La ultraderecha europea se alinea con Trump a pesar de sus aranceles: "Él no es el problema"
La extrema derecha invoca al proteccionismo del nuevo presidente norteamericano para hacer ‘Europa grande otra vez’.

Bruselas--Actualizado a
La máxima de que en relaciones internacionales no hay amigos sino intereses ha cobrado más fuerza que nunca desde el regreso a la Casa Blanca de Donald Trump. Bruselas continúa calibrando una respuesta “firme y proporcional” a los aranceles del 25% al acero y el aluminio. Una medida catalogada en los pasillos de la capital comunitaria como “ilegal” y “contraproducente”. Mientras la mayoría de fuerzas políticas del arco parlamentario abogan por responder con proporcionalidad a esta afrenta que llega desde el otro lado del Atlántico, las fuerzas de extrema derecha piden seguir los pasos proteccionistas del norteamericano.
En su menos de un mes con las riendas de la primera potencia mundial, el inquilino de la Casa Blanca ha dado buena cuenta de que no iba de farol cuando lanzaba amenazas a aliados y rivales durante la campaña electoral. Trump enseñó los dientes y ya muerde. Europa recibe la primera muestra de ello con unos dolorosos aranceles. A pesar de ello, el mensaje que se impone entre las familias políticas de la Eurocámara es el de la “unidad” y la “diplomacia” con el mayor “socio estratégico”. El palo y la zanahoria. Responder con proporcionalidad pero sin ceder al chantaje. Sin embargo, en las familias populistas miran con devoción al republicano, a pesar de que sus medidas tendrán un fuerte impacto para empresas, consumidores y trabajadores comunitarios.
“Trump no deja a nadie indiferente. Los extremos de este Parlamento lo utilizan como arma arrojadiza para defender sus intereses. La izquierda se dedica a insultarlo y vilipendiarlo. Han llegado a tildarlo de nazi y fascista. En el otro, no dudan en deshacerse en elogios. Y lo hacen a pesar del daño que ya en el pasado hizo a nuestros agricultores y ganaderos. Cubrir de alabanzas a quien pretende perjudicar a tus compatriotas me resulta muy poco patriótico”, ha señalado Juan Fernando Zoido, eurodiputado del PP, desde el Pleno de Estrasburgo.
Vox ha evitado criticar los aranceles, aunque sí ha reconocido que harán “algo de daño” a los trabajadores españoles. Su eurodiputado Jorge Buxadé ha sido uno de los que ha hecho una defensa más férrea de EEUU desde el atrio de la Eurocámara. “Ustedes convierten a Trump en chivo expiatorio porque impone aranceles para proteger su economía (...) Tomates de Marruecos, naranjas de Sudáfrica, cebollas de Senegal, textil de Bangladesh, coches de China. Ustedes han promovido la salida de capitales y expulsado la inversión productiva “, ha afirmado pidiendo poner fin a la “agenda globalista” para “hacer Europa grande otra vez”.
“Ante la deriva destructiva de Trump, ¿qué solución tiene la extrema derecha de los falsos patriotas? ¿Se arrodillarán ante él mientras su delirio proteccionista aumenta los precios y pone en peligro millones de puestos de trabajo millones de puestos de trabajo? Somos la UE, un poder normativo y el mayor bloque comercial del mundo”, se ha preguntado la líder socialdemócrata Iratxe García Pérez.
La Comisión Europea calibra la respuesta mientras que el mensaje imperante en Bruselas es el de no escatimar esfuerzos para evitar una guerra comercial transatlántica que se anticipa inevitable. El Pleno de Estrasburgo se ha rendido ante la evidencia de que Trump está dispuesto a llevar a cabo en su segundo mandato una política transaccional en la que los aranceles son una herramienta más de presión y desestabilización.
Las fuerzas populistas europeas, muy dispares entre ellas especialmente en temas de política exterior, caminan por una línea delgada. Evitan cargar contra la medida del norteamericano y defienden seguir sus pasos: un repliegue hacia dentro en contra del libre mercado que caracteriza al bloque comunitario. “El proteccionismo de EEUU no es algo nuevo. Como europeos que somos debemos cerrar filas y evitar una guerra comercial y cooperar ya con la nueva Administración. Nuestro problema no es Washington, que con mucha justicia defiende sus propios intereses”, afirma Daniele Polato, miembro de los Conservadores y Reformistas (ECR) de Giorgia Meloni.
“Los aranceles no son otra cosa que impuestos. Será la primera vez que ustedes se quejen de subir los impuestos (...) El problema no se limita a estos aranceles. Reaccionar con más aranceles no lo va a solucionar nada. Hay que cambiar la política a menos burocracia e impuestos para las empresas. Y hay que tender la mano a Trump para colaborar”, coincide René Aust, eurodiputado de Alternativa para Alemania (AfD).
La estrategia de las fuerzas ultranacionalistas pasa por tirar abajo el orden multilateral, la agenda 2030, el pacto verde o “el exceso de burocracia”. “EEUU avanza por la senda adecuada. Asistimos al retorno del proteccionismo económico”, defiende Anna Brylka, de Patriotas por Europa. “Europa sigue apostando por un multilateralismo ciego que nos debilita día tras día Trump lo ha entendido perfectamente, Los aranceles son una palanca. No le ha temblado el pulso. Defiende sus intereses. Y nosotros lo que hacemos es ser el niño bueno de la clase con muchas emociones pensando que nos van a tratar de buena manera. No podemos creer en el hito del libre comercio. No podemos someternos al multilateralismo”, coincide Nicolas Bay, de ECR.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.