Trump busca estrangular a Cuba con un bloqueo petrolero: "No podrá sobrevivir"
El republicano justifica la draconiana medida al considerar que "las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria (…) para la seguridad de EEUU".

En una nueva vuelta de tuerca contra Cuba, el presidente estadounidense Donald Trump ha anunciado este viernes 30 de enero un embargo petrolero contra la isla caribeña imponiendo aranceles contra aquellos países que comercialicen crudo con La Habana. El republicano ha justificado la draconiana medida al considerar que "las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria (…) para la seguridad nacional y la política exterior de los Estados Unidos". El presidente cubano Miguel Díaz-Canel calificó la medida de "fascista, criminal y genocida", afirmando que Trump "pretende asfixiar la economía" de Cuba.
La decisión llega tras el exitoso ataque estadounidense sobre Venezuela, entre cuyas consecuencias está el fin del envío petrolero hacia un Cuba. Un suministro clave desde la llegada de Hugo Chávez al poder y cuyo corte ha agravado la crisis energética del país. Desde hace meses Cuba atraviesa un severo déficit energético que varios días ronda el 50% de la demanda total y que ahora podría empeorar.
Los cortes energéticos no solo afectan a la población, sino que dañan severamente la menguada industria nacional cubana y dificultan el turismo en el país, principal motor de la economía. Un círculo vicioso que amenaza el modelo productivo cubano y podría conducir a una "asfixia económica". Esa parece ser la apuesta de Washington, que confía en que sin el apoyo de Venezuela y ante una tibia respuesta de China y Rusia, un redoblado bloqueo económico pueda doblegar al gobierno de Cuba, pese a que las medidas impuestas tienen un impacto directo en el conjunto de la población. "Parece que no podrá sobrevivir. Cuba no podrá sobrevivir", dijo Trump este viernes a preguntas de los medios de comunicación.
Con Venezuela fuera de la ecuación, la estrategia de La Habana para garantizar un suministro de petróleo pasaba por gobiernos cercanos como México. Pero la amenaza de aranceles a cualquier país que "directa o indirectamente venda o suministre" crudo a la isla, configura de facto un bloqueo petrolero. Aunque el decreto es abstracto —no establece porcentajes arancelarios concretos ni se ha aplicado a ningún país—, la sola amenaza de sanciones ha generado un efecto disuasorio casi total, obligando a varios proveedores potenciales a replantearse sus envíos.
"Amenaza para la seguridad nacional estadounidense"
La administración republicana, envalentonada tras el éxito del ataque contra Venezuela y el secuestro de Nicolás Maduro, lleva semanas escalando su retórica contra Cuba. En Orden Ejecutiva firmada por Trump, la Casa Blanca justifica la medida afirmando que: "El Gobierno de Cuba ha tomado medidas extraordinarias que dañan y amenazan a los Estados Unidos. El régimen se alinea con, y proporciona apoyo, numerosos países hostiles, grupos terroristas transnacionales y actores malignos adversos para los Estados Unidos, incluidos el Gobierno de la Federación Rusa (Rusia), la República Popular China (RPC), el Gobierno de Irán, Hamas y Hezbolá".
Hasta ahora, la Casa Blanca no ha presentado pruebas que vinculen de forma verificable las relaciones bilaterales de Cuba con estos actores con un riesgo real sobre Washington. Acusaciones gruesas dirigidas a una isla de menos de diez millones de habitantes, que sugieren más una motivación ideológica que una amenaza concreta a la seguridad nacional.
El Canciller cubano, Bruno Rodríguez, aseguró que EEUU "se apoya en una larga lista de mentiras que pretenden presentar a Cuba como una amenaza que no es". Destacando que "la única amenaza a la paz, la seguridad y la estabilidad de la región, y la única influencia maligna es la que ejerce el gobierno de EEUU contra las naciones y los pueblos de Nuestra América".
El jefe de la diplomacia cubana denunció, además, el uso del "chantaje y la coerción, para tratar de que otros países se sumen a su universalmente condenada política de bloqueo contra Cuba, a los que, de negarse, amenaza con la imposición de arbitrarios y abusivos aranceles".
Una comunidad internacional estéril condena la medida
La medida unilateral impuesta por Trump vuelve a evidenciar la crisis del sistema multilateral. Aunque un gran número de países ha rechazado el decreto, no se tiene constancia de que ninguno de ellos vaya a comercializar petróleo con Cuba.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum pidió a su Ministro de Asuntos Exteriores contactar con el Departamento de Estado para conocer los alcances del anuncio. "México buscará distintas alternativas para ayudar de manera humanitaria al pueblo cubano en línea con la tradición del derecho internacional [...] Buscaremos la manera sin poner en riesgo a México de mantener la solidaridad siempre con el pueblo cubano".
En la misma línea, China rechazó la orden ejecutiva de Trump reafirmando su respaldo a La Habana frente a lo que calificó de "interferencia externa". El portavoz del Ministerio de Exteriores chino declaró: "Nos oponemos a cualquier medida que prive al pueblo cubano de sus derechos y obstaculice su desarrollo". Subrayando, además, que las sanciones unilaterales violan los principios del derecho internacional y podrían afectar la estabilidad y el bienestar del pueblo cubano.
Moscú también ha rechazado la medida estadounidense contra Cuba, calificándola de unilateral y contraria al derecho internacional. La agresiva política de Washington en América Latina pone a ambos países frente al espejo: Washington muestra que está dispuesto a debilitar gobiernos aliados, obligando a Rusia y China a decidir si priorizan la defensa de sus socios o la estabilidad en sus relaciones con EEUU.

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