Sidney Sweeney, Tom Cruise y el silencio de Hollywood: ¿Qué ha pasado con la batalla cultural contra Trump?
La crítica abierta contra el magnate durante su primer mandato ha dado paso al silencio incómodo ante el miedo a las posibles represalias.

Antònia Crespí Ferrer
Washington DC--Actualizado a
Ha pasado medio año desde que Donald Trump volvió a la Casa Blanca. En este lapso de tiempo, el presidente estadounidense ha desplegado implacablemente su agenda, ha militarizado Los Angeles y Washington, además de detener jueces y hostigar universidades. Material más que suficiente con el que el Hollywood de hace casi una década se habría revuelto contra el republicano. Pero, a pesar de que el mundo de las celebridades vio cómo su propia ciudad era tomada por orden de Trump, nadie rechistó. El frente común que lideraron abiertamente las estrellas en 2016 parece haberse diluido.
Cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca tanto grandes actores como pequeñas celebridades condenaron al unísono su victoria. Los apoyos al magnate eran una anomalía, con el destacado caso del rapero Kanye West y sus polémicas acciones. En esta segunda vuelta, se han oído más voces de influencers y celebridades apoyando a Trump que criticando: desde Silicon Valley, con Elon Musk y Mark Zuckerberg, hasta el podcaster Joe Rogan. El influencer, con cerca de 20 millones de seguidores, anunció su apoyo al magnate los últimos días de la campaña.
La candidata demócrata, Kamala Harris, también recibió el apoyo de grandes artistas como Beyoncé -quien actuó en uno de sus últimos actos de campaña en Texas- o Taylor Swift, quien en 2020 ya pidió el voto para los demócratas. Aun así, pasadas las elecciones y con la victoria de Trump confirmada, pocas de las celebridades que se implicaron en la candidatura demócrata alzaron su voz contra el republicano. Y los que lo hicieron no salieron muy bien parados.
Rachel Zegler, una joven actriz que hizo de protagonista en West Side Story, escribió en redes sociales sobre los"cuatro años de odio" que traería una administración Trump y la "profunda, profunda enfermedad" de la América contemporánea. Inmediatamente, la crítica vino acompañada de una disculpa. "Creo firmemente que todo el mundo tiene derecho a su opinión, incluso cuando difiere de la mía", escribió. Lo que ahora es una salida de tono, en 2016 hubiera sido lo normal dentro de los círculos progresistas de Hollywood.
En la pasada gala de los Óscar, la mayoría de actores que subieron al escenario clamaron sobre los temas candentes del momento. Pero con la precaución de mencionar el nombre de Trump. El presidente dejó claro que en su retorno al poder rendiría cuentas con todos aquellos que considerara sus enemigos: desde los Biden, hasta la misma Taylor Swift. Recientemente, en medio de la polémica por el anuncio de vaqueros de Sydney Sweeney, el presidente no solo aprovechó para elogiar a la actriz de Euphoria por estar registrada como republicana, sino que arremetió una vez más contra Swift.
El retorno de Trump no solo ha arrinconado las posiciones más progresistas, muchas veces tachadas bajo la etiqueta woke, sino que también ha dado alas a posicionamientos más abiertamente conservadores sin miedo a la cancelación. El juego de palabras de la campaña publicitaria "Sydney Sweeney has good jeans" ("Sydney Sweeney tiene buenos vaqueros"), donde en inglés "jeans" suena prácticamente como "genes", ha sido duramente criticado. Muchas personas en redes señalaron cómo el spot publicitario hacía apología del supremacismo blanco y las teorías eugenésicas al insinuar que la actriz, rubia, blanca y de ojos azules, tiene buena genética.
Si los ataques públicos no fueran suficientes, también ha habido cancelaciones. Recientemente, el comediante y comentarista político Stephen Colbert anunció que la cadena CBS cancelaría su late-show en mayo de 2026. El anuncio llegó poco después de una serie de críticas por parte de Colbert sobre el acuerdo legal del presidente con la corporación de medios Paramount.
El magnate había demandado a Paramount por una entrevista hecha por el programa "60 Minutes" de la cadena CBS a Harris durante la campaña. Para evitar ir a juicio se llegó al acuerdo de pagar al republicano 16 millones de dólares.
El silencio de Hollywood no es solo una sensación, sino algo que se confirma dentro del mismo mundillo. La productora de cine Jane Rosenthal, quien fundó Tribeca junto a Robert De Niro -otro gran crítico de Trump- hacía notar su sorpresa en mayo por el silencio del mundo artístico ante el nuevo gobierno. "Es extremadamente perturbador que no estemos alzando más la voz. Quiero decir, acaban de arrestar a un juez. Pero yo no estoy en un gran estudio. No tengo accionistas a los que rendir cuentas. Yo abordo las cosas desde un lugar creativo, en lugar de mirarlas desde la perspectiva de Wall Street", decía Rosenthal en una entrevista a la revista Variety.
La jueza de la que hablaba Rosenthal es Hannah Dugan, quien en abril fue arrestada por el FBI bajo la acusación de "obstruir" la detención de una persona migrante por parte de los agentes federales. En un intento para acelerar la campaña de deportaciones, los agentes de inmigración empezaron a personarse en los tribunales.
El miedo a posibles represalias por criticar abiertamente al presidente ha derivado en otras formas de oposición. Como ahora hacer el vacío. Recientemente, el Washington Post publicaba cómo el actor Tom Cruise había rechazado asistir a la gala del Kennedy Center, que ahora preside Trump, para recibir los reconocimientos que entrega cada año en diciembre. Cruise dijo que no podía por problemas de agenda.

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