Francesca Albanese: "Ya que no hemos podido parar el genocidio en Gaza, hay que exigir que quienes han contribuido rindan cuentas"
'Público' entrevista a Francesca Albanese, relatora de Naciones Unidas para los territorios palestinos ocupados.

Madrid--Actualizado a
Palestina, mayo de 2025. Al menos, 60.000 asesinados y 120.000 heridos. Unos 10.000 encarcelados, dos millones de desplazados, miles de kilómetros cuadrados de territorio palestino usurpados y una orden para la anexión ilegal de la Franja de Gaza a Israel. Incontables robos, incendios, palizas, desapariciones y humillaciones a palestinos. Esta es la situación actual en Gaza y Cisjordania.
Ni las potencias del norte global, ni los mecanismos de la ONU han podido –o querido– detener el genocidio. Tampoco los países árabes, algunos de los cuales han recibido este mes de mayo con honores al presidente de EEUU, el republicano Donald Trump, principal valedor de Israel en Occidente. Cualquiera que critique las acciones de Israel o la pasividad del resto del mundo corre el riesgo de ser tildado de "antisemita".
A Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para los territorios ocupados palestinos, la han llamado así muchas veces. La razón: señalar las violaciones de los derechos de los palestinos. Esta abogada italiana de 48 años siempre ha respondido a estas acusaciones con argumentos legales, reflexiones sobre las heridas del colonialismo que aún supuran y exponiendo las dinámicas de opresión y exterminio que Tel Aviv impone a los palestinos.
Nada de esto ha sido nunca suficiente para sus detractores, pero sí le han valido la confianza de la mayoría Estados miembros de la ONU, que el pasado mes de abril votaron a favor de renovar hasta 2028 su mandato como relatora especial sobre la situación de los derechos humanos en los territorios ocupados palestinos. Actualmente, Albanese está ultimando un nuevo informe que se hará público en junio.
¿Puede adelantarnos alguna conclusión del informe en el que está trabajando?
Sí. Estamos analizando la complicidad de empresas privadas y corporaciones en la economía de la ocupación y qué papel han jugado en la transformación de esa economía en una del genocidio. Muchas personas en Israel sufren las consecuencias de una crisis económica, pero no dirías que es así si miras el crecimiento del sector tecnológico y militar israelí, que son la base de la economía del país.
Estas industrias han sacado enormes beneficios gracias a la inmensa cantidad de armamento que han lanzado sobre Gaza. Gaza no solo está destruida, está contaminada. Es inhabitable. Estoy completamente segura de que los 60.000 muertos que se reportan de la Franja es una subestimación de la cifra real. Hay muchos más.
¿Qué otros sectores están involucrados en el genocidio?
El papel de las universidades también es importante. Algunas han mantenido acuerdos con instituciones israelíes para desarrollar zonas de tecnología de comando automatizado. Se trata de una tecnología que se usa para matar. Estas universidades sabían lo que estaba pasando y aún así siguieron adelante. Forman parte de la estructura que sostiene, legitima y provee de tecnología a Israel. Se ha invertido mucho, incluso a nivel europeo, en proyectos de investigación que han desarrollado tecnología para matar.
Es impresionante cómo hemos contribuido con el genocidio a través de lo que compramos, de las aseguradoras que elegimos o de los bancos donde ponemos nuestro dinero
Pero cuanto más investigo más me doy cuenta de que hay otros actores que también han aumentado su participación, como las empresas que fabrican vehículos o los fondos de pensiones, que también invierten en Israel.
La principal conclusión del informe es que, en Gaza, podemos encontrar el rastro de muchos otros actores. Es impresionante cómo hemos contribuido con el genocidio —de forma voluntaria o no—, a través de lo que compramos, la aseguradora que elegimos, los bancos donde depositamos nuestro dinero. Por eso ahora la responsabilidad es nuestra: no hemos sido capaces de detener el genocidio, así que ahora debemos exigir rendición de cuentas.
Después del Holocausto, hubo sanciones a empresas que se beneficiaron del genocidio. Estamos tratando de hacer lo mismo. Tal vez esto no cambie la situación de quienes están en Gaza y en Cisjordania, pero cambiará para los demás. Al final, habrá justicia.
Precisamente en una entrevista dijo que la justicia para el pueblo palestino debía empezar "en casa". ¿Cuáles son las posibilidades de que la Justicia israelí tome medidas contra las políticas del Gobierno de Benjamin Netanyahu?
Es extremadamente frustrante ver lo que ocurre cada día en Gaza. No creo que el mundo sea consciente de la brutalidad y el sadismo con el que los soldados, comandantes y líderes israelíes tratan a los gazatíes. Una de las cosas más repugnantes que he visto en este genocidio fueron las panaderías israelíes que vendían éclairs –dulces– con inscripciones en las que se podía leer "mátalos a todos" o "mátalos de hambre". Esto fue cuando los palestinos ya llevaban dos meses sin comida, agua ni electricidad, y cuando ya circulaban imágenes de niños gazatíes cuyos cuerpos se habían reducido a poco más que huesos y piel. Hay algo extremista, enfermizo, en una sociedad que no ve el genocidio.
Hay algo extremista, enfermizo, en una sociedad que no ve el genocidio
Por supuesto, no toda la población israelí es así. Yo estoy en contacto con grupos cada vez más grandes de israelíes, especialmente del mundo de la academia, que quieren detener el genocidio y que piden sanciones. Las sanciones serían el primer paso que habría que dar para lograr justicia.
Hay que detener la transferencia directa o indirecta de armas. El hecho de que todavía haya Estados de la ONU que todavía lo permiten es desconcertante. Me gustaría mirar a los responsables a la cara y decirles: ¿No entienden que es lo que les está pasando a otras personas como usted y como yo?
Así que Israel debe rendir cuentas, pero también todos los países que, como Hungría, no acataron la orden de detención contra Netanyahu de la Corte Penal Internacional. Puede que la rendición de cuentas a nivel nacional no sea posible en todos los países, pero sí en algunos. Y, por supuesto, también debe rendir cuentas la industria militar, en primer lugar. Luego, el sector privado, las empresas e incluso algunas organizaciones benéficas de países occidentales que invierten en los territorios palestinos ocupados.
¿Cuáles son esas ONG?
Las que conocemos saldrán en mi próximo informe. Pero sí, hay organizaciones de países occidentales que han estado vendiendo propiedades palestinas. El nivel de complicidad es increíble. Si los palestinos han sufrido tanto ha sido por la responsabilidad de muchos actores.
Hace unos meses, el Parlamento israelí prohibió de facto la actividad de la Agencia de Naciones Unidas para los refugiados palestinos (UNRWA). Desde una perspectiva legal, ¿qué puede hacer la ONU para cambiar esta situación?
Creo que la ONU debería haber sido más firme y los Estados miembros deberían haber cortado relaciones con Israel, porque Israel ha hecho todo lo posible por suprimir la presencia de los palestinos. Y, al enfocarse solo en incidentes específicos, me parece que Naciones Unidas ha perdido su capacidad de señalar lo que está ocurriendo. Las Naciones Unidas deberían haber sido quienes apuntaran directamente a Israel. Deberían haber sido más contundentes. Es increíble que a un Estado se le permita violar el derecho internacional de esta manera, porque esto significa la erosión de los cimientos del sistema internacional.
Queda aún mucho por hacer. Hay países europeos que están despertando poco a poco y que necesitan un empujón
Una de las dudas que ha surgido a raíz de la impunidad de Israel ha sido si las instituciones de la ONU son todavía útiles y pueden cumplir los objetivos para los que fueron creados.
Hay mucho que deshacer y rehacer a nivel internacional. Ahora mismo, la prioridad de las Naciones Unidas debe ser detener el genocidio. De momento, quienes de verdad han intentado pararlo ha sido la gente. La población de todo el mundo lleva 20 meses protestando contra el genocidio.
Y aquí quiero reconocer al pueblo español, que ha sido uno de los más activos en levantar la voz contra el genocidio. Las universidades españolas siguen discutiendo sobre el tema y los medios españoles han sido ejemplares en Europa. También el Gobierno español ha sido de los más contundentes de toda Europa. Cada vez que vengo a España me siento como en casa, como deberían sentirse quienes buscan justicia. Pero aún queda mucho por hacer, porque los demás países europeos están despertando poco a poco y necesitan un empujón fuerte.
También existen instituciones supranacionales que deberían poder detener una masacre y, sin embargo, no lo han logrado...
Habría que haber cortado las relaciones con Israel antes de octubre de 2023
Las instituciones deben actuar conforme al derecho internacional, que es muy claro y además es sencillo. Y por eso, habría que haber cortado las relaciones con Israel antes de octubre de 2023, pero, sobre todo, después de lo que ha hecho tras esa fecha. Especialmente en los dos últimos meses. Israel no habría hecho todo lo que ha hecho si no supiera que tenía carta blanca.
El corpus judicial que se creó después de la Segunda Guerra Mundial y del que surgió la ONU tenía como mantra "no volver a repetir la historia" y defender los derechos humanos. Pero aquellos horrores vuelven a ocurrir una y otra vez. ¿Qué es lo que ha fallado?
Creo que hay un elemento de orientalismo, como lo denominó Edward Said, que en términos más sencillos es básicamente racismo. Hay que entender la relación entre Israel y los palestinos. Israel ha sido siempre tratado por los países occidentales como un aliado natural, un amigo, mientras que a los palestinos siempre se les ha mirado con sospecha, como si fuera un pueblo atrasado. Esto es racismo. No es sorprendente que siga ocurriendo en 2025. Palestina es un espejo que revela cómo funciona el mundo: el legado del colonialismo, los desequilibrios y, las distorsiones. Lo positivo es que ahora lo vemos, y tenemos que cambiarlo.
Parece que hay muchas fuerzas que lo impiden. Ha señalado en varias ocasiones que los lobbies proisraelíes presionan a los Estados miembros de la ONU. Según sus pesquisas, ¿hasta dónde cree que la influencia de estos grupos ha favorecido el genocidio en Gaza?
Esta es una de las cuestiones que considero más relevantes. Pero antes, hablaría de grupos "pro genocidio", porque esto no va sólo de Israel. También va, como he dicho, de la industria armamentística y de las empresas tecnológicas que han proporcionado apoyo para que Israel implemente su genocidio. Hay países que han adoptado posturas muy débiles frente al genocidio porque albergan a estas empresas y no quieren perjudicarlas. Es un sistema económico que se sustenta sobre estos lazos con Israel. Es patético.
Así que no es solo Israel. Es Occidente y también otros países. Y, en última instancia, del sistema capitalista, que está extremadamente militarizado, y de los grupos pro-genocidio, que han estado muy activos atacando a todo y a todos los que intentan detener el genocidio y criticar a Israel, por supuesto.
Usted es muy dura en sus críticas hacia Tel Aviv y hacia otros países que no se mojan sobre el genocidio. ¿Ha recibido amenazas por parte de alguno de estos grupos?
Es muy normal ser atacada, acosada o difamada cuando una se enfrenta al bullying institucional. Y sí, a mí también me ha pasado. Pero eso no es relevante. Lo importante es que mi trabajo pueda cambiar algo.
En esta fase del genocidio parece que se han recrudecido las acciones contra los que defienden los derechos de los palestinos. Hace solo unas semanas, la Flotilla de la Libertad sufrió un ataque con drones cerca de Malta. Todo parece indicar que Israel es el autor de los hechos, aunque aún no hay ninguna certeza. ¿Sabe si se ha iniciado alguna investigación sobre los hechos?
Sí, conozco el caso y condené lo que pasó. Pedí una investigación y me puse en contacto con las autoridades maltesas, pero no sé si hay una investigación. Esto está fuera de mi campo de trabajo y no quiero decir algo que no sea correcto.


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