EEUU e Irán evitan dar por rota la tregua entre bombardeos mientras se dilata el acuerdo de paz
A punto de cumplir los dos meses, la frágil tregua resiste pese en medio de unas conversaciones farragosas.

Washington-
El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos se ha convertido en una especie de amortiguador de la guerra: los bombardeos ya no se hacen en mayúscula, pero tampoco han cesado. El ataque "defensivo" de Estados Unidos en el sur de Irán de este lunes constituye el último episodio de este conflicto de baja intensidad en el que ha derivado la pausa humanitaria. A punto de cumplir los dos meses, la frágil tregua resiste pese en medio de unas conversaciones farragosas.
La coreografía entre Washington y Teherán vuelve a repetirse: el Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom) describe el ataque como un acto de "autodefensa" ante la amenaza de unos misiles iraníes en la región, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica enseña los dientes. Este mismo tango es el que ya bailaron ambas partes a principios de mayo, después de que Estados Unidos atacara suelo iraní por primera vez desde el inicio de la tregua. Las explosiones en Bandar Abbas y en la isla de Qeshm constituían la escalada más grave hasta la fecha, pero aun así ninguna de las dos partes dio por rota la pausa. El presidente estadounidense Donald Trump lo calificó como "un golpecito cariñoso" y los ayatolás amenazaron con represalias.
El fuego cruzado de principios de mayo se produjo como respuesta al intento estadounidense de escoltar naves comerciales a través del bloqueo iraní en Ormuz. La operación, bautizada como "Proyecto Libertad", fue suspendida en menos de 48 horas. Pero en esta ocasión, este repunte de las hostilidades, coincide con la llegada de los negociadores iraníes a Catar. De hecho, este último ataque de EEUU ha vuelto a producirse cerca de Bandar Abbas, uno de los puertos más importantes de Irán y donde también hay una base naval.
El viaje de la delegación iraní al país árabe se producía después de que este fin de semana el presidente Donald Trump anunciara por enésima vez que estaba a punto de cerrar un acuerdo de paz con la República Islámica. Las señales de progreso, una vez más, venían por parte de la Casa Blanca, que también aprovechó para presionar a los aliados del Golfo para sumarse a los Acuerdos de Abraham. En una publicación en Truth Social, el republicano subrayaba que Catar, Pakistán y Arabia Saudí deberían adherirse al tratado para normalizar las relaciones entre países árabes e Israel, aunque es difícil que esto se produzca en el corto plazo.
A pesar de los ataques de este lunes, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha asegurado que todavía es posible llegar a un acuerdo y citaba las conversaciones entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y las autoridades cataríes. En declaraciones a periodistas durante una visita oficial a la India, afirmó que la negociación ya se centra en el "lenguaje específico" del documento, y auguró que el acuerdo "tardará unos días" en llegar.
El estrecho de Ormuz, prioridad para EEUU
Los estadounidenses ya han dejado claro que a estas alturas su prioridad es Ormuz. "El estrecho debe estar abierto. Estará abierto, de una forma u otra. [...] Lo que ocurre allí es ilegal, ilícito, insostenible para el mundo e inaceptable", insistía Rubio. Aunque la cuestión nuclear ha sido retratada por Washington como su principal prioridad, cada vez hay más indicios de que lo más seguro es que este hipotético acuerdo de paz deje para más adelante los temas espinosos.
Esta estrategia recuerda a la ya aplicada en Gaza. El año pasado Trump anunció un acuerdo de paz dividido en distintas fases, en el que dejaba para los últimos estadios las cuestiones más sensibles: el desarme de Hamás o la aplicación de la solución de los dos estados. Aun así, ha pasado más de un año desde el anuncio del alto el fuego y las bombas israelíes siguen cayendo en la Franja.
Pese a ello, un acuerdo a trozos se trataría de la mejor opción según Alan Eyre, exmiembro del Servicio Exterior estadounidense. El diplomático, que se retiró en 2023, estuvo implicado durante 40 años en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Ya en abril, Eyre planteaba esta solución durante una conferencia ante los medios como el mejor de los desenlaces posibles para, al menos, apaciguar la crisis que supone el bloqueo de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio de petróleo mundial.
El único riesgo de esta vía es la posición de fuerza que los iraníes sienten ostentar. Esto podría hacer que, de cara a conversaciones futuras, fuera muy difícil lograr concesiones. Con todo, reabrir Ormuz y dejar para más adelante la cuestión nuclear también sería una manera para que Trump pudiera cerrar la campaña por el momento y venderlo como una victoria.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.