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El fracaso escolar como detonante de las revueltas en Reino Unido

El estudio "Disturbios, comunidades y víctimas" critica que el gobierno olvida a "medio millón de familias necesitadas"

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La política social de Reino Unido ya fue puesta en tela de juicio por la oleada de disturbios que se sucedieron en agosto. Ahora, en un estudio, se afirma que el fracaso escolar es uno de los factores principales que encendió estas revueltas, que terminaron con la detención de 2.000 personas.

El informe critica que las familias no están recibiendo el apoyo que necesitan, a pesar de que el Reino Unido tiene unas políticas sociales muy amplias, pero que ahora están siendo recortadas por la crisis. Más de medio millón de familias están 'olvidadas' y no tienen acceso a los programas públicos.

La directora del trabajo, Darra Singh, señala que no sólo hay una carencia en la educación académica, sino que también existen muchos problemas para educar a los hijos, frente al 'materialismo' entre los jóvenes, así como que hay una falta de confianza en la policía y en la política que conllevan a este descontento y que puede convertirse en esta reacción.

'Cada miembro de la comunidad debe sentir que tiene un papel' Reclama que 'cada miembro de la comunidad debe sentir que tiene un papel' y que para conseguir esto, es necesario mejorar el nivel educativo y la ayuda a las familias más desfavorecidas, según investigadores y expertos.

A raíz de los disturbios, protagonizados por jóvenes menores de 24 años en Londres y otras ciudades inglesas entre el 6 y el 12 de agosto, surgió un grupo de trabajo que ha elaborado el estudio 'Disturbios, comunidades y víctimas'.

El detonante de los conflictos de esos días fue la muerte de Mark Duggan, un joven que en el momento de su detención fue abatido por la policía. En un principio, la gente salió a las calles para reclamar los derechos de este chico, así como una mayor integración de la sociedad negra en Reino Unido en una manifestación pacífica en Tottenham. Sin embargo, esta protesta empezó a tener unas magnitudes desmesuradas que acabaron en revueltas violentas que siguieron durante seis días.

Detrás de los conflictos hay problemas de base que no se han resuelto, como los que señala el estudio, y que actualmente no van a tener una solución a corto plazo, ya que con la justificación de la crisis se están recortando medidas sociales indiscriminadamente. Los jóvenes son conscientes de las desigualdades sociales, así como del oportunismo de otros que participaron en las revueltas.

Javi Areán, estudiante de Económicas en Roehampton University, recuerda que 'la mayor parte de la gente que comenzó las revueltas tenía una educación pobre', pero señala que poco a poco se unieron personas de clase media e 'incluso personas que estudiaban en las universidades más prestigiosas' y comenzaron a robar como el resto.

'La educación en secundaria es muy estricta' Daniel Pereira, un joven estudiante londinense, cree que existe 'una generación perdida en Londres' y está convencido de que el problema de ello es la educación. Según este estudiante de raíces gallegas, existe una desconfianza hacia lo político y la policía y reclama que la solución está en 'la comunidad'.

Para Mónica Villar, estudiante de Periodismo en la Metropolitan University, los disturbios no se debieron sólo a la falta de educación escolar, sino que también 'ocurrieron por la falta de educación familiar'. Recuerda que la educación en secundaria es muy estricta, 'por ejemplo, si el uniforme lo llevas mal, te manda a casa', por lo que asegura que en lo referente al comportamiento, 'el problema viene de los padres'.