Un juez paraliza el proyecto de Trump para el salón de baile de la Casa Blanca
Una organización sin ánimo de lucro interpuso una demanda alegando que el mandatario se extralimitó en sus competencias al demoler el ala este y comenzar la construcción sin la aprobación del Congreso.

Washington--Actualizado a
Un juez estadounidense impidió el martes que Donald Trump siga adelante con la construcción de un salón de baile de 400 millones de dólares en el emplazamiento del ala este de la Casa Blanca, que fue demolida en otoño de 2025 por orden del mandatario, frenando por el momento uno de los proyectos más visibles del presidente republicano para remodelar la sede del poder estadounidense.
El juez federal de distrito Richard Leon, en Washington, concedió una solicitud de medida cautelar presentada por el National Trust for Historic Preservation, una organización sin ánimo de lucro que interpuso una demanda alegando que Trump se extralimitó en sus competencias al demoler el ala este y comenzar la construcción sin la aprobación del Congreso.
La decisión de Leon, nombrado por el presidente republicano George W. Bush, mantiene en suspenso el proyecto del salón de baile de 8.361 metros cuadrados mientras continúa el proceso judicial, y ha prohibido tanto a funcionarios de la Administración Trump como a la Oficina Ejecutiva del presidente "realizar cualquier acción" relacionada con la obra.
En su fallo, Leon dice que es probable que la demanda del Fideicomiso Nacional "prospere en cuanto al fondo, dado que ninguna ley se acerca siquiera a otorgar al presidente la autoridad que este afirma poseer". "El presidente de los Estados Unidos es el custodio de la Casa Blanca para las futuras generaciones de Primeras Familias. ¡Sin embargo, no es su propietario!", añade el magistrado en su escrito.
Trump ha defendido el salón de baile como una ampliación que definirá la Casa Blanca y un símbolo perdurable de su presidencia.
La resolución de Leon supone un duro revés para el Departamento de Justicia, que se opuso a la orden judicial y ha defendido el salón de baile como una modificación admisible que moderniza los terrenos de la Casa Blanca.
El National Trust demandó a Trump y a varias agencias federales en diciembre después de que el Gobierno demolió el ala este (construida originalmente en 1902 y ampliada durante la presidencia de Franklin Roosevelt) para dar paso a lo que Trump ha prometido que será el "mejor" salón de baile del país.
El grupo sostiene que ni el presidente ni el Servicio de Parques Nacionales, que gestiona los terrenos de la Casa Blanca, tenían autoridad para derribar la estructura histórica o construir una nueva instalación de gran envergadura sin la aprobación explícita del Congreso.
La demolición del ala este y el proyecto del salón de baile ha suscitado críticas desde varios frentes en EEUU, no solo desde la perspectiva de la conservación de una construcción histórica, sino también por el fastuoso recinto que planea Trump y que choca con la idea de que la Casa Blanca es la "casa del pueblo" estadounidense.
En un mensaje publicado en su red Truth Social, Trump acusó al National Trust for Historic Preservation de estar compuesto por "un grupo de lunáticos de la izquierda radical" y censuró que no hubieran demandado al presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, por las obras de remodelación de la entidad.
Trump ha acusado a Powell de malversar fondos públicos en esas reformas, aunque hasta el momento un juez federal ha considerado que las acusaciones no tienen fundamento y que parten de la animadversión que el presidente siente hacia el economista por su negativa a rebajar los tipos de interés.
En su mensaje en Truth Social, el mandatario consideró que "no tiene mucho sentido" que esos proyectos sigan adelante, mientras que su salón de baile o las reformas del Centro Kennedy de Washington, que también ha promovido el propio Trump, hayan sido llevados a los tribunales.




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