Un paseo en Bruselas por las cunetas de la dictadura: las víctimas alertan de la impunidad del franquismo
Más de 200 personas asisten en el Parlamento Europeo a la conferencia contra el olvido de sus crímenes del régimen franquista organizada por el Grupo de Memoria Histórica Democrática de la Eurocámara.

Bruselas--Actualizado a
Cuando Franco dijo en su discurso de navidad en diciembre de 1969 que había dejado "atado y bien atado" el régimen que instauró tras el golpe de Estado de 1936 quizá no pensaba que más de medio siglo después se seguiría debatiendo sobre la vigencia de su sangriento legado. Pero es así. A menos de diez días de que se cumplan 50 años de la muerte del dictador, muchas de sus víctimas creen que España y sus instituciones democráticas no sólo no las han hecho justicia, ni han reparado su dolor, ni han sentenciado la verdad sobre quienes las asesinaron, torturaron, violaron y robaron. Para ellas sucede, por si lo anterior no fuera suficiente, que el franquismo sigue aún vigente, a medio camino entre la impunidad y el olvido.
Portavoces de esas víctimas, junto a representantes de organizaciones memorialistas, historiadoras, juristas e investigadores, celebraron este martes unas jornadas en la sede del Parlamento Europeo en Bruselas organizadas por el Grupo de Memoria Histórica Democrática de la Eurocámara, fundado hace diez años y formado por diputadas y diputados de BNG, Compromís, Comunes, EH Bildu, ERC, Podemos, PNV, PSOE y Sumar.
“Es un paseo por las cunetas”, describió la eurodiputada nacionalista gallega, Ana Miranda, para alertar contra los “síntomas de la desmemoria” que han ido poco a poco levantado sobre los crímenes del franquismo "una oscura cortina" tejida por el relato oficial del establishment sobre la transición a la democracia.
En asturiano, euskera, gallego, catalán y castellano, durante cerca de cinco horas -las jornadas aún no habían concluido a la hora en la que se terminó de redactar este artículo-, y frente a un auditorio de más de 200 personas que llenaban una de las salas más grandes de la Eurocámara, los oradores hablaron de niños asesinados a tiros o robados a sus padres minutos después de nacer; de columnas de refugiados bombardeados civiles mientras intentaban escapar de los combates; del exterminio sistemático de familiares sometidos a tormento y luego ejecutados o desaparecidos para siempre; de madres violadas y padres reventados a golpes en cuarteles y comisarías; de presos políticos condenados a muerte por las palizas, el hambre y las enfermedades forzadas en los campos de concentración, de familias destrozadas por la represión y el exilio.
También hablaron de una guerra que empobreció durante décadas a todo un país a costa de enriquecer a quienes la provocaron, de empresas, negocios, parcelas e inmuebles expoliados a personas honradas y entregadas luego impunemente a renombrados fascistas del círculo intimo de los criminales, o incluso al propio dictador, y cuyos descendientes, los de todos ellos, aún siguen disfrutando los frutos de aquel latrocinio.
"Muchos de los actuales jefes de grandes empresas que controlan lo que leemos, vemos y consumimos son los herederos de aquellos franquistas", resumió la exministra de Igualdad y eurodiputada de Podemos, Irene Montero.
Manuel Monge, torturado por la dictadura y expresidente de la Comisión por la Recuperación da Memoria Histórica da Coruña, expuso casos concretos de la pervivencia de esas injusticias, así como de la simbología fascista y de los honores institucionales que siguen honrando a quienes apoyaron al tirano. “La ley de memoria no se está cumpliendo. Celebramos el 50 aniversario de la muerte de Franco, pero en realidad llevamos 90 años de franquismo”, dijo el investigador coruñés.
Como Monge y quienes le precedieron y sucedieron en las ponencias, las víctimas y los expertos recordaron que decenas de miles de personas siguen sepultadas en fosas comunes -"La democracia no se puede construir desde ellas", dijo Rosa Pérez, profesora de Derecho de la Universitat de València-; que el franquismo sigue tomando las calles y exhibiendo su simbología cuando le viene en gana, y que sigue habiendo “jueces franquistas insertados en el aparato judicial defendiendo intereses partidistas”.
También alertaron de incluso el exjefe del Estado, Juan Carlos de Borbón, quien heredó su cargo por designación directa del tirano para cedérsela luego a su hijo, se permite a estas alturas blanquear la imagen de Franco y sus crímenes, sin que haya respuesta institucional alguna contra esa vulneración de la evidencia histórica y del dolor de quienes los padecieron.
“La impunidad de los crímenes del franquismo es el pilar sobre el que se construyó la transición sangrienta”, expuso Rosa García, portavoz de La Comuna, Presos y Presas del Franquismo, fundada y formada por represaliados y torturados durante el tardofranquismo, como ella misma. “La memoria democrática es un requisito para poder vivir con dignidad”, subrayó Gustavo Socorro, cineasta y fundador del Centro de Estudios Justicia y Democracia.
En la navidad de 1969, Franco aseguró que la designación de su sucesor le dejaba tranquilo porque, con ella, todo lo relacionado con la pervivencia de su régimen había quedado “atado y bien atado”. Más de medio siglo después, sus víctimas siguen luchando para tratar de que aquella sentencia deje de estar vigente. Aunque a veces tengan que irse de España para que las escuchen, dentro y fuera de ella. Aseguran que volverán a hacerlo, cuando haga falta, las veces que haga falta. Lo expresó así Irene Álvarez, portavoz de la Coordinadora Estatal de Apoyo a la Querella Argentina contra los Crímenes del Fascismo (Ceaqua) en Galicia, citando, a su vez, a José María Chato Galante, víctima del franquismo y activista por los derechos humanos: "Aquí nadie se rinde".



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