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Las elecciones en EEUU de 2020, en claves

Trump se enfrenta a reelección en los comicios más polarizados y tensos de las últimas muchísimas décadas.

02/11/2020.- Una persona ejerce su derecho al voto anticipado, este lunes en un colegio electoral de Bowie, Maryland (Estados Unidos).
Una persona ejerce su derecho al voto anticipado, este lunes en un colegio electoral de Bowie, Maryland (Estados Unidos). — Michael Reynolds / EFE

Llega el primer martes después del primer domingo de noviembre de 2020, es decir, según la Constitución de Estados Unidos, el día en que, de manera inamovible cada cuatro años desde 1789, hay que celebrar elecciones. Tras la victoria del magnate neoyorkino Donald Trump hace cuatro años sobre la candidata demócrata Hillary Clinton, el actual mandatario y 45º presidente de la historia del país, se enfrenta a reelección en los comicios más polarizados y tensos de las últimas muchísimas décadas.

Estas son las claves de la jornada electoral.

La participación se dispara

En las elecciones presidenciales votan 50 Estados más el Distrito de Columbia. La polarización en que vive el país se ha dejado notar en las previsiones de participación y alto número de personas que han votado ya de forma anticipada, en parte también porque debido a la pandemia quieren evitar el voto presencial el mismo martes.

La web de encuestas FiveThirtyEight prevé una participación de 154 millones de personas, frente a los 138 millones de personas que votaron en 2016. Según la web del proyecto Election Project de la Universidad de Florida, 98,7 millones de personas han votado ya, lo que representa casi el 72% de la participación total de hace cuatro años. Texas, California y Florida se llevan la palma en esto de largo. En Texas ya ha votado más gente de forma anticipada que en todo el voto de los comicios de 2016.

La web de encuestas FiveThirtyEight prevé una participación de 154 millones de personas

Aparte de esto, también hay elecciones para renovar todos los escaños de la Cámara de los Representantes (la cámara baja) y 35 de los cien escaños del Senado. Quien sea elegido en las urnas deberá tomar posesión indefectiblemente, según establece la Constitución, el 20 de enero de 2021 (el 21 de ese mes si el 20 cae en domingo, que no será el caso el año que viene), cuando empezará oficialmente su mandato de cuatro años.

Biden, ocho puntos por encima a nivel nacional

Biden llega al día clave liderando las encuestas a nivel nacional con holgura. Según la media de los sondeos elaborada por FiveThirtyEight, el candidato demócrata aventaja en 8,5 puntos a Donald Trump. Hillary llegó en 2016 con una ventaja de cuatro puntos. Los expertos en estadística consideran que para que Biden tenga opciones serias de victoria ha de sacar más de cinco puntos al actual presidente; por debajo de esos cinco millones Trump tiene más opciones que él de ganar. De hecho, con los datos actuales, FiveThirtyEight concede más de un 80% de probabilidades de victoria al otrora vicepresidente de Barack Obama.

En cuanto a las dos cámaras, los demócratas tienen una amplia mayoría en la cámara baja y las encuestas apuntan con claridad y que seguirán manteniéndola, mientras que en el Senado, que renueva un tercio de los escaños, los demócratas tienen serias opciones de quitar la mayoría por 53 a 47 que tienen ahora los republicanos. Según los sondeos, ocho de esos 35 escaños en disputa están en empate técnico en las encuestas y pueden cambiar de partido; de ellos, sólo uno es demócrata, el de Doug Jones, por Alabama, así que los otros siete que penden de un hilo son republicanos.

El candidato demócrata Joe Biden durante un acto de campaña en Cleveland, Ohio, EEUU. — Kevin Lamarque / REUTERS

Pendientes de los nueve Estados bisagra

Aún así, se trata de ganar Estados, no tanto el voto en el cómputo general del país. La clave de estos comicios estará en los llamados Estados bisagra, que, según las últimas encuestas, son nueve: Ohio, Georgia, Texas, Iowa, Carolina del Norte, Arizona, Nevada y, sobre todo, Pensilvania y Florida. La media de sondeos de FiveThirtyEight prevé una amplia victoria del presidente en Iowa y por dos puntos en Ohio.

En el resto de Estados, la web prevé victorias de Biden por mayor (casi seis puntos en Nevada o cinco en Pensilvania) o menor amplitud (menos de dos puntos en Texas y Florida, lo que, por el margen de error de los sondeos es prácticamente un empate técnico).

Florida, Texas y Pensilvania, en el punto de mira

De todos los Estados bisagra, la clave estará en Pensilvania, Florida y Texas, al ser los que, por población, tienen más peso en el Colegio Electoral de todos los Estados bisagra: entre los tres asignan 87 miembros (20, 29 y 38, respectivamente). En los dos últimos, el voto latino será decisivo para resolver las elecciones. Las encuestas prevén que dos tercios de ese voto vaya para Biden y el tercio restante para Trump. Pero, de nuevo, pequeñas diferencias pueden inclinar un Estado hacia un lado u otro.

Texas es un Estado tradicionalmente republicano y los analistas en Estados Unidos prevén que Trump se haga con este Estado en esta ocasión y que sólo a partir de 2024 se podrá inclinar hacía el lado demócrata. Florida y Pensilvania si están en el alambre. El primer Estado tiene aún la sombra del infausto recuerdo de 2000, cuando Bush hijo y Al Gore se enzarzaron en el recuento de votos, con recursos ante el Tribunal Supremo. De ese Estado dependía de la presidencia. Finalmente, Gore, en diciembre, aceptó su derrota, pero un escenario electoral que acabe en el Supremo es el horizonte más temido este 2020.

La amenaza de Trump en Pensilvania

Por último, Pensilvania, Estado natal de Biden, además de ser decisivo, tiene muchas opciones de que sea el centro de la polémica. Hace cuatro años ganó Trump allí, donde no ganaba un republicano desde Bush padre en 1989. Aunque Biden tiene una ventaja amplia en ese Estado y todo apunta a que al final ganará, el problema vendrá por el recuento de votos: se contarán primero las papeletas que se emitan el mismo martes electoral mientras que tanto el voto por correo como el anticipado se empezará a procesar, según la legislación estatal el miércoles por la mañana (cada Estado tiene la suya propia, a menudo muy diferente). Procesar quiere decir, primero, abrir los sobres y verificar qué votos son válidos y cuáles no, y, a partir de ahí, empezar a contar, con el añadido de que el Tribunal Supremo del Estado ha autorizado que sean válidas las papeletas que lleguen hasta el viernes si tienen matasellos anterior al martes.

Pensilvania, Estado natal de Biden, además de ser decisivo, tiene muchas opciones de que sea el centro de la polémica

Es decir, que el recuento puede durar varios días y, si ambos candidatos están muy igualados puede acabar por ser un escenario de infarto. Los demócratas temen que Trump se apresura a declarar la victoria en Pensilvania el mismo martes por la noche, si esos votos recontados (emitidos ese mismo día) le son favorables. Así, cuando se dé el resultado final en el tránsito de los días posteriores, una vez contado el voto por correo y anticipado, Trump tacharía de amaño demócrata el voto por correo y renunciaría a admitir el resultado si esos 20 asientos en el Colegio Electoral que concede Pensilvania le pueden ser decisivos para alcanzar la presidencia.

Con todo, si el conteo de votos en Pensilvania o en otro Estado acaban retrasando que se sepa el vencedor de las elecciones antes de medianoche en la capital del país, Washington, no sería una situación única. Este siglo ha sucedido tres veces: en el ya mencionado caso de Florida en 2000, en 2004 y en las pasadas elecciones de 2016. Anteriormente había sucedido en 1960, 1968 y 1976.

El presidente de EEUU, Donald Trump — Carlos Barria / REUTERS

Mayoría de 270 miembros en el Colegio Electoral

El presidente se elige en Estados Unidos no mediante el recuento del voto de los ciudadanos sino mediante un método indirecto según el cual cada Estado asigna una serie de delegados de un partido u otro a un órgano llamado Colegio Electoral, cuyos miembros eligen al presidente. En todos los Estados menos dos (Nebraska y Maine, muy poco poblados), el partido ganador, aunque sea por un mero voto, se lleva todos los miembros que le corresponden a dicho Estado en el mencionado organismo Electoral. Será presidente quien obtenga una mayoría de 270 delegados en dicho ente.

Técnicamente, es posible un empate a 269. En ese caso, es la Cámara de los Representantes quien decida quién es el presidente mediante una votación no por escaños sino por Estado: cada Estado emite un voto y en esto hay ahora mismo y, según las encuestas, habrá el siguiente mandato más Estados republicanos que demócratas, de modo que un empate haría presidente a Donald Trump.

Temor a repetir el antecedente de Hillary en 2016

En 2016, Hillary Clinton, que llegó a la jornada electoral con tres puntos por encima de Trump en las encuestas, acabó obteniendo casi tres millones más de votos que el magnate neoyorkino en el cómputo total nacional pero perdió las elecciones porque sufrió un varapalo tremendo en el Colegio Electoral; Trump obtuvo 117 asientos más en dicho órgano: 344 miembros frente a 227 de Hillary Clinton.

Esta vez, las encuestas generales ponen a Biden muy por encima de Trump pero nadie se fía de las mismas y porque la altísima participación no tiene por qué deberse en todos los Estados a las mismas causas. Además, pequeñas diferencias finales en sólo dos o tres Estados clave pueden hacer decantar la presidencia hacia uno u otro lado, más allá del conteo nacional de las papeletas.

Latinos, la mayor de las minorías por primera vez

Por primera vez en la historia de Estados Unidos, los latinos son la mayor minoría que votará en unas elecciones presidenciales, por delante de la población negra. Votarán 32 millones de latinos (13% del censo) frente a 30 millones de negros (12,5%).

En 2016, pese a lo que se pudiera pensar por su enfoque supremacista y antiinmigración, Trump obtuvo un tercio de los votos latinos y en 2020 hay encuestas que no descartan que obtenga un apoyo similar. Por este motivo, todas las miradas se centran en Arizona, Nevada, Texas o Florida, todos ellos Estados con una población latina muy amplia.

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