Turno de Nuevo México: todas las veces que Trump rebautizó el mapa
Los cambios de nombre en la cartografía se han vuelto frecuentes en el segundo mandato del presidente estadounidense.

Donald Trump vuelve a redibujar el mapa. En esta ocasión lo ha hecho a través de su red social, Truth Social, donde compartió una imagen de un mapa en el que las franjas rojas y blancas de la bandera estadounidense cubren México, el Caribe y Canadá, además de Groenlandia e Islandia.
Trump publicó esa imagen sin ningún comentario, horas después de haber sugerido, en la misma plataforma, que el estado estadounidense de Nuevo México debería rebautizarse como 'Nueva América', en línea con su reclamación sobre el 'Golfo de América'. Pero estas no son sus únicas pretensiones, ya que desde que iniciase su segundo mandato ha propuesto varias modificaciones territoriales, acompañadas, eso sí, de numerosas tensiones políticas.
De Nuevo México a 'Nueva América'
El presidente acostumbra a difundir en su red social memes e imágenes generadas por sus simpatizantes o por inteligencia artificial, y en el caso de este mapa no está claro su origen. Sí existe una propuesta informal del cambio de nombre, pero no se ha firmado ninguna Orden Ejecutiva que le aporte validez legal.
Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, afirmó que el territorio mexicano “no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, tras la publicación del mapa. “En el mes de la patria, reafirmamos que México no es ni será colonia ni protectorado de ningún país extranjero”, escribió la mandataria en la red social X.
Sheinbaum reiteró que México es un “país libre, independiente y soberano” frente a las recientes provocaciones de Trump, quien publicó en su red Truth Social dicho mapa en donde también denomina el Golfo de México como el ‘Golfo de América' y sobrepone sobre el territorio mexicano las franjas rojas y blancas de la bandera estadounidense.
De Golfo de México a 'Golfo de América'
El presidente estadounidense hizo oficial el cambio de nombre de Golfo de México con una Orden Ejecutiva firmada el 20 de enero de 2025, en la que instruyó usar ‘Gulf of America’ o ‘golfo de Estados Unidos’ en los documentos federales.
El cambio fue recibido con opiniones divididas: su base lo celebró como una muestra más de la "superioridad estadounidense en la región", mientras que provocó un fuerte rechazo entre varios países de América Latina, en especial de México, donde se sigue llamando por su nombre original. Tras la actualización del registro oficial de topónimos de EEUU, el servicio Google Maps fue el primero en adoptar la nueva denominación para usuarios dentro del país, seguido por Apple Maps y Bing.
En contraste, medios como Associated Press anunciaron que seguirían utilizando Golfo de México en sus informaciones, mencionando la nueva nomenclatura de ‘golfo de Estados Unidos’ como referencia secundaria.
Debido a esto, la Casa Blanca vetó a la agencia de noticias de la cobertura de varios eventos presidenciales, lo que llevó a AP a demandar a la Administración. Un juez falló a favor del medio, pero el Gobierno republicano apeló y el caso aún se encuentra en litigio.
'Lago América': conflicto fronterizo por el Lago Ontario
La imagen del mapa compartida también por la Casa Blanca en X se dio a conocer apenas días después de que Trump firmara una Orden Ejecutiva para cambiar el nombre del lago Ontario, el 27 de agosto, por el de 'Lago América'. En medio de tensiones económicas por los aranceles, este caso se puso de relieve internacionalmente a raíz de que la aplicación de mapas y navegación MapQuest llegase al número uno de descargas tras declarar que no haría el cambio de nombre indicado por Trump, al contrario de lo que sí hicieron tanto Mapas como Google Maps.
Pero este debate no se quedó en redes sociales, sino que el propio primer gobernador provincial de Ontario Doug Ford colocó una gran valla con el mensaje “Lago Ontario. Ahora y siempre". Ford declaró a ABC News: "Nadie lo va a llamar Lago de América. Ha sido el Lago Ontario durante cientos de años. Y seguirá siéndolo".
El turno del Estrecho de Ormuz
Donald Trump, afirmó el 2 de septiembre que estudia poner su nombre al estrecho de Ormuz después de asegurar que Washington mantiene el control de la estratégica vía de crudo y mercancías, convertida en el foco de la actual escalada en la guerra contra Irán.
“Ahora que lo tenemos bajo control estadounidense, ¿deberíamos cambiar el nombre de estrecho de Ormuz a estrecho de Trump? ¡Al igual que Estados Unidos, sería ‘más popular’ que nunca!", escribió en su red Truth Social. El mensaje de Trump llega una semana después de que publicara un mapa que identifica la vía marítima como "nuevo" territorio estadounidense, tras más de seis meses de conflicto iniciado por EEUU e Israel y después de declarar su intención de añadirlo a las naciones y demarcaciones controladas por Washington.
El plan para crear 'Océano de América'
Igual que con el resto de territorios, Trump ha insinuado en varias declaraciones en el Despacho Oval que también pretende modificar el nombre del Océano Pacífico y Atlántico por 'Océano de América'. Hace apenas unas semanas, tras la firma de la Orden Ejecutiva para proceder al cambio nombre del lago Ontario declaró: "Como ya sabéis, tomamos algo llamado 'golfo de México'. Lo cambiamos. Y ahora se conoce habitualmente como el 'golfo de América. Tenemos un golfo y un lago. Ahora solo nos falta un océano. Quizá tengamos que cambiar el nombre del Atlántico o del Pacífico. Quizá cambiemos los dos".
¿Tienen algún efecto legal los cambios de nombre?
Más allá de las intenciones expresadas por Trump, el paso posterior es firmar una Orden Ejecutiva en el Despacho Oval. Esta orden no requiere la intervención ni aprobación del Congreso, por lo que las modificaciones se hacen efectivas de forma directa.
En el caso de los nombres, el primer paso para el cambio oficial parte de la Junta de Nombres Geográficos de EEUU, encargada de actualizar la base de datos de las agencias federales y la cartografía oficial. Por ello, la efectividad legal a nivel internacional es nula, limitándose a un ejercicio de derecho estadounidense.
Pese a esa falta de validez jurídica global, el impacto de Trump se ha trasladado a un terreno simbólico y mediático. Redibujar los mapas en redes sociales y forzar el posicionamiento de grandes tecnológicas le ayuda a imponer su narrativa y agenda política a nivel internacional.






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