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Egipto Los Hermanos Musulmanes se preparan para negociar con Biden

El relevo en la Casa Blanca puede llevar aires nuevos a Oriente Próximo. Los Hermanos Musulmanes están listos para conversar con Joe Biden sobre derechos humanos y otras cuestiones. Los cimientos del diálogo deberían garantizar que el islam político está preparado para asumir respeto a los no musulmanes y laicos, y solo entonces permitirles la entrada en el juego democrático.

Cientos de manifestantes rezan durante una protesta contra el arresto de los candidatos de los Hermanos Musulmanes para las próximas elecciones locales, el pasado 1 de abril .
Manifestantes durante una protesta contra el arresto de los candidatos de los Hermanos Musulmanes para las elecciones locales, el pasado 1 de abril.  - EFE

Eugenio garcía gascón

Conforme se acerca la inauguración presidencial en EEUU, prevista para el 20 de enero, Egipto teme un cambio de política contra su gobierno y en relación con los Hermanos Musulmanes. El presidente Abdel Fattah al Sisi aguarda con inquietud las señales de Washington que no se han dado todavía, al menos en el dominio público.

Pero pese a la ausencia de indicaciones públicas recientes, con anterioridad Joe Biden criticó a Al Sisi y dijo que no daría un cheque en blanco a quien Donald Trump ha calificado de "mi dictador favorito". Tanto Al Sisi como los Hermanos Musulmanes están muy pendientes de la nueva administración para saber a qué atenerse.

Donald Trump ha calificado a Al Sisi como "mi dictador favorito".

Trump ha defendido al presidente egipcio allá donde ha sido necesario. En realidad, la política de Trump ha consistido en defender a todos los mandatarios árabes que han mantenido cálidas relaciones con Israel y han ignorado o atacado a los palestinos, como también son los casos de los Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí.

Los Hermanos Musulmanes, que gobernaron brevemente hasta el golpe del verano de 2013, esperan establecer una relación productiva con Biden y su equipo, y sobre todo esperan que Biden exija a Al Sisi que respete los derechos humanos de sus seguidores y de los millares de ellos que se pudren en las cárceles.

En declaraciones a Aljazeera, Ibrahim Munir, número dos de los Hermanos Musulmanes egipcios, reveló la pasada semana que de momento no hay ninguna clase de entendimiento con la futura administración, y que ni siquiera existe una comunicación secreta entre las dos partes, si bien no descarta que las cosas puedan cambiar pronto.

Esta circunstancia, que es una pesadilla para Al Sisi, significaría romper con la política de Trump y abrir una vía de diálogo con una organización que es la máxima representante del llamado islam político y que aspira a dirigir Egipto y otros países de la región tan pronto como sea posible, una posibilidad que fue truncada en 2013.

Los Hermanos Musulmanes acogieron con prudente satisfacción la victoria de Biden y formularon un llamamiento para que el presidente demócrata "revise las políticas de apoyar y respaldar a las dictaduras y los crímenes y violaciones que cometen los regímenes tiránicos de todo el mundo", con la vista puesta especialmente en Egipto.

De hecho, los islamistas mantienen contactos periódicos con representantes del Congreso y de distintos parlamentos europeos preocupados por el deterioro de los derechos humanos en Egipto, una cuestión prioritaria para el islam moderado.

Un asunto a discernir es si los Hermanos Musulmanes han renunciado para siempre a la violencia. Su reacción al golpe de 2013 transpira que es así puesto que a pesar de sufrir una terrible persecución, no han recurrido a los atentados ni han empuñado las armas. Es cierto que en algún periodo de su historia, desde su fundación hace casi un siglo, han utilizado la violencia, pero está claro que desde hace muchos lustros no lo hacen, al menos en Egipto.

A pesar de sufrir una terrible persecución, no han recurrido a los atentados ni han empuñado las armas.

Las potencias occidentales debería considerar esa circunstancia, aunque al mismo tiempo deberían establecer un diálogo permanente con ellos que garantizara que el islam moderado no va a recurrir a la violencia en ningún caso y va a respetar a los no islamistas si llega al gobierno. Pero la impresión es que las potencias occidentales no quieren que el islam político tome el control de ningún país.

Según Ibrahim Munir, la situación en Oriente Próximo en los últimos años ha derivado en un caos que está siendo gestionado por dictadores que cuentan con el visto bueno de Trump, y que ese caos ha comenzado a tener un impacto negativo en toda la región. En su opinión, se trata de una situación que puede perjudicar gravemente a EEUU y propiciar la llegada de China y Rusia a la zona.

Dos días antes de que Munir hiciera estas declaraciones, los Hermanos Musulmanes celebraron una conferencia virtual en la que participaron 40 personalidades políticas de la organización desde distintas partes del mundo con el fin de reforzar el cuadro ideológico del grupo y definir sus objetivos a corto y medio plazo.

En la conferencia quedó claro que los Hermanos Musulmanes tienen sus puertas abiertas a la nueva administración de Washington, y se incidió en que su prioridad es abordar las cuestiones más candentes de los derechos humanos en Egipto.

En este sentido, los islamistas consideran que deben reforzar los contactos con el ala progresista del partido demócrata, que es más proclive a sus demandas, como también ocurre en Europa, especialmente en temas relacionados con la corrupción y los derechos humanos.

Tanto en el partido demócrata como en los Hermanos Musulmanes existen dos corrientes, una progresista y otra conservadora, una circunstancia que los islamistas querrían aprovechar buscando una comunicación con el conjunto de los demócratas, a quienes se les debería informar de que no están en contra de los intereses de EEUU.

En la conferencia los Hermanos Musulmanes reconocieron que no será tarea fácil establecer un diálogo fluido con el partido demócrata puesto que existen numerosas fuerzas que tratarán de dificultarlo, mencionando al lobby sionista, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí y por supuesto Egipto.

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