Catherine Connolly, la nueva presidenta de Irlanda que critica la "creciente militarización" de la UE
La líder izquierdista afronta el reto de desempeñar un cargo ceremonial en un país donde la juventud la considera un símbolo de cambio y los sectores más conservadores la tachan de radical.

Catherine Connolly (Galway, Irlanda, 1957) se convertirá en la próxima presidenta de la República de Irlanda. Mediante una candidatura independiente, la izquierdista afronta el reto de desempeñar un cargo principalmente ceremonial y unificador en un país donde la juventud la considera un símbolo de cambio y los sectores más conservadores la tachan de radical.
A falta del anuncio oficial, el recuento provisional de votos de los comicios celebrados este viernes ya ha confirmado su contundente victoria sobre la democristiana Heather Humphreys, del partido gobernante Fine Gael, pese a que ninguna generó gran entusiasmo entre la mayoría del electorado.
La tercera mujer que asumirá la jefatura del Estado ha sido capaz de captar, con un estilo directo y una inteligente campaña en redes sociales, la atención de las nuevas generaciones. Cuestiones como la crisis de la vivienda, el coste de la vida o la falta de alternativas al bipartidismo de centroderecha en Irlanda, que nunca ha tenido un Ejecutivo de izquierdas, han sido claves en su popularidad.
Sus seguidores confían en que Connolly, de 68 años, mantendrá el espíritu reivindicativo del presidente saliente, el veterano laborista Michael D. Higgins, quien se posicionó durante sus dos exitosos mandatos sobre ciertos asuntos nacionales e internacionales, rompiendo con la tradicional neutralidad del cargo.
La OTAN, Hamás y EEUU
Los detractores de Connolly temen que la décima presidenta del país provoque crisis constitucionales o conflictos diplomáticos con sus aliados, La nueva presidenta ha denunciado que el "dinero estadounidense ha financiado" el genocidio en Gaza, ha lamentado la pasividad de Europa y ha descrito a la organización terrorista Hamás como "parte del tejido social" de Palestina.
Connolly también ha criticado el "discurso belicista" de la OTAN y la "creciente militarización" de la Unión Europea, llegando a asemejar el aumento del gasto armamentístico de Alemania con la situación de ese país en 1930.
La nueva presidenta ha sido comparada con el estadounidense Bernie Sanders o el británico Jeremy Corbyn, también muy populares entre la juventud.
Un pasado laborista
Nacida en el seno de una familia numerosa de clase trabajadora de Galway oeste, Connolly completó en 1981 un máster en Psicología en la Universidad de Leeds (Inglaterra) y llegó a trabajar como psicóloga clínica antes de regresar a Irlanda para licenciarse en Derecho.
Casada y madre de dos hijos, ejerció como abogada desde 1991 hasta 1999, cuando fue elegida concejala por el Partido Laborista en el Ayuntamiento de Galway, del que también fue alcaldesa durante 2004 y 2005 y donde se labró una reputación como defensora de cuestiones sociales como el sinhogarismo o la crisis climática.
No obstante, Connolly abandonó el laborismo en 2007 para presentarse a las elecciones generales de ese año como independiente, aunque no logró un escaño en el Dáil (cámara baja) de Dublín hasta los comicios de 2016.
Entre medias, llegó a representar como abogada a varios bancos en casos de desahucios provocados por la crisis financiera, lo que ha llevado a sus críticos a acusarla durante esta campaña de pertenecer a una izquierda que califican de contradictoria y populista.
Como diputada, no obstante, volvió a hacer bandera de diferentes asuntos sociales y se caracterizó por denunciar el intervencionismo de Occidente en conflictos como el de Siria, país que visitó en 2018, con la consiguiente polémica.
Primera vicepresidenta del Dáil
En 2020, Connolly se convirtió en la primera vicepresidenta del Dáil, lo que elevó su perfil de cara a presentar su candidatura a la Presidencia del país y ganarse el apoyo del bloque progresista, incluido el del laborismo. Algunos excompañeros la describen como dogmática e inflexible y otros rivales como radical, pero afable, y buena oradora, con tablas adquiridas en los juzgados.
En esa alianza de la izquierda también ha figurado el Sinn Féin, antiguo brazo político del ya inactivo IRA y líder de la oposición. Connolly nunca ha estado vinculada a esa formación, pero respalda la reunificación de la isla a través de un referéndum.
Tras conocer hoy los resultados provisionales, agradeció el apoyo de sus seguidores, que extendió inmediatamente a los que no la votaron, en un primer gesto de apertura. Sin embargo, respecto a figuras como el presidente estadounidense, Donald Trump, su postura es diferente: "Si solo se trata de un encuentro, nos reuniríamos y saludaríamos. Si hubiera un debate sobre el genocidio (en Gaza), eso sería completamente distinto".

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