El fracaso de Trump para lograr sacar adelante la financiación de la administración lleva a un cierre de Gobierno en EEUU
Los demócratas han rechazado aprobar el presupuesto debido a las discrepancias sobre las partidas dedicadas a los servicios de salud.

Washington D. C. (EEUU)--Actualizado a
La administración federal de Estados Unidos ha entrado en suspensión de pagos pasada la medianoche de este martes. La incapacidad de los republicanos para llegar a un acuerdo con los demócratas para alargar la financiación del ejecutivo ha llevado a un cierre de gobierno. Cuando pasadas las siete de la tarde ha finalizado la votación del Senado con 55 a 45, cinco votos por debajo de los 60 necesarios para tramitar el presupuesto, el cierre de Gobierno ya se ha dado por seguro. El cierre de Gobierno, que implica la suspensión de la mayoría de trabajadores federales, también dará más manga ancha a Trump para expandir su poder.
El grueso de los trabajadores federales serán suspendidos de sueldo y enviados a casa, mientras que aquellos esenciales seguirán trabajando sin cobrar hasta que se reactive el gobierno. Según una ley aprobada en 2019, todos los empleados suspendidos cobrarán su salario retroactivamente una vez se desbloquee el presupuesto en el Congreso.
El grueso de los trabajadores federales serán suspendidos de sueldo y enviados a casa, mientras que aquellos esenciales seguirán trabajando sin cobrar
Pocas horas antes del cierre, la tarde del martes, Trump aseguraba desde el Despacho Oval que "muchas cosas buenas pueden salir de un cierre de Gobierno, te puedes deshacer de un montón de cosas que no queremos. Serían cosas demócratas". Durante estos días, el presidente estadounidense también ha amenazado con nuevos despidos masivos. Con el cierre hecho efectivo, el republicano aprovechará para priorizar su agenda y torpedear todas aquellas áreas de gobierno que le resultan molestas.
Aunque hay programas que tienen cierta autonomía para garantizar su funcionamiento durante los cierres de Gobierno, la suspensión de trabajadores en plantillas que ya están al límite por los recortes medios puede acabar impactándolos. Debido a esto, del sistema de pago de los cheques de la Seguridad Social podría sufrir retrasos, así como los subsidios del Medicaid.
Trump ha querido presionar a los demócratas con la amenaza de más despidos y caos administrativo, aunque estos no han cedido. La exigencia de los progresistas para prestar sus votos al proyecto de ley de financiación era que se añadiera una partida que garantizara la extensión de los subsidios médicos del Obamacare, que expiran a finales de año. También pedían restaurar los fondos destinados a los programas médicos del Medicaid que en julio fueron recortados con la tramitación del nuevo plan fiscal del presidente: la conocida como Big Beautiful Bill y que prevé dejar a más de once millones de estadounidenses sin cobertura médica para 2034.
Los republicanos se han negado a ceder en ningún punto, es por ello que ahora el Gobierno está en suspensión de pagos. Al finalizar la votación este martes, el senador republicano John Barrasso ha anunciado que se espera una nueva sesión en el Senado este miércoles para desencallar los presupuestos.
La categorización de los trabajadores esenciales
No hay una norma que determine exactamente qué son los trabajadores esenciales en el contexto de un cierre de Gobierno, por lo que cada administración decide qué áreas son las que sufren una menor disrupción. Esto da mucho más margen de maniobra para que Trump avance el desmantelamiento de la administración y todas aquellas agencias que no se alinean con su agenda, como ya pasó a principios de año con el cierre de USAID.
Trump ya ha dejado claro que los principales objetivos de su mandato son la frontera, la gestión de la inmigración y la seguridad, pretexto con el que mantiene los militares desplegados en Washington. Por contra, firmó una orden ejecutiva para desmantelar el departamento de Educación y ha reducido la agencia federal de Protección Ambiental. Por lo que es de esperar que el presidente intente mantener como esencial el grueso de la plantilla en las áreas del Departamento de Seguridad Nacional.
Es de esperar que el presidente intente mantener como esencial el grueso de la plantilla en las áreas del Departamento de Seguridad Nacional
Un actor que tomará especial relevancia en este contexto de suspensión de pagos es el jefe de la Oficina de Gestión y Presupuesto de la Casa Blanca (OMB, en sus siglas en inglés) Russell Vought. Se trata del ideólogo de los despidos masivos ejecutados a principios de año por Elon Musk y uno de los autores del Project 2025, el manual para un gobierno ultraconservador que Trump sigue al dedillo. Concretamente, Vought escribió el capítulo sobre cómo crear una presidencia absoluta a través de la OMB, arrancando poderes al legislativo. Es lo que ya ha estado intentado Vought con la suspensión de la ayuda exterior, algo que en principio tiene que decidir el Congreso.
Poco después de que el Senado no lograra aprobar una medida para financiar el gobierno federal, la OMB emitió un memorándum indicando a las agencias del ejecutivo que "ejecuten sus planes para un cierre ordenado".
Trump quiere culpar a los demócratas
El lunes, cuando faltaban poco más de 48 horas para que expirara el viejo presupuesto, Trump se reunió sin éxito en el Congreso con los senadores de ambos partidos. Los republicanos se han dedicado todos estos días a culpar a los demócratas por el inminente cierre de Gobierno y han estado esparciendo bulos acusándolos de estar dispuestos a permitir un cierre de Gobierno solo para seguir financiando la sanidad de las personas sin papeles.
Incluso la noche del lunes después de reunirse con los demócratas, Trump publicaba un vídeo falso donde aparecían el líder de la minoría demócrata del Senado, Chuck Schumer, y el de la minoría demócrata en la Cámara de los Representantes, Hakeem Jeffries, hablando sobre los supuestos beneficios que se llevarían los inmigrantes. Para mayor burla, Jeffries aparecía vistiendo un sombrero mexicano. Obviamente, durante la rueda de prensa real, Schumer no dijo nada de eso y Jeffries no vestía ningún sombrero.
"La próxima vez que tengas algo que decir sobre mí, no te escudes en un vídeo racista y falso de IA. Cuando yo vuelva al Despacho Oval, dímelo a la cara", dijo Jeffries en una rueda de prensa el martes por la mañana, donde estuvo acompañado por decenas de demócratas de la Cámara de Representantes. A pesar de saber que su propuesta no prosperará y que los republicanos no la van a respaldar, durante las últimas horas del martes los demócratas seguían haciendo campaña para su proyecto de financiación alternativo que también tenía que ser votado en el Senado. Este, como era de esperar, fue bloqueado por los republicanos.
El último cierre de Gobierno que vivió Estados Unidos fue precisamente bajo la primera administración de Trump y fue el más largo en casi cuarenta años: duró 35 días. La duración del cierre depende de lo que tarden ambos partidos en pactar una nueva financiación.
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