Gaza, la víctima invisible de la guerra contra Irán
La guerra iniciada el 28 de febrero por EEUU e Israel está impactando gravemente en toda la región. Los palestinos acusan una de las peores partes: un nuevo bloqueo de ayuda humanitaria que llega a Gaza.
Madrid--Actualizado a
La guerra siempre impacta con más crueldad en las vidas de los más vulnerables, tal y como la historia de la humanidad se empeña en demostrar una y otra vez. El caso de la nueva guerra entre Israel-EEUU e Irán no es una excepción. Entre sus muchas repercusiones se encuentra el cierre de los pocos pasos o cruces fronterizos de la Franja de Gaza que permanecían abiertos antes de la agresión y a través de los cuáles se introducía la ayuda humanitaria en el enclave.
Horas después de los ataques de Washington y Tel Aviv a Teherán, el Organismo de Coordinación de las Actividades Gubernamentales en los Territorios (COGAT), anunció en X que se veía obligado a cerrar los pasos que todavía se encontraban operativos. Dos días después lanzaban otro comunicado en el explicaban que, "tras una evaluación de seguridad" habían decidido reabrir únicamente el paso de Kerem Shalom el 2 de marzo. Sonia Silvia, jefa de la oficina de Unicef en Gaza ha confirmado a este periódico que dicha apertura se ha producido.
Karem Shalem es una de las cuatro entradas a Gaza que, de acuerdo a los últimos datos de la Oficina de Ayuda Humanitaria de la ONU (OCHA), estaba operativa antes de la agresión a Irán. Las otras tres eran el paso de Rafah, por el que circulaban, de forma limitada, personas, y el Kissufin y Erez Oeste, por donde entraban mercancías. Hasta el 28 de febrero, por Karem Shalom también accedía personal humanitario a la Franja de Gaza, además de mercancías.
COGAT no ha especificado qué materiales entrarán en la Franja tras la reapertura de este cruce y solo ha detallado que los nuevos repartos se producirán en colaboración con el Centro de Coordinación Civil-Militar de Estados Unidos (CMCC) "bajo restricciones de seguridad que garantizarán la seguridad de todas las personas presentes en el cruce a ambos lados". Preguntada sobre este punto, tanto la UNRWA como MSF han negado tener información detallada al respecto.
En comunicaciones anteriores, la organización israelí informó que lo introducido en la Franja desde la entrada en vigor del alto el fuego -10 de octubre de 2025- hasta los nuevos ataques a Irán -28 de febrero de 2026- equivalían a "cuatro veces las necesidades nutricionales de la población, según la metodología de la ONU". Con ello, "se espera que las reservas existentes sean suficientes para un período prolongado".
Pese a ello, el director de regional del Programa Mundial de Alimentos para Oriente Medio, Samer Abdel Jaber, ha mostrado su preocupación por el cierre de la frontera gazatí. Según explicó en una rueda de prensa celebrada el pasado martes 2 de marzo, disponen "de harina de trigo sólo para diez días y de paquetes de alimentos que mantendrán nuestros programas durante apenas dos semanas y media".
Es por esto que han recibido positivamente la noticia de la reapertura de los pasos fronterizos. El director del PMA ha utilizado el plural en esta comunicación, si bien este periódico solo tiene constancia de las informaciones públicas de COGAT, en las que se habla de abrir únicamente uno.
Cronología de una frontera sellada
Antes del asedio genocida contra la Franja, Israel permitía la entrada en el enclave de una media de 500 camiones de ayuda humanitaria diarios. Estos atravesaban cada día los seis cruces fronterizos abiertos por todo el territorio. Debido al bloqueo aéreo y marítimo ilegal impuesto por Israel a la Franja de Gaza en 2007, la vía terrestre era la única posibilidad de hacer llegar suministros y alimentos a los gazatíes.
Tras los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 y el inicio del genocidio, esta opción quedó reducida a una media de 60 camiones diarios durante varios meses, de acuerdo a los datos de la ONU. Lo peor tuvo lugar entre el 2 de marzo y el 19 de mayo de 2025, cuando Israel bloqueó completamente la entrada de ayuda humanitaria, llevando a la población gazatí a la hambruna.
A 16 de noviembre de ese mismo año, la Organización Mundial de la Salud había verificado que la malnutrición había acabado con la vida de 421 personas, de los que 113 eran niños y niñas. La cosa no mejoró sustancialmente con los repartos de comida de la Fundación de Ayuda Humanitaria de Gaza (GHF por sus siglas en inglés), creada por Israel y EEUU para sustituir la labor de la UNRWA en el enclave. En los caóticos repartos organizados por esta entidad a través de fueron asesinadas otras 2.615 personas.
GHF cesó su actividad en el territorio palestino el 11 de noviembre de 2025, sin tomar ninguna responsabilidad por aquellos asesinatos. Tras el alto el fuego iniciado el 10 de octubre de 2025, abrieron cuatro pasos fronterizos. No solo eso, sino que otras organizaciones humanitarias multiplicaron las entradas de ayuda humanitaria al enclave.
Según informa a Público Sonia Silvia, antes de la agresión a Irán del 28 de febrero entraban unos 600 caminos diarios aproximadamente, recuperando así el ritmo previo al genocidio. La mayoría provenían del sector privado, ya que, "en el último mes, el humanitario tenía alrededor de un 70% de rechazos" en los cruces. Los camiones que entraban cargaban principalmente alimento e higiene. Por contraposición, la distribución de medicinas estaba más limitada, así como la de artículos considerados de doble uso, como generadores potentes, vehículos o equipos médicos especiales, que según COGAT podían ser usados por Hamás, pero que al mismo tiempo son esenciales para el trabajo humanitario.
En este sentido, MSF hace hincapié en que la ayuda humanitaria no consiste únicamente en "camiones y almacenes, sino de llegar a las familias que se encuentran en zonas aisladas, atravesar carreteras dañadas o encontrar formas de entregar alimentos y suministros vitales a las comunidades desplazadas y traumatizadas". En definitiva, "es la diferencia entre que la ayuda esté cerca y que realmente salve vidas".
Ahogar y apretar a las ONG
El Parlamento israelí -Knéset-, de mayoría conservadora, ha aprobado en los dos últimos años varias normas que restringen el trabajo tanto de las organizaciones humanitarias en Palestina.
En 2024, Israel aprobó una ley para impedir las comunicaciones de Israel con la UNRWA -principal agencia de la ONU que administraba la ayuda humanitaria en Palestina-, imposibilitando una parte importante de su trabajo. Más recientemente, a finales de 2025, otra norma instauraba condiciones abusivas a otras organizaciones no gubernamentales para que. Médicos Sin Fronteras fue una de las entidades afectadas por estas nuevas normativas.
El viernes 27 de febrero, el Tribunal Supremo de Israel paralizó provisionalmente la decisión del legislativo para 18 ONG. Médicos Sin Fronteras se encontraba entre ellas, según han confirmado fuentes de la organización a este periódico. Los ataques de Israel y EEUU contra Irán y la guerra regional desatada al día siguiente, impidieron saber si el Gobierno israelí aplicaría favorablemente esta orden ejecutiva.
Preguntada al respecto de la situación de las organizaciones humanitarias en Palestina, la UNRWA ha recordado que la criminalización comenzó con ellos. Pese a todo, explican, sacan adelante los proyectos educativos y sociales gracias al equipo de personas refugiadas palestinas de Gaza y Cisjordania que se todavía se encuentran en el terreno -no pueden salir por orden de Israel-.
El cierre de fronteras no es lo único que pone en riesgo esta labor, señalan desde la Agencia de la ONU. También lo hacen las políticas de anexión o la violencia de los colonos en Cisjordania. Es por ello que "nos preocupa mucho que se deje de poner el foco en Palestina" debido a "la grave escalada belicista en Oriente Medio".
*Este artículo se ha ampliado en la mañana del 4 de marzo para incluir unas últimas aportaciones de MSF y la UNRWA.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.