Von der Leyen afronta una moción de censura con menos apoyo del bloque progresista por desmantelar el Plan Verde
La moción la ha presentado la extrema derecha por su falta de transparencia en la compra masiva de vacunas a la empresa Pfizer durante la pandemia.

Bruselas--Actualizado a
Ursula von der Leyen se enfrenta este jueves a una moción de censura presentada por la extrema derecha por su falta de transparencia en la compra masiva de vacunas a la empresa Pfizer en plena pandemia del coronavirus. Sin embargo, quien está aprovechando el momento para presionar y criticar más a la conservadora alemana son los socialdemócratas, liberales y verdes, de cuyo apoyo depende el Ejecutivo de Von der Leyen. Le achacan, sobre todo, que opte cada vez más por aliarse con la extrema derecha y esté desmantelando el Plan Verde, una de las joyas de la corona del proyecto de la Unión Europea.
Los socialdemócratas, liberales y verdes, que forman la 'gran coalición' conjuntamente con el Partido Popular Europeo, han dejado en el aire el sentido de su voto hasta el último momento. En todo caso, dudan de si abstenerse o a votar en contra, pero no se plantean dar apoyo a la iniciativa impulsada por la extrema derecha. Así pues, es muy poco probable que la moción de censura prospere, ya que para que se tramite requiere de un apoyo de al menos dos terceras partes del Parlamento Europeo.
Sin embargo, tanto los socialistas, como los liberales y los verdes, advierten a Von der Leyen de que debe dejar de pactar con la extrema derecha y frenar la lucha contra el cambio climático. En este sentido, la presidenta del Partido Socialista Europeo (PSE), Iratxe García, pidió el lunes en el pleno del Parlamento Europeo que se "respeten" los acuerdos de legislatura que la apuntalaron en la presidencia de la Comisión Europea y remarcó que los socialdemócratas no votaban en contra de la moción porque defiendan el "rumbo" que ha tomado Bruselas, sino porque no quieren "regalar ni un voto" a las formaciones de extrema derecha.
El posicionamiento de los liberales y los verdes es similar. La portavoz liberal, Valérie Hayer, se centró en criticar que una parte del Partido Popular Europeo se muestre abiertamente a favor de romper sistemáticamente el cordón sanitario con la extrema derecha y prefiera tramitar iniciativas con ellos y no con los partidos de centro e izquierda. "Está alimentando a la bestia y la bestia se la va a comer", añadió el portavoz de los Verdes, Bas Eickhout, que criticó especialmente la marcha atrás de Von der Leyen con la agenda verde de la Unión Europea.
El juego a dos bandas de Von der Leyen
Por primera vez en la historia del Parlamento Europeo, los conservadores pueden sumar una mayoría alternativa a la conocida como a la 'gran coalición'. Es decir, sin los votos de la familia socialdemócrata ni los de los verdes y liberales. Una situación que Von der Leyen no quiere desaprovechar y, por este motivo, está jugando a dos bandas. Así, ha pactado más de una vez con la extrema derecha, especialmente la que considera más moderada, la que lidera la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. De hecho, esta mayoría alternativa de los populares europeos le permite a Von der Leyen tener más poder de negociación a su izquierda y a su derecha.
Ahora bien, Von der Leyen sabe que no puede depender solamente del apoyo de la extrema derecha, ya que es un socio menos fiable que, por ejemplo, los socialdemócratas, que son el segundo grupo del Parlamento Europeo con más representantes. Por esto, durante estos últimos días ha estado negociando con los miembros de la 'gran coalición' para evitar que su confianza se rompa. En todo caso, la presidenta de la Comisión Europea tiene la suerte que los socialistas, liberales y verdes tampoco quieren perder influencia en la Unión Europea, y menos si eso supone regalarle este poder a la extrema derecha.
El desmantelamiento del plan verde
La moción de censura a Von der Leyen llega justo la semana después de que la Comisión Europea presente una relajación de las obligaciones de los Estados miembros para que cumplan con los objetivos climáticos fijados por la misma Unión Europea, que es un 90% de emisiones de óxido de carbono menos en 2040 respecto a los niveles registrados en 1990 y la neutralidad climática en 2050.
Además, Von der Leyen retiró la propuesta legislativa que quiere evitar la práctica conocida como el ecoblanqueo y que había impulsado la misma Comisión Europea y ya estaba negociando el Consejo de la UE —el organismo en el que están representados los Estados miembros— y el Parlamento Europeo. Se trata de un movimiento completamente excepcional en la UE y que, a pesar de que la extrema derecha lo celebró, provocó el enfado de todos sus socios de coalición. Por este motivo, Von der Leyen dio marcha atrás y finalmente dejó en el aire la suspensión de la directiva, que es la práctica de algunas empresas de etiquetar sus productos de una forma que da a entender que se trata de productos sostenibles cuando en realidad no lo son.
Así pues, a pesar de que la moción de censura perjudica la imagen de la jefa del ejecutivo comunitario, que ha tenido que aguantar reproches de todo el espectro político, nada hace pensar que la actual Comisión Europea corra peligro. Para introducir la moción de censura en el orden del día solo hacen falta un mínimo de 72 eurodiputados de 720, pero para tumbar el ejecutivo comunitario hacen falta un mínimo de 480 apoyos, una cifra inalcanzable si la 'gran coalición' no cambia de opinión en el último momento.
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