en Gaza. Ambos, igual que otros congresistas del ala más a la izquierda del Partido Demócrata, respondían a una militancia cada vez más crítica con la masacre en la Franja. En las presidenciales de ese mismo año, precisamente, la incapacidad de la candidata Kamala Harris para poder posicionarse de forma contundente sobre la cuestión le comportó una sangría importante de votos protesta. Pero dos años después, con más de 72.000 palestinos muertos desde que empezó la guerra y con un cambio de opinión pública, se ha roto un tabú.
Por primera vez, muchos rechazan abiertamente el AIPAC y están convirtiendo su distanciamiento en un reclamo electoral. Es sintomático el giro de Alexandria Ocasio-Cortez. La congresista por Nueva York había sido crítica con la guerra de Gaza, pero hasta ahora no se había opuesto abiertamente a financiar militarmente a Israel. "Coherente con mi historial de voto hasta ahora, no apoyaré que el Congreso envíe más dinero de los contribuyentes ni ayuda militar a un gobierno que ignora de manera constante el derecho internacional y la legislación de los EEUU", decía la legisladora en un reciente comunicado.
Anteriormente, Ocasio-Cortez había hecho una excepción con la cuestión de la ayuda militar, diciendo que Israel tiene derecho a defenderse, un mantra casi omnipresente dentro de la política estadounidense. Su posicionamiento también le sirve para marcar la diferencia con otros posibles candidatos presidenciales de cara a las elecciones de 2028, si es que la congresista llega a presentarse.
El rechazo llega a la campaña por las legislativas
Este fenómeno también se está replicando de cara a las legislativas de este año. En Chicago, el demócrata Daniel Biss quiere conseguir un escaño en el Capitolio con una campaña basada en ir en contra de la AIPAC. Biss, judío y nieto de supervivientes del Holocausto que emigraron a Israel, se ha dedicado a advertir que la AIPAC y otros comités de acción política similares están poniendo dinero en la campaña para desbancarlo.
Biss no es el único candidato demócrata del área de Chicago que está siguiendo esta táctica. Muchos demócratas de todo el país han empezado a decir abiertamente que no aceptarán más donaciones de la AIPAC. Por ejemplo, el gobernador de California, Gavin Newsom, dijo en una entrevista en un podcast que nunca ha aceptado y que "nunca aceptará" donaciones del grupo. Lo mismo decían hace unos días los senadores Ruben Gallego y Cory Booker. A pesar de que ambos habían recibido donaciones de la AIPAC anteriormente, aseguraban que a partir de ahora ya no las aceptarán.
Este movimiento también responde a un cambio en la opinión pública estadounidense. A medida que ha aumentado la cifra de palestinos asesinados por los ataques israelíes, la solidaridad con Palestina ha ido creciendo en detrimento de la simpatía hacia Tel Aviv.
Más simpatía por los palestinos que por los israelíes
Una encuesta publicada por Gallup justo antes de que Estados Unidos e Israel empezaran su guerra ilegal contra Irán el 28 de febrero, señalaba que, por primera vez desde principios de los 2000, los estadounidenses sienten más simpatía por los palestinos que por los israelíes: un 41% frente a un 36%. Hasta el año pasado, la tendencia era a la inversa.
Esta visión negativa se ha visto alimentada también por la guerra de Irán, en que la que la lectura de los críticos es que Tel Aviv ha arrastrado a Washington al conflicto. Según otro sondeo realizado por la NBC justo en los primeros días de campaña militar en Oriente Medio, actualmente un 39% de los ciudadanos valoran negativamente a Israel, cuando en 2023 –justo después de los ataques del 7 de octubre de Hamás– solo era un 24%. Donde más se ha acentuado la pérdida de simpatía es entre los votantes demócratas e independientes: un 57% y un 48%, respectivamente, ven a Israel de manera negativa.
A pesar de las puñaladas que ha habido dentro de las bases MAGA y las críticas de algunos sectores contra el presidente, la perspectiva que tienen los republicanos no se ha visto tan afectada. Solo un 18% ve negativamente a Israel, seis puntos más que en 2023.



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