La UE pierde una "oportunidad histórica" y no revisará sus relaciones con Israel a pesar del genocidio en Gaza
Europeos e israelíes se reúnen por primera vez en Bruselas desde el inicio de la guerra, pero sobre la mesa no está imponer medidas sancionadoras a Tel Aviv por sus crímenes en Palestina.

Bruselas--Actualizado a
Los líderes europeos viajan este lunes a la capital ucraniana para mostrar el apoyo a Volodimir Zelenski ante la agresión rusa. En el tercer aniversario de la invasión, la UE cierra filas con Kiev en base a la vulneración del Derecho Internacional perpetrada por Vladimir Putin. Este mismo día, en Bruselas se celebra el Consejo de Asociación UE-Israel, el primero desde el inicio de la guerra desatada por Hamás el 7 de octubre. Sin embargo, sobre la mesa no se encuentra la posibilidad de imponer medidas sancionadoras contra Tel Aviv por sus múltiples vulneraciones de las leyes internacionales y del Derecho Internacional Humanitario.
Hace un año, España e Irlanda enviaron una carta a la Comisión Europea para pedir que revisara de urgencia el cumplimiento de los acuerdos comerciales con Israel. El Acuerdo de Asociación, que entró en vigor en 2000 y otorga jugosos beneficios al Estado hebreo, exige el respeto de los derechos humanos por todas las partes. Su artículo 2 cita expresamente que “las relaciones entre las Partes, así como todas las disposiciones del presente Acuerdo, se fundamentan en el respeto de los principios democráticos y de los derechos humanos, que inspira sus políticas interiores y exteriores y constituyen un elemento esencial del presente Acuerdo”. Por lo tanto, establece unas obligaciones vinculantes en este ámbito.
Ursula von der Leyen nunca respondió a esta misiva y Josep Borrell, por entonces jefe de la diplomacia europea, tanteó a los ministros de Asuntos Exteriores constatando que no había suficiente mayoría para ir un paso más e imponer represalias a un Israel investigado por genocidio en La Haya y cuyo primer ministro, Benjamín Netanyahu, cuenta con una orden de detención y arresto intencional por sus crímenes en la Franja.
El único movimiento que han hecho los europeos es convocar una reunión en la capital comunitaria a la que asistirán los ministros de Exteriores, la jefa de la diplomacia Kaja Kallas, la comisaria para el Mediterráneo, Dubravka Suica, y el nuevo ministro de Asuntos Exteriores israelí, Gideon Saar. En los pasillos de Bruselas insisten en que este encuentro, dada las circunstancia sobre el terreno, no será un business as usual. Defienden que será una oportunidad histórica para hablar cara a cara con los hebreos sobre la expansión de los asentamientos en Cisjordania, las restricciones de ayuda humanitaria en Gaza o las leyes contra ONG como UNRWA.
“Si la cláusula de derechos humanos no está ni en la agenda será business as usual, España y otros han mostrado sus preocupaciones pero no es suficiente. Ante las acusaciones de genocidio, la UE tiene una responsabilidad de actuar. La impunidad alienta estos crímenes. Es la hora de elegir. Si eliges callar, envías el mensaje de que se puede vulnerar el Derecho Internacional sin ninguna consecuencia. Y esto no es solo algo sobre Palestina, sino sobre los compromisos de la UE con los derechos humanos. ¿Lo aplica universalmente o solo cuando es políticamente conveniente? No se puede seguir viviendo de palabras vacías”, denuncia la portavoz de Oxfam Bushra Khalidi.
De la cita no saldrá, sin embargo, ningún tipo de medida sancionadora por todo ello. La UE adoptará una declaración común pasando revista al estado de la relación bilateral y la simple mención a la existencia del Artículo 2 en lo alto del texto e Israel hará lo propio con un comunicado por separado. “El Consejo ha sido convocado porque hay varios temas serios sobre los que necesitamos hablar con Israel. Pero la revisión del Acuerdo de Asociación no está sobre la mesa. Será una oportunidad de tener una discusión franca y honesta sobre acontecimientos importantes para ambas partes”, adelanta una fuente diplomática.
Las ONG exigen que los europeos sean valientes y vayan un paso más imponiendo sanciones comerciales en base al Artículo 2. Esta prerrogativa de respeto a los derechos humanos está incluida en todos los acuerdos firmados por los europeos con países terceros desde principios de los años noventa. A lo largo de estas tres décadas, se ha activado -de forma parcial o total- en 25 ocasiones, la mayoría en países africanos. El último caso de suspensión del acuerdo por vulneraciones de los derechos humanos se produjo en 2011 en Siria, aunque tras la caída de Bashar al Asad la UE está revirtiendo sus medidas punitivas con Damasco.
“Nunca hay consecuencias de la UE más allá de sus declaraciones, e Israel lo sabe. Israel no tiene por qué escuchar las preocupaciones de una UE que continúa siendo irrelevante. El Artículo 2 es la única vía de que el Gobierno israelí escuche y sepa que no puede dar por sentada la relación privilegiada que tiene con la UE”, explica Martin Konecny, director del European Middle East Project.
La UE es el principal socio económico de Israel, suponiendo el 30% de su volumen comercial. Pero Bruselas ni ha estado ni está dispuesta a utilizar este arma para presionar a Israel, que progresivamente ha ido expandiendo sus colonias ilegales en Cisjordania, matado la posibilidad de la solución de los dos Estados y endurecido sus crímenes de guerra, como demuestra su feroz contienda en la Franja. Zelenski ha revelado recientemente que durante estos tres años de guerra total con Rusia han muerto en el campo de batalla en torno a 46.000 soldados ucranianos. En la Franja de Gaza, en 15 meses han sido asesinadas más de 47.000 personas, la inmensa mayoría mujeres y niños.
La coyuntura en la que se produce el encuentro no es banal. El alto el fuego está en fase de implementación, pero es altamente débil. Entretanto, Netanyahu y Donald Trump estrechan lazos y amenazan con expulsar a los dos millones de palestinos y “limpiar” Gaza. Los asentamientos en Cisjordania y las llamadas a la anexión se redoblan. A pesar de las vulneraciones sistemáticas del Derecho Internacional, la UE mantiene un perfil conciliador con Tel Aviv mientras abandera la defensa de esta misma legislación en Ucrania.
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