Dimite la presidenta del Louvre tras las numerosas crisis del museo
El presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha aceptado la renuncia de Laurence des Cars, que deja el cargo tras el histórico robo al museo, entre otras polémicas.

-Actualizado a
La presidenta del Louvre, Laurence des Cars, ha presentado su dimisión debido a las numerosas crisis del museo, que ha sido aceptada este martes por el presidente francés, Emmanuel Macron, anunció este martes el Elíseo.
"El jefe de Estado la aceptó y la calificó como un acto de responsabilidad en un momento en el que el museo más grande del mundo necesita tranquilidad y un nuevo impulso para llevar a cabo importantes obras de seguridad, modernización y el proyecto 'Louvre – Nouvelle Renaissance'", detalló la Presidencia francesa en un comunicado.
Macron agradeció la labor y el compromiso de Des Cars, de 59 años, desde que asumió las riendas del museo más visitado del mundo en 2021 e indicó que tiene intención de encargarle una futura misión para favorecer la cooperación de los grandes museos de los países del G7, del que Francia ejerce este año la presidencia rotatoria.
"Yo estaba ahí para recibir los golpes"
Des Cars asegura que deja el cargo "sin remordimientos" porque ha logrado encaminar el museo hacia una muy necesaria transformación y afirma que, en la "tormenta" mediática generada por el robo y el resto de crisis, estaba ahí "para recibir los golpes".
La historiadora indica que presentó su renuncia porque "la dinámica de modernización del Louvre" que impulsó desde que asumió el cargo, en septiembre de 2021, "ya no puede llevarse a cabo". "Permanecer en el cargo -agrega- equivaldría a gestionar lo existente, cuando el Louvre necesita continuar su transformación".
Des Cars argumenta que siempre realizó "un diagnóstico sin complacencia" de la situación del museo más visitado del mundo, "aunque ello haya causado malestar".
"Esta lucidez ha podido resultar dolorosa en ocasiones, pero era indispensable para encaminar al Louvre hacia la transformación. Quizás hoy esté pagando el precio por ello. Sin remordimientos", detalla en una entrevista a Le Figaro.
La oleada de escándalos en el museo fue para ella un "momento de soledad", en el que ante todo buscó "proteger a la institución" y luchar "contra la desinformación". "La ola era fuerte. Yo era la presidenta, estaba allí para recibir los golpes", sostiene.
La dimisión es una "decisión personal", dice, además de recordar que ya había presentado su renuncia en las horas posteriores al robo, pero fue rechazada.
"La ministra de Cultura (Rachida Dati) me pidió que mantuviera el rumbo en medio de la tormenta, y así lo hice. Superé ese periodo manteniendo, creo, la cabeza fría. Estoy tranquila y orgullosa del trabajo realizado. Pero mantener el rumbo no es suficiente. También hay que poder avanzar. Y ya no se dan las condiciones para avanzar", reflexiona.
Respecto al robo, asegura que asume su "parte de responsabilidad" como presidenta del museo, aunque los culpables son los autores.
"El robo del 19 de octubre puso de manifiesto de forma cruel lo que he venido alertando desde mi llegada: el deterioro del edificio, la obsolescencia de las instalaciones técnicas y los enormes problemas de congestión, por citar solo algunos ejemplos", razona.
A pesar de su dimisión, asegura que se presentará este miércoles a su cita ante la comisión de Asuntos Culturales de la Asamblea Nacional (Cámara baja del parlamento francés), encargada de investigar sobre el robo y la gestión del museo, después de que el lunes lo hiciera la ministra de Cultura, quien pidió comparecer a puerta cerrada.
"Sí, responderé a esta solicitud como siempre he hecho. Es un deber de transparencia, aunque la comisión de investigación probablemente no aporte toda la serenidad necesaria. La equidad exige investigar tanto a favor como en contra", matiza.
Señala también que espera que los trabajadores del Louvre, a pesar del clima de "tensión" social que generaron las recientes huelgas, la recuerden como una "mujer decidida, con un compromiso pleno y sincero al servicio del Louvre, que no se resignó al statu quo".
"La magnitud y la repercusión de las críticas fueron muy fuertes e hirieron a los equipos del Louvre. Intenté protegerlos lo mejor que pude", expresa en la entrevista.
En la diana desde el escándalo por el espectacular robo
La gestión de Des Cars ha estado en la diana desde el escándalo por el espectacular robo que sufrió el Louvre el 19 de octubre pasado, cuando fueron sustraídas ocho joyas de la Corona francesa de un valor patrimonial incalculable, que no han podido ser recuperadas pese a la detención de los presuntos autores materiales.
Aquel episodio generó una grave crisis de imagen y reveló importantes deficiencias en el dispositivo de seguridad de esta institución pública.
El robo estuvo lejos de ser la última crisis, ya que el mes siguiente el museo se vio obligado a cerrar una galería de antigüedades griegas y varias oficinas tras haberse constatado la fragilidad en algunas de las vigas de uno de los laterales del denominado cuadrilátero Sully.
Ese mismo mes hubo una inundación en la biblioteca de antigüedades egipcias por la avería de unas tuberías, de las que se sabía que eran obsoletas, y varios documentos y obras resultaron dañados.
La acumulación de deficiencias generó también un fuerte malestar entre los trabajadores, que organizaron una huelga para reclamar cambios y mejores condiciones en la recta final del año, lo que impidió la apertura de sus puertas durante varias jornadas. El paro se suspendió en Navidad, pero fue retomado a comienzos de 2026 con nuevos cierres.
En febrero, la dirección del Louvre hizo público que en el museo se había realizado una redada tras detectarse una red de fraude "a gran escala" en la venta de entradas y de guías turísticos.
Solo un día después del anuncio de ese fraude, una nueva inundación obligó a cerrar varias salas a consecuencia de la rotura de otra tubería.
Instalaciones obsoletas y graves fallos de seguridad
La precaria situación que afrontaba el Louvre ya había sido elevada a las autoridades por Des Cars meses antes de esta racha de complicaciones, en una carta al Gobierno en la que hablaba de una "obsolescencia inquietante" de sus instalaciones.
Por una parte, las infraestructuras reformadas en los años 80 -en concreto, la entrada la famosa pirámide de cristal- estaban planeadas para unos cuatro millones de visitantes anuales, una cifra ampliamente superada con los casi nueve millones de personas que acuden al museo cada año actualmente.
A eso se añaden desafíos de adaptación a la crisis climática y de vetustez de los edificios del enorme complejo que comprende el palacio del Louvre.
La investigación del robo, además, reveló graves fallas de protección, como la imposibilidad de ver todas las cámaras de seguridad a la vez por falta de pantallas.
También la falta de implementación de un plan general de seguridad que se había planeado antes de la asunción de Des Cars, pero que ella a su llegada juzgó insuficiente, lo que hizo que cuando se produjo el robo aún no se hubiera puesto en marcha.
Para paliar las deficiencias estructurales sin echar el cierre al museo, a comienzos de 2025 Macron anunció un ambicioso proyecto de reforma denominado Louvre – Nouvelle Renaissance (Louvre - Nuevo Renacimiento) que implicaría, entre otras novedades, la construcción de una nueva entrada por el este y la construcción de una sala separada para exponer La Gioconda.
Des Cars (Antony, 1966), que es conservadora de patrimonio e historiadora del arte, había estado al frente del ente que agrupa a los museo de Orsay y de la Orangerie entre 2017 y 2021, antes de tomar las riendas del Louvre.
La ya expresidenta del Louvre tenía cita mañana en la Asamblea Nacional para comparecer ante la comisión de Asuntos Culturales, después de que el lunes lo hiciera en ese mismo foro la ministra de Cultura, Rachida Dati, que pidió que fuera a puerta cerrada.



Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.