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El Ejército egipcio reprime con dureza la protesta opositora

La violencia en el centro de El Cairo deja ocho muertos y cerca de 300 manifestantes heridos

RICARD GONZÁLEZ

Mientras los jueces de la Comisión Electoral se apresuraban a contar las papeletas de la segunda ronda de las elecciones legislativas egipcias, frente a la sede de la Asamblea Popular se produjo ayer un nuevo estallido de violencia entre jóvenes revolucionarios y Fuerzas de Seguridad.

Una nueva convulsión en la azarosa transición en Egipto, que combina elecciones con la participación de todos los partidos, incluso los exterroristas de la Gamá Islamiya, con sentencias de varios años de cárcel a blogueros por censurar duramente en sus textos al estamento militar.

Los enfrentamientos, que se iniciaron en la madrugada de ayer y se prolongaron durante todo el día, se saldaron con al menos ocho muertos y cerca de 300 heridos. La chispa que encendió esta nueva batalla campal en el centro de El Cairo fue la paliza que la Policía Militar propinó a uno de los jóvenes que ocupaban la calle donde está la entrada principal de la Cámara Baja y la oficina del primer ministro.

Los opositores tratan de impedir la entrada del nuevo primer ministro

Muchos opositores se desplazaron allí tras conocer el nombramiento de Kamal Ganzouri como nuevo primer ministro con la finalidad de impedirle entrar en su oficina.

Los activistas respondieron a la agresión a su compañero lanzando piedras y cócteles molotov a los policías que custodian ambos edificios, situados a unos 200 metros de la plaza Tahrir, el epicentro de la revuelta popular.

Antes del alba, la Policía ya había expulsado de la calle a bastonazos al centenar de revolucionarios allí acampados y destruido sus tiendas. La céntrica calle de Kasr al-Aini pasaba a convertirse en la nueva línea del frente en la batalla por arrebatar el poder a la Junta Militar, como ya sucedió hace exactamente un mes en la calle Mohamed Mahmud en la llamada segunda ola revolucionaria.

Las Fuerzas de Seguridad no utilizaron esta vez gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, sino que les lanzaron piedras y cristales desde el tejado del Parlamento. Vendedores ambulantes ofrecían por unos dos euros cascos para protegerse.

Las Fuerzas de Seguridad lanzan piedras y cristales a los manifestantes

"La mayoría de los heridos tienen contusiones de poca importancia debido al impacto de las rocas", informó a Público Mohamed Arsi, médico voluntario del hospital de campaña situado en Tahrir. Sin embargo, cerca de una veintena de personas fueron hospitalizadas a causa de heridas de bala, y al menos dos perecieron. También se registraron decenas de heridos por disparos de pelotas de goma.

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