Europa empieza a moverse frente a Trump: este es el 'bazuca' de medidas que Bruselas plantea activar
Los líderes europeos discutirán este jueves sobre incrementar las tasas de aduanas a los EEUU o aplicar medidas más contundentes para disuadir a la Casa Blanca de subir los aranceles.

BRUSELAS--Actualizado a
El acuerdo comercial entre la Unión Europea y Estados Unidos firmado el verano pasado quería calmar a Donald Trump y suponía teóricamente el final de la guerra arancelaria entre las dos potencias. Sin embargo, el presidente estadounidense no ha dejado de humillar a los aliados europeos, y su última obsesión es apoderarse de Groenlandia, sea por "las buenas o por las malas". El líder republicano incluso anunció que impondría un 10% de aranceles extras a Estados miembros del bloque europeo por defender la soberanía de Dinamarca y asegura que no los levantará hasta que no le dejen comprar el territorio groenlandés.
Estas amenazas suponen la crisis entre las relaciones transatlánticas más grave en décadas. Y, por este motivo, cada vez más son los líderes europeos que piden tomar medidas excepcionalmente contundentes contra la Administración Trump. Ahora mismo, hay varias opciones encima de la mesa que los jefes de gobierno y de estado de la UE van a discutir en una cumbre de urgencia que se celebrará en Bruselas este mismo jueves, justo después del Foro de Davos. "No dejamos fuera de la mesa ninguna opción", ha apuntado el comisario de Economía, Valdis Dombrovskis, en el Eurogrupo de este lunes.
Una de las contramedidas más destacadas que estudia tomar el bloque comunitario es el instrumento anti-coacción, al que se le conoce como el bazuca de medidas o el instrumento nuclear. Recibe este sobrenombre en las instituciones europeas porque permite a la UE tomar medidas excepcionales y, además, tal y como defiende la misma Comisión Europea, es un instrumento que está más pensado para disuadir a los países terceros de coaccionar a la UE -como si de una arma nuclear se tratara en el campo comercial- que no para aplicarse.
De hecho, la Unión Europea nunca ha aplicado el instrumento anti-coacción desde que se aprobó e incluyó en la legislación comunitaria en 2023. Cuando se ideó esta ley, el bloque europeo no pensaba en Estados Unidos, sino en China, que es otra de las potencias que la UE cada vez ve más como una potencial amenaza. En concreto, la UE lo aprobó después de las restricciones comerciales que China impuso a Lituania a modo de castigo porque el país báltico anunció su intención de mejorar sus relaciones comerciales con Taiwán en 2021.
A pesar de que se trata de un procedimiento urgente, la activación de esta medida requiere la aprobación de una mayoría cualificada de los Estados miembros del bloque. Es decir, aunque debe ser propuesta por la Comisión Europea, que tiene competencia en materia de comercio, el 65% de los países de la UE deben estar a favor, y tienen voz y voto en la decisión de cómo y en qué medida se aplica.
En un primer momento, la activación de este instrumento generaba muchas reticencias entre los Estados miembros, pero cada vez son más los que se muestran favorables. Francia es uno de los socios que más lo ha defendido en las últimas horas. "Europa tiene que ser fuerte y asegurarse de que las amenazas que se han impuesto no se hagan realidad. Y, para ello, tenemos que demostrar que estamos dispuestos a utilizar todos los instrumentos que tenemos a nuestra disposición", ha dicho el ministro de Economía francés, Roland Lescure, acompañado de su homólogo alemán en el Eurogrupo de este lunes en Bruselas.
Nuevos aranceles contra EEUU
Otra de las contramedidas que la Unión Europea tiene encima de la mesa es la aplicación de una nueva lista de aranceles contra productos estadounidenses por un valor de 93.000 millones de euros. Se trata del listado de importaciones que el bloque comunitario amenazó con aplicar en caso de que la UE y los EEUU no llegaran a un acuerdo comercial. De hecho, la activación de esta lista se congeló hasta el próximo 6 de febrero y, en caso de que la UE no vuelva a prolongar su entrada en vigor, se aplicaría automáticamente el 7 del mes que viene. El objetivo de congelarla en vez de anularla definitivamente era precisamente evitar situaciones como la actual y guardarse esta opción en el cajón para disuadir a Trump de volver a la carga con nuevos aranceles contra productos europeos.
Con esta lista, la UE apuntaría directamente a productos simbólicos de los Estados Unidos y que se fabrican especialmente en estados donde Trump tiene más apoyo electoral, como Levi's, el whisky Bourbon o las motocicletas Harley-Davidson. Además, incluye algunos elementos alimentarios y bebidas, artículos de cuidado personal, ropa y, entre otros, aviones Boeing.
Sin embargo, el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, ha insistido en la rueda de prensa de que la voluntad de la Unión Europea no es en ningún caso escalar la guerra arancelaria con Estados Unidos, sino que su prioridad es mantener buenas relaciones con Washington. En este sentido, ha abierto la puerta a un encuentro –aunque no está planeado– entre la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y Trump en el Foro de Davos de esta semana, y Bruselas aún tiene la esperanza que la crisis transatlántica no vaya a peor.
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