Europa entrega una lista de peticiones a Trump para combatir su irrelevancia en la negociación con Putin
El presidente estadounidense se ha mostrado receptivo a las exigencias de los líderes europeos y ha asegurado que tratará de sentar a la mesa de negociación al presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.

Madrid--Actualizado a
La suerte está echada. El intento de la UE por influir en la posición del presidente estadounidense, Donald Trump, en la reunión que este mantendrá el próximo viernes con su homólogo ruso, Vladimir Putin, ha finalizado con más deseos que certidumbres. Así han dejado constancia el canciller alemán Friedrich Merz (CDU) y el primer ministro de Ucrania, Volodímir Zelenski, en la rueda de prensa celebrada después de la videoconferencia que han mantenido con el inquilino de la Casa Blanca. En ella, los mandatarios europeos han presentado a Trump sus líneas rojas en lo relativo al futuro de Ucrania y el fin de la guerra con Rusia con la esperanza de que este las defienda en su reunión con Putin, que tendrá lugar el próximo viernes 15 de agosto en Alaska.
El listado de mínimos contenía cinco puntos. El primero y más relevante, la exigencia de que Putin se siente en la mesa de negociaciones junto a Zelenski. "No se puede tomar ninguna decisión sin Ucania", ha afirmado tajante Merz. En segundo lugar, que el punto de partida sea un alto al fuego duradero. Esta petición no es baladí: la última vez que Putin amagó con escuchar las propuestas de un alto al fuego de Trump fue en una conversación telefónica que ambos líderes mantuvieron en febrero. Después de mostrarse presuntamente dispuesto a negociar, el Kremlin lanzó sobre Ucrania numerosos ataques aéreos, entre los que destaca el que alcanzó contra la central nuclear de Chernóbil, que no provocó fugas mayores de radiación. Algo similar volvió a ocurrir el pasado mes de mayo tras otra llamada telefónica. En la rueda de prensa del miércoles, Zelenksi deseó al presidente estadounidense que alcanzara un alto al fuego en Alaska.
Los líderes europeos han presentado a Trump sus líneas rojas en lo relativo al futuro de Ucrania con la esperanza de que las defienda ante Putin
El tercer punto esbozado por el canciller alemán ponía sobre la mesa la necesidad de que fuera Ucrania quien debatiera con Rusia los territorios susceptibles de ser intercambiados. Algo que, ha afirmado Merz, Ucrania está dispuesta a hacer. Eso sí, tanto el canciller como Zelenski se han opuesto rotundamente a la posibilidad de que Rusia se anexione los territorios ya ocupados. A la sazón, la totalidad de Sebastopol, Lugansk, Donetsk, Zaporiyia, Jersón y una parte de Járkov. Ocupar toda Ucrania, ha advertido Zelenski a Trump, es el principal objetivo de Putin.
Con el cuarto punto, Merz exigía, en nombre de la UE, que las negociaciones incluyan garantías de seguridad sólidas para Kiev. "Sólo pueden trabajar en pro de una paz en Ucrania si se garantizan los intereses y la seguridad en Europa". El bloque europeo también ha esgrimido, a modo de quinto punto, que las negociaciones formen parte de una estrategia transatlántica común.
Con esta lista de peticiones en la mano, Merz busca que Trump defienda los intereses de la UE en su reunión con Putin. Algo que parece difícil de conseguir si se tiene en cuenta que Trump ignoró por completo al viejo continente cuando el 8 de agosto convocó a Vladimir Putin en Alaska. En ella, el mandatario estadounidense busca encontrar una vía rápida para la paz entre los dos estados. De hecho, la videoconferencia celebrada este miércoles nace de la predisposición del canciller alemán de sentarse a hablar con Trump, y no al revés.
A favor de las aspiraciones de los líderes europeos están las desavenencias que han protagonizado Trump y Putin en los últimos meses, en los que, pese a las peticiones de este, el jefe de Estado ruso no ha dado tregua a Ucrania.
De hecho, durante la reunión, Trump "ha confirmado todos estos puntos", ha subrayado Zelenski. En declaraciones posteriores, el propio Trump ha informado de que espera lograr una reunión trilateral con Putin y Zelenski. Pero que el líder estadounidense haga virar sorpresivamente su estrategia diplomática es algo a lo que tanto aliados como enemigos ya están acostumbrados. Este sería el mayor temor de los europeos, recogido en un análisis publicado en The New York Times con las siguientes palabras: "los europeos temen que Putin pueda usar la reunión para venderle a Trump un acuerdo de paz que Zelenski nunca aceptaría, lo que llevaría a Trump a dirigir su ira contra el líder ucraniano".
El menguante papel de la UE
La videoconferencia ha sido el enésimo intento del alemán Friederich Merz de no quedar relegado de una discusión que podría tener efectos determinantes en el futuro de Europa. Desde que comenzara la invasión rusa, en febrero de 2022, la UE ha optado por la vía diplomática: ha impuesto un total de 18 paquetes de sanciones a Moscú, ha reducido su dependencia energética de su vecino del este y ha entregado hasta miles millones en material militar a Ucrania.
Pero nada ha detenido la guerra, aunque sí ha tenido otras consecuencias colaterales, como la caída de Bashar Al Asad en Siria, régimen que desde hace una década suportaba los envites internos gracias al apoyo militar ruso.
Hasta principios de este año, Ucrania también contaba con el apoyo económico y la simpatía de EEUU en la guerra. Pero el retorno del republicano a la Casa Blanca supuso un adelgazamiento de la ayuda militar que Washington proporcionaba a Kiev. A día de hoy, es la UE quién más material militar brinda a Ucrania.
La retirada de la ayuda estadounidense tensó las relaciones con los veintisiete, si bien el ultraconservador ha tenido siempre palabras cordiales para los jefes de estado europeos más afines a su cuerda, como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Meloni, junto al jefe del Gobierno polaco, Donlad Tusk, el de Reino Unido, Keir Starmer, el presidente de Finlandia, Alexander Stub y el de Francia, Emmanuel Macron, también han estado presente en la videollamada celebrada este miércoles. A ella también han acudido el líder de la OTAN, Mark Rutte, el presidente del Consejo Europeo, António Costa y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen. Del lado de Trump, el vicepresidente estadounidense, J.D. Vance.
Poco antes de la reunión, Trump ha afirmado en redes sociales que todos ellos eran "personas excepcionales que desean cerrar un acuerdo". Estas buenas palabras llegan después de las tensas negociaciones entre Bruselas y Washington a cuenta de los aranceles que el republicano ha impuesto a los europeos y que, salvo excepciones, han quedado fijados en un 15% para la mayoría de las exportaciones europeas a EEUU.
Desencuentros entre Trump y Zelenski
El buen entendimiento que han performado el republicano y Zelenski contrasta con la última imagen que existe de ambos juntos: Trump hablando atropelladamente por encima de un Zelenski cada vez más arrinconado en el Despacho Oval. "No tienes las cartas", le retó entonces el anfitrión. La imagen fue grabada a finales del pasado mes de febrero. Entonces, la sintonía entre Trump y Putin parecía ser absoluta.
No ha pasado tanto tiempo y, sin embargo, el aparente distanciamiento entre Trump y Putin ha permitido a Zelenski tender algunos puentes con el inquilino de la Casa Blanca. Prueba de este acercamiento es el supuesto compromiso adquirido por Trump de sentar a la mesa a los dirigentes de los dos países beligerantes. El republicano también ha prometido a Zelenski que le llamará una vez terminada la cumbre en Alaska para informarle de las conclusiones de su encuentro con Vládimir Putin.
Vaivenes en la relación Trump-Putin
Una de las principales promesas que Donald Trump hizo durante la campaña electoral fue que terminaría con la guerra en Ucrania "en 24 horas". Han pasado más de 5.000 y la paz todavía parece lejos. Entre la expectativa inicial de Trump y la actualidad se produjeron tres conversaciones telefónicas con el jefe del Kremlin. La primera, que tuvo lugar a mediados de febrero, fue descrita por Trump como "prolongada y muy productiva". Tras ella, Trump comenzó a esbozar la posibilidad de que Ucrania devolviera la inversión en material militar que había hecho EEUU con la explotación de sus yacimientos de tierras raras. En la segunda, Putin aceptó un alto al fuego contra infraestructuras energéticas ucranianas que finalmente resultó un fracaso.
La tercera llamada fue calificada por el líder del Kremlin como "informativa y útil". En ella se fijaron varios objetivos, entre los que se encontraba poner fin a los ataques en el mar Negro. Una promesa que las fuerzas militares rusas incumplieron casi al momento, con la consecuente respuesta ucraniana. El incesante intercambio de ataques entre Moscú y Kiev terminó por debilitar, aparentemente, los lazos de interés que unían a sus líderes. "Estoy decepcionado con el presidente Putin, pero no he roto [mis lazos] con él", dijo a mediados de julio el presidente de EEUU. Ahora, Trump promete que habrá "graves consecuencias" contra Moscú si la reunión en Alaska no cumple con sus expectativas.
Este será el primer encuentro entre los dirigentes de ambas potencias desde que diera comienzo el 47º mandato presidencial de EEUU y la quinta desde que Trump desembarcara en la arena política en 2015. Una vez convertido en presidente de EEUU, en 2017, Trump dio varias muestras de sucumbir a los argumentos del líder ruso. Uno de los puntos de inflexión fue cuando el republicano aceptó sin fisuras las explicaciones que este le dio acerca de la supuesta injerencia de su gobierno en las elecciones presidenciales de 2016 que le llevaron a la Casa Blanca. Trump creyó a Putin cuando este le dijo que dichos hechos nunca se habían producido. Incluso, pese a que los servicios de inteligencia estadounidenses afirmaran lo contrario.

Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.