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Frialdad europea tras la victoria de Medvédev

La Policía carga con la dureza habitual contra la oposición rusa

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Un centenar de manifestantes desafió ayer en la centríca plaza Turgenevskaya de Moscú a las inclemencias del tiempo y a un descomunal despliegue de las fuerzas de seguridad del Estado. La protesta contra las elecciones presidenciales del domingo había sido convocada por grupos de la oposición, incluyendo Otra Rusia del ex campeón del mundo de ajedrez Gary Kaspárov quien participó en una convocatoria paralela en San Petersburgo. 

Centenares de antidisturbios rodeaban la zona y controlaban sus accesos. Los agentes detuvieron a varios participantes y los metieron en camiones a empujones. El acto no contaba con autorización oficial.

Escenas como éstas confirman la visión de los críticos que creen que el actual Gobierno de Vladímir Putin sufre de cierta paranoia respecto al más mínimo esfuerzo de llevarle la contraria.

En las capitales occidentales, la abrumadora victoria de Dimitri Medvédev, el candidato del Kremlin que obtuvo un 70%, fue recibida con sentimientos encontrados. El primer ministro británico Gordon Brown felicitó al ganador pero añadió que se juzgará al nuevo Gobierno por sus actos. El Gobierno alemán dijo que durante el proceso electoral se habían producido incidentes y situaciones 'que demuestran que los principios democráticos y constitucionales no se han cumplido del todo'.

El reducido grupo de observadores internacionales del Grupo Parlamentario del Consejo de Europa constató que se habían producido irregularidades. En una rueda de prensa ayer en Moscú, el jefe de la misión, Andreas Gross, criticó la falta de acceso a los medios de comunicación de los demás candidatos y el hecho de que otros habían sido excluidos de los comicios. El informe del grupo destacó que el resultado es 'un reflejo de la voluntad de un electorado cuyo potencial democrático desafortunadamente no se ha puesto a prueba'.

Lo que diga Putin

Mientras, el ganador ofreció ayer algunos detalles de cómo Rusia será gobernada en el futuro, una vez que Putin se convierta en primer ministro. Medvédev volvió a insistir en que continuará la política de su mentor. Los dos viejos compañeros de San Petersburgo escenificaron su estrecha relación el domingo por la noche al aparecer en el escenario de un concierto de rock, al que asistieron jóvenes seguidores del partido gubernamental Rusia Unida. Hablaron los dos pero los cánticos del público eran para el actual inquilino del Kremlin.
Putin, quien se quedará en la presidencia hasta mayo, invitó a su sucesor a participar ya en las reuniones del Consejo del Estado, el principal órgano de gobierno de Rusia.

Medvédev intentó disipar las dudas y subrayó que la política exterior será su responsabilidad. Dijo también que Putin no va a disponer de un despacho en el Kremlin, ya que la sede del primer ministro está en otro edificio.